La nueva iniciativa de un pueblo del Pirineo catalán para frenar la despoblación: un coworking en medio de la montaña para retener a los más jóvenes

Ahora, tanto los vecinos del municipio como los recién llegados podrán trabajar en un entorno profesional sin desplazarse a núcleos urbanos más grandes

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Un pueblo y un coworking
El pueblo que ha incluido un coworking. (Montaje Infobae)

Un pequeño municipio del Pirineo catalán ha decidido apostar por la innovación para combatir la despoblación y atraer nuevos vecinos. Se trata de la Vall de Boí, en la comarca de Alta Ribagorça (Lleida), que acaba de poner en marcha un espacio de coworking como herramienta para revitalizar la localidad. Con apenas 1.129 habitantes según los últimos datos oficiales, el pueblo enfrenta el reto de garantizar el relevo generacional y mantener servicios básicos que permitan la vida diaria de la población.

El principal motor económico de la Vall de Boí ha sido tradicionalmente el turismo, gracias a su patrimonio arquitectónico y a su proximidad al Parque Nacional de Aigüestortes y el Estany de Sant Maurici. Sin embargo, la tendencia migratoria, el envejecimiento demográfico y la falta de oportunidades laborales fuera del sector turístico han acelerado la pérdida de población. Por eso, el municipio ha visto en la creación de un espacio de trabajo compartido una oportunidad para atraer perfiles emprendedores y autónomos que buscan calidad de vida y buenas conexiones, sin renunciar a su actividad profesional.

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La iniciativa, respaldada por el Ayuntamiento y apoyada por entidades privadas, responde a la necesidad de ofrecer infraestructuras modernas en entornos rurales. El objetivo es claro: facilitar la llegada de nuevos residentes y fomentar que los jóvenes no se vean obligados a marcharse para desarrollarse laboralmente.

El coworking como nuevo motor del pueblo

El nuevo espacio de coworking de la Vall de Boí se ubicará en una sala municipal que hasta ahora tenía poco uso. La transformación del lugar busca que deje de ser un recurso puntual para convertirse en un centro operativo diario, equipado con mobiliario funcional, salas de reuniones y todas las necesidades de una oficina moderna. De este modo, tanto los vecinos del municipio como los recién llegados podrán trabajar en un entorno profesional sin desplazarse a núcleos urbanos más grandes.

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El perfil de usuarios es amplio: desde autónomos y teletrabajadores hasta pequeños empresarios que requieren un espacio flexible y bien acondicionado. Este tipo de infraestructuras favorece el asentamiento de personas que, gracias a la digitalización, pueden desarrollar su actividad desde cualquier parte, siempre que cuenten con conexiones y servicios adecuados. Así, el coworking no solo promueve la llegada de nuevos vecinos, sino que también ayuda a retener talento local y evitar el éxodo de jóvenes.

El impacto económico se espera positivo, ya que la mayor presencia de profesionales dinamiza el comercio local, la hostelería y otros servicios. Además, la recuperación de espacios en desuso del municipio aporta valor añadido y evita el deterioro de infraestructuras públicas. El proyecto se alinea con otras acciones del Ayuntamiento, como los acuerdos con propietarios privados para facilitar el acceso a la vivienda y la apuesta por la rehabilitación de inmuebles vacíos.

Alianzas y resultados para frenar la despoblación

La puesta en marcha del coworking es posible gracias a la colaboración entre el sector público y entidades privadas. Ikea ha destinado 14.000 euros al diseño interior y mobiliario, lo que permite habilitar el espacio sin necesidad de grandes obras estructurales. El proyecto, bautizado como “Espacio Conecta Rural - Centre d’Activació Econòmica Rural”, ha obtenido 3.807 votos en la votación popular de socios de Ikea Family, lo que refuerza su aceptación y la confianza en su potencial para transformar la realidad local.

Estrategias para frenar la despoblación. (Europa Press)
Estrategias para frenar la despoblación. (Europa Press)

La participación de la plataforma Holapueblo aporta experiencia en la lucha contra la despoblación y la atracción de nuevos residentes en zonas rurales de España. El reconocimiento como uno de los proyectos más votados otorga visibilidad a Vall de Boí y la posiciona como referente de creatividad y gestión innovadora en el ámbito rural.

Los primeros resultados ya se perciben: el municipio ha sumado 35 nuevos vecinos en los últimos tiempos gracias a políticas de vivienda pública y acuerdos con propietarios, según destacan fuentes locales. El coworking se integra en una estrategia más amplia que incluye ayudas para rehabilitar viviendas, facilitar el acceso a servicios y crear entornos propicios para familias y emprendedores.

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