Una ventana, todo lo que necesita tu gato para ser feliz: “Observar el exterior enriquece su estimulación mental”

Según un estudio, no es un signo de aburrimiento, sino una necesidad que tienen las mascotas de interior

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(Imagen Ilustrativa Infobae)

El ‘boom’ de las mascotas se refleja también en el mundo científico: cada día aparecen nuevas investigaciones que analizan nuevos (o viejos) aspectos sobre los perros y los gatos, desde su salud a su comportamiento, pasando por una aparentemente infinita variedad de temas. Una de las más recientes se ha publicado en el Journal of Feline Medicine and Surgery, una publicación especializada para veterinarios. En ella, el estudio afirma que mirar por la ventana no es un signo de aburrimiento en los gatos, sino una fuente de estimulación mental que los animales necesitan a diario, especialmente los que viven exclusivamente en interiores.

Según esa investigación, “este comportamiento forma parte de la estimulación visual de la que los gatos tienen necesidad cotidianamente”. El contacto visual con el entorno activa sus sentidos y les permite reproducir conductas instintivas como el acecho o el rastreo de una presa, aun sin moverse del alféizar. La ventana, así, es el equivalente gatuno de la televisión.

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Y es que observar aves, insectos, personas o el simple movimiento del viento entre los árboles mantiene el cerebro del felino en un estado de alerta activa, según esta investigación. La ausencia de este tipo de estímulos puede derivar en apatía crónica, que muchos propietarios confunden con un temperamento tranquilo, pero que los especialistas asocian con el inicio de la depresión felina. El enriquecimiento visual también incide en los niveles de estrés. La estimulación constante que ofrece una ventana con vistas activas reduce el cortisol y promueve un estado de bienestar general en el animal.

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Una ‘práctica’ especialmente valiosa para los gatos de interior

Por supuesto, ya que mirar por una ventana es mejor si se está dentro de un hogar –porque al contrario se consideraría voyeurismo–, la investigación subraya que se trata de “una práctica tanto más importante para los gatos que viven exclusivamente en interiores”. En esos entornos, el mundo tiende a volverse predecible y monótono, y la ventana funciona como el principal canal de novedad sensorial disponible.

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Más allá de la vista, el acceso a ventanas abiertas añade una dimensión olfativa y auditiva que completa la experiencia. El gato puede percibir olores transportados por el aire y escuchar los sonidos reales del exterior, lo que potencia el efecto estimulante. Los investigadores, con todo, advierten de que el interés de los gatos por el exterior a veces les lleva a perder el equilibrio y caerse a la calle. Por ello, recomiendan instalar mallas o rejillas de protección específicas, disponibles en grandes superficies y tiendas especializadas.

Además, el estudio del Journal of Feline Medicine and Surgery señala que “la combinación de varios tipos de enriquecimientos permite a los gatos desarrollar sus comportamientos naturales”. En este sentido, rascadores, plataformas, juegos interactivos y camas próximas a las ventanas forman parte del entorno recomendado.

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