Juanma Moreno sigue los pasos de Mazón y se suma a la lista de artistas del PP: así han hecho de la música una de las grandes señas de identidad del partido

Desde los chotis de Esperanza Aguirre al “Ganas, tú ganas” de Ayuso, el Partido Popular lleva décadas utilizando la música como una herramienta de comunicación política y de construcción de marca

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Juanma Moreno, Isabel Díaz Ayuso, Esperanza Aguirre y Carlos Mazón (Montaje Infobae)
Juanma Moreno, Isabel Díaz Ayuso, Esperanza Aguirre y Carlos Mazón (Montaje Infobae)

Durante años, las campañas del Partido Popular han tenido algo de pegadizo. A veces era un eslogan convertido en melodía; otras, un jingle imposible de quitarse de la cabeza. Pero en los últimos tiempos el PP ha ido un paso más allá: ya no solo pone música a sus campañas, también ha empezado a convertir a algunos de sus dirigentes en protagonistas directos de esa puesta en escena. El último ejemplo ha sido Juanma Moreno, que esta semana confirmó que es él mismo quien canta Kilómetro Sur, la canción oficial de la campaña andaluza.

El presidente de la Junta de Andalucía puso fin así al misterio que había rodeado durante días al videoclip lanzado por el PP andaluz. “¡Por fin! Aquí está!”, escribió Moreno en redes sociales junto al vídeo en el que aparece acompañado por un grupo de jóvenes músicos. Después de las especulaciones iniciales, el dirigente popular confirmó que la voz que sonaba en la canción era la suya.

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Más tarde, en una entrevista en Onda Cero, explicó que la idea surgió dentro del propio equipo de campaña ante las dudas sobre qué sintonía utilizar para las elecciones. La canción, grabada hace unos dos meses, terminó convirtiéndose en una pieza central de la estrategia electoral. Moreno llegó a revelar incluso que le habían propuesto interpretar el tema en directo durante el cierre de campaña, aunque descartó la posibilidad porque requería ensayos y preparación técnica. “No es cuestión de improvisar”, señaló.

El episodio puede parecer anecdótico, pero encaja en una tradición muy concreta dentro del Partido Popular: la de utilizar la música como una herramienta política y de comunicación casi tan importante como los propios eslóganes electorales.

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Del “pa-pam” del PP al fenómeno Ayuso

Mucho antes de que Juanma Moreno apareciera cantando en un videoclip, el PP ya había entendido el potencial político de las melodías simples y fácilmente reconocibles. Durante los años de José María Aznar y Mariano Rajoy, el partido convirtió sus jingles electorales en una de sus principales señas de identidad. El famoso “pa-pam pa-pam” asociado a aquellas campañas terminó funcionando como una especie de logotipo sonoro del partido.

Detrás de aquella sintonía estaba además uno de los compositores de jingles más conocidos de España: Manuel Pacho. El músico asturiano, autor también de numerosas melodías publicitarias y cabeceras televisivas, fue el encargado de crear el himno del PP a finales de los años ochenta por encargo de Miguel Ángel Rodríguez. La pieza terminó convirtiéndose en uno de los sonidos políticos más reconocibles de la democracia española. El propio Pacho llegó a definirla años después como una melodía “pegadiza y reconocible” pensada para transmitir optimismo y dinamismo.

Jorge Moragas durante una rueda de prensa en la que presentó la versión 'merengue' de himno del PP (Facebook / Partido Popular)
Jorge Moragas durante una rueda de prensa en la que presentó la versión 'merengue' de himno del PP (Facebook / Partido Popular)

Esa relación entre el PP y la música no se limitó a los jingles nacionales. En distintas campañas autonómicas y municipales, dirigentes populares participaron en vídeos musicales, actuaciones festivas o piezas promocionales construidas alrededor de su propia imagen. Esperanza Aguirre convirtió en habituales sus apariciones cantando chotis y canciones populares en actos madrileños, mientras Alberto Ruiz-Gallardón y Ana Botella participaron durante años en campañas donde la música y la estética de espectáculo formaban parte central de la puesta en escena electoral.

La fórmula era sencilla: melodías cortas, ritmos fáciles de memorizar y mensajes positivos construidos casi como si fueran anuncios publicitarios. Más que himnos políticos tradicionales, muchas de aquellas canciones parecían campañas de marketing comercial diseñadas para quedarse en la cabeza del votante.

Con el tiempo, la estrategia fue evolucionando. El PP empezó a adaptar sus campañas musicales al tono de cada territorio y a desarrollar una estética cada vez más cercana al entretenimiento. Andalucía apostó frecuentemente por sonidos ligados a la música festiva y popular; Madrid abrazó fórmulas más cercanas al pop comercial; y en distintas campañas aparecieron versiones, remezclas y variaciones de las propias sintonías del partido.

A partir de esa base sonora, el PP fue adaptando su propia sintonía a distintos formatos y estilos según la campaña y el territorio. La melodía original ha tenido variaciones pop, electrónicas, versiones más festivas y adaptaciones autonómicas, manteniendo siempre la misma lógica: construir una identidad musical fácilmente reconocible. Igual que el partido fue modificando con los años sus logotipos y su imagen visual, también acabó desarrollando una especie de marca sonora propia alrededor de aquel himno creado por Manuel Pacho.

Uno de los casos más recordados fue el de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid. La campaña construida alrededor del lema “Ganas” terminó convertida en un fenómeno viral. “Ganas, tú ganas, ganas de Madrid, con ganas” sonó de forma constante durante aquellas elecciones y acabó trascendiendo la política para instalarse en redes sociales, memes y vídeos parodia.

La fuerza de aquella canción no estaba en un gran contenido ideológico, sino en algo mucho más simple: era fácil de recordar. El ritmo, la repetición y la sencillez de la letra respondían a una lógica muy concreta de comunicación política moderna, donde las campañas funcionan cada vez más como productos de consumo rápido.

Del Eurovisión frustrado de Mazón a los videoclips virales

En paralelo a esa utilización sistemática de la música como herramienta electoral, el PP también ha acumulado varios dirigentes con una relación real con el mundo musical.

El caso más conocido es el de Carlos Mazón. Mucho antes de convertirse en presidente de la Generalitat Valenciana, lideró el grupo Marengo junto a Carlos Robles y Jorge Orts. En 2011, la banda se presentó a la preselección española de Eurovisión con la canción Y solo tú, compitiendo en una edición en la que también participaban Sonia y Selena o Auryn.

Aunque no consiguieron representar a España en el festival, Marengo mantuvo actividad y ofreció conciertos en distintos escenarios del país. Años después, ya con Mazón convertido en uno de los principales dirigentes del PP, algunas de aquellas actuaciones reaparecieron en redes sociales y se viralizaron rápidamente. Especialmente el videoclip de Me llamas, recuperado por numerosos usuarios durante los últimos meses.

La relación del exdirigente valenciano con la música venía de mucho antes de la política. Estudió piano, guitarra y solfeo desde joven y mantuvo durante años una intensa afición musical. Marengo llegó a interpretar versiones de artistas como José Luis Perales en conciertos celebrados en lugares como el Palau de Altea.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (PP-A), ha reivindicado este lunes la "moderación, seriedad y cercanía" como valores políticos con la vista puesta en las elecciones autonómicas andaluzas.

Lo llamativo es que ni el caso de Mazón ni el de Moreno aparecen como episodios completamente aislados dentro del Partido Popular. Más bien forman parte de una cultura política en la que la música lleva décadas ocupando un lugar central. Himnos pegadizos, videoclips de campaña, candidatos cantando y eslóganes convertidos en canciones forman parte de una misma manera de entender la comunicación electoral.

En un contexto cada vez más condicionado por las redes sociales y por la necesidad de generar impacto inmediato, el PP ha encontrado en la música una herramienta especialmente eficaz para construir imagen, reforzar mensajes y convertir campañas electorales en productos reconocibles mucho más allá de los mítines.

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