
Canarias no es solo playa y sol. El archipiélago guarda en su interior una variedad de paisajes que pocas regiones del planeta pueden reunir en tan poco espacio: volcanes, bosques de laurisilva que sobreviven desde la era terciaria, islotes protegidos donde la naturaleza ha recuperado el territorio y acantilados que caen sobre el Atlántico con una verticalidad que corta la respiración. Siete islas, siete caracteres distintos y, en cada una de ellas, senderos que permiten acceder a lo que ninguna carretera ni ningún mirador convencional puede ofrecer.
Las rutas de senderismo de Canarias abarcan desde recorridos familiares prácticamente llanos hasta ascensos de alta montaña que exigen condición física y planificación. Hay caminos históricos que los isleños recorrían antes de que existieran las carreteras, bosques envueltos en niebla casi permanente y cimas desde las que, en el momento adecuado, se ve la sombra del volcán proyectarse sobre el mar. A continuación, las siete rutas más destacadas del archipiélago, una por isla, recomendadas por Turismo de las islas Canarias.
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Islote de Lobos (Fuerteventura)
El Islote de Lobos debe su nombre a la colonia de lobos marinos que lo habitó hasta hace no mucho. Hoy es un espacio protegido que requiere permiso de visita, solicitado con no más de tres días de antelación, y que limita la estancia a cuatro horas. Tiempo suficiente para recorrer sus caminos y visitar las salinas de Marrajo, el faro de Punta Martiño y el Puertito, un pequeño caserío de pescadores ya deshabitado.
El recorrido es prácticamente llano, con un desnivel de apenas 22 metros en siete kilómetros que se completan en unas dos horas. Apto para todos los públicos y sin exigencias físicas, es uno de los senderos de menor dificultad del archipiélago. La combinación de paisaje volcánico, costa y silencio lo convierte en una de las experiencias más singulares de Fuerteventura.
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Ruta de la Plata (Gran Canaria)

Con más de un siglo de historia, este camino fue durante décadas la vía que utilizaban los isleños para trasladarse entre localidades y mover el ganado en busca de nuevos pastos. Hoy, bien señalizado y reconvertido en ruta de senderismo, recorre 13 kilómetros alternando empedrados, pistas forestales y asfalto entre pinos canarios, tajinastes y verodes. El desnivel de 838 metros y las casi cinco horas de marcha lo sitúan en un nivel de dificultad media.
El punto más esperado del recorrido es la llamada “ventana del Nublo”, una formación rocosa desde la que se contemplan algunas de las mejores vistas de la isla, con el Roque Nublo como protagonista: un monolito volcánico de los más grandes del mundo, situado en el corazón de Gran Canaria.
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Los Gracioseros (Lanzarote)
Esta ruta de siete kilómetros recorre el trayecto que hacían cotidianamente los habitantes de La Graciosa para cruzar a Lanzarote. Arranca desde Yé, camino a Guinate, con vistas a la zona costera del norte de la isla y al estrecho conocido como El Río. A partir de ahí, el descenso por los Riscos de Famara pone a prueba al senderista: el suelo de grava suelta dificulta el paso y el desnivel acumulado alcanza los 358 metros.
El recorrido completo, de ida y vuelta, dura tres horas y su dificultad se sitúa entre media y alta. Por el camino se pueden observar especies endémicas, muchas de ellas protegidas. El premio al llegar abajo es la playa, donde el baño resulta casi obligatorio antes de emprender el regreso.
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Caldera de Taburiente (La Palma)

Declarada Parque Nacional en 1954, la Caldera de Taburiente ocupa el centro de La Palma con un círculo de cumbres que roza los 2.500 metros de altitud. Sus senderos discurren por las laderas de las paredes de la caldera, tapizadas de pinos canarios, y por el cauce de los barrancos interiores.
El trayecto hasta el Roque de los Muchachos, el punto más alto de la isla a 2.426 metros, cubre 11,5 kilómetros con un desnivel equivalente a su cota máxima y requiere unas seis horas y media de marcha. A pesar de esas cifras, la dificultad se considera media, ya que el terreno no presenta los tramos técnicos de otras rutas del archipiélago. Quienes prefieran una opción más corta pueden llegar en coche hasta las inmediaciones del pico de la Cruz y completar desde allí una ruta de 6 kilómetros. En la cima, si las nubes lo permiten, se ven otras islas del archipiélago, y el observatorio astrofísico instalado allí confirma que el Roque de los Muchachos es uno de los mejores puntos del planeta para la observación astronómica.
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Contadero – El Cedro (La Gomera)
El Parque Nacional de Garajonay, Patrimonio de la Humanidad, alberga uno de los bosques de laurisilva mejor conservados del mundo. Esta formación vegetal, desaparecida en la mayor parte del planeta, sobrevive en La Gomera gracias a la humedad que aportan las nubes y que las hojas de los árboles se encargan de atrapar. Viñátigos, laureles y tiles forman un dosel casi permanentemente envuelto en niebla.
El recorrido de Contadero a El Cedro cubre seis kilómetros con un desnivel de 551 metros y una dificultad media, completable en tres horas y media por senderos bien señalizados y pista forestal. Cerca del final del camino aparece una ermita construida en 1935. En el caserío de El Cedro hay un camping y una casa rural donde es posible comer o pernoctar. Se recomienda calzado adecuado y pantalón largo.
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Ascenso al Teide (Tenerife)

El Teide, con 3.715 metros de altitud, es la montaña más alta de España y el tercer volcán más alto del mundo. Declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco, puede ascenderse a pie por un sendero señalizado o en teleférico, aunque la experiencia completa implica subir caminando hasta la base del pico final: 9 kilómetros, 1.194 metros de desnivel positivo y unas seis horas de marcha de alta dificultad.
La ruta está recomendada únicamente para personas en buena condición física y sin problemas cardíacos, debido tanto al desnivel como a la altitud. El Refugio de Altavista, situado cerca de la cima, permite pernoctar previa solicitud de permiso para ver el amanecer desde lo alto. En ese momento, la sombra del volcán se proyecta sobre la isla y alcanza el mar: una de las imágenes más impactantes que puede ofrecer el senderismo en España.
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Camino de Jinama (El Hierro)
El recorrido más exigente de esta selección corresponde a El Hierro. El Camino de Jinama cubre 8 kilómetros con 885 metros de desnivel en unas tres horas, con una primera parte de alta dificultad por un acantilado de subidas y bajadas, y una segunda prácticamente llana que conecta la ermita de la Caridad con la de San Andrés.
El sendero recorre un camino histórico que fue ruta principal antes de que se construyera la carretera a mediados del siglo XX. En uno de sus tramos más abiertos, las vistas sobre el Atlántico son de las más amplias de todo el archipiélago. En otro, el senderista puede observar de cerca las sabinas retorcidas por los vientos alisios: árboles moldeados durante décadas hasta adquirir formas que parecen inclinarse hacia quien pasa. Calzado de trekking imprescindible para una ruta que, por su desnivel y el tipo de terreno, está reservada a senderistas con experiencia.
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