Los socios de Sánchez suben el tono tras el caso Zapatero y Plus Ultra, pero ninguno se mueve: “Aquel que diga que esto se ha acabado puede pactar con Vox”

La oposición abandona la idea de la moción de censura y aboga por presionar por un adelanto electoral, a la espera de que los avances judiciales desgasten al Ejecutivo

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El presidente del Gobierno y sus ministros en el Congreso de los Diputados. (Europa Press)
El presidente del Gobierno y sus ministros en el Congreso de los Diputados. (Europa Press)

Los socios elevan el tono contra el Gobierno, pero ninguno está dispuesto a dejar caer al Gobierno, ni con una moción de censura ni con un adelanto electoral. La investigación del juez José Luis Calama ha sacado a la luz muchas conversaciones, amistades y dinero que apuntan a José Luis Rodríguez Zapatero como líder de una trama de tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Pero ninguna prueba, tras haberse examinado 4.000 folios de sumario, se percibe como letal para la legislatura.

Esa es la sensación que se percibe en Moncloa, según ha podido saber Infobae, donde el Gobierno mantiene una defensa sin fisuras del expresidente. También es el mensaje que trasladan los aliados más estables de Sánchez en el Congreso, quienes piden “prudencia” a la espera de conocer las explicaciones de Zapatero en la Audiencia Nacional el próximo 17 y 18 de junio. El desgaste de los socios, no obstante, está siendo evidente. Principalmente porque existe el temor de que un final agónico de la legislatura pase factura a los partidos que han apoyado hasta el último minuto al ejecutivo socialista. De ahí que todos hayan salido en tromba a pedir explicaciones al Gobierno.

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Y este nerviosismo es lo que trata de aprovechar el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien lleva días amagando con impulsar una moción de censura “instrumental” a sabiendas de que no salen las cuentas.

El mensaje del líder de la oposición trata de llamar a la puerta del Partido Nacionalista Vasco y Junts per Catalunya, dos partidos que han mostrado su hartazgo por el elevado número de casos judiciales abiertos y los reiterados incumplimientos de los compromisos de legislatura, que el Gobierno aplaza por la dificultad de sumar mayorías. Precisamente, la formación jeltzale llegó a afirmar esta semana que era “irresponsable” alargar la legislatura más allá de 2026.

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En Génova tampoco hay prisa por forzar una votación y la estrategia, mientras sigan así las tornas, es esperar a que los avances judiciales hablen por sí solos y retraten a los socios del Gobierno como los que “se comieron su corrupción”. “Toda esta corrupción les está pasando factura y se están retratando. Sus estándares éticos son incoherentes y son ellos los que están sosteniendo la corrupción de Pedro Sánchez”, expresó la portavoz popular en la Cámara Baja, Ester Muñoz.

Los socios no ven que se hayan traspasado las líneas rojas

A pesar del descontento manifestado por los socios del Gobierno, las fuentes consultadas por Infobae de estos partidos todavía no observan que la causa haya “traspasado las líneas rojas" como para decidir romper. Son las mismas, explican, que ya marcaron cuando estalló previamente el caso Cerdán: que el Gobierno se vea involucrado o que haya indicios de financiación irregular.

El Gobierno ha mostrado su confianza en la inocencia del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, tras la publicación del sumario con el que se ha imputado al histórico líder socialista por el 'caso Plus Ultra', y ha apelado a que es "el momento" de que trabaje la justicia. (Fuente: La Moncloa)

Al mismo tiempo, los socios se encuentran atados, precisamente, por los compromisos pendientes que dependen de la supervivencia de Sánchez. En el caso del partido independentista catalán, está la vuelta de Carles Puigdemont, que todavía no se ha consumado a pesar de que la ley de amnistía ya hace meses que fue avalada por el Tribunal Constitucional y por el Abogado General de la UE.

El PNV, por su parte, también depende de los socialistas en el gobierno autonómico en el País Vasco, donde tratan de vender una imagen de estabilidad y “centralidad” de cara a las elecciones municipales previstas dentro de un año. El PNV evita participar en la dialéctica embarrada de Madrid porque sabe que la polarización opaca su discurso territorial.

Y precisamente por entrar en vísperas de elecciones, Junts es consciente del daño electoral que provocaría derrocar al Gobierno con la ultraderecha estatal. No está “ahora mismo sobre la mesa”, apuntó la presidenta de Junts en el Parlament, Mónica Sales.

El PP desiste de la moción y presionan con un adelanto electoral

Una forma de añadir presión sin moverse es mediante la petición de un adelanto electoral. PP y Vox ya se han abonado a esta estrategia ante la imposibilidad de reunir apoyos, una propuesta a la que se han unido, entre otros, socialistas críticos como Emiliano García-Page o Felipe González. “Lo que está pasando no lo podemos ver solamente como un hecho aislado”, ya que “llevamos ya mucho tiempo donde un escándalo tapa otro y cada vez va cogiendo más volumen”, señaló el barón castellanomachego.

Tanto PSOE como Sumar han rechazado la idea de adelantar elecciones o convocar una moción de confianza, una propuesta que, en todo caso, dependería de Pedro Sánchez, que ya ha dejado clara su intención de agotar la legislatura. La intención del Gobierno es “seguir gobernando y dialogando con todos los aliados”. “El que quiera cambiar tiene una herramienta que es la moción de censura y, por lo tanto, aquel que diga que esto se ha acabado puede pactar una moción de censura con Vox”, afirmó el portavoz socialista Patxi López, síntoma de que en las filas socialistas son conscientes de que la amenaza de ruptura queda lejana.

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