Alfonso Navarro, psicólogo: “Tenemos que empezar a normalizar el malestar como parte de la vida”

El experto señala que las emociones desagradables también cumplen una función y que intentar evitarlas siempre puede resultar contraproducente

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Una chica triste sentada de lado en el sofá mirando a la nada mientras abraza un cojín rojo
Intentar evitar en cualquier contexto las emociones desagradables puede resultar contraproducente. (Freepik)

El aumento de la conversación pública con respecto a términos como la ansiedad, el bienestar emocional o el autocuidado ha contribuido a reducir estigmas y a abrir espacios necesarios para hablar de aspectos relacionados con la salud mental. Sin embargo, esta mayor visibilidad también ha traído consigo ciertas simplificaciones.

En muchos discursos se ha instalado la idea de que el objetivo es alcanzar un estado de equilibrio constante, una especie de estabilidad emocional permanente en la que el malestar desaparezca o, al menos, se minimice al máximo. Así, sentir tristeza, frustración o ansiedad se percibe como un error que hay que corregir cuanto antes.

El problema es que esta aspiración, aparentemente positiva, puede generar el efecto contrario. Cuando las personas interiorizan que no deberían sentirse mal, cualquier emoción desagradable empieza a vivirse como un fracaso personal. Esto puede derivar en culpa, en una mayor ansiedad e incluso en la represión de los propios sentimientos, dificultando aún más su gestión.

El discurso del bienestar por encima de todo ha provocado que muchas personas perciban el malestar "normal" como un error personal. (Freepik)
El discurso del bienestar por encima de todo ha provocado que muchas personas perciban el malestar "normal" como un error personal. (Freepik)

En este contexto, el psicólogo Alfonso Navarro (@alfonsopsicologia en TikTok), que recientemente ha publicado el libro La trampa de la frustración (Molino, 2026), advierte en uno de sus vídeos de la necesidad de replantear esta forma de entender el bienestar. “Tenemos que empezar a normalizar el malestar como parte de la vida y como psicólogo estoy en el equipo del bienestar, pero me preocupa que nos hayan vendido un poco la moto de que hay un estado perfecto de equilibrio emocional donde no hay sufrimiento”.

La función de las emociones desagradables

Navarro pone el foco en una idea que se ha extendido con fuerza: la creencia de que ese equilibrio absoluto no solo existe, sino que además es alcanzable si se hacen las cosas “correctamente”. “El problema es lo que pasa cuando creemos esto, porque las personas que están viviendo su vida o los adolescentes que están viviendo su adolescencia empiezan a pensar que, si no se sienten así, lo que está pasando es que están haciendo las cosas mal”.

Esta percepción, según el experto, tiene consecuencias especialmente delicadas en etapas vitales como la adolescencia, donde las emociones intensas forman parte del desarrollo. En lugar de entenderlas como algo natural, muchos jóvenes las interpretan como señales de que algo falla en ellos.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

Frente a esta visión, Navarro insiste en recuperar el sentido funcional del malestar emocional. “Nos ayuda a aprender, nos ayuda a mejorar, nos indica si hay algo que no nos gusta y que debemos deshacernos de ello en nuestra vida”. Lejos de ser un obstáculo, estas emociones cumplen un papel adaptativo. La ansiedad puede alertar de un riesgo o de una situación que requiere atención; la tristeza puede acompañar procesos de pérdida o cambio; y la frustración aparece cuando las expectativas no se cumplen. Todas ellas forman parte de la experiencia humana.

El punto clave, según explica, no está en eliminar el malestar, sino en saber interpretarlo. “El malestar emocional por sí solo no es un problema de salud mental. En realidad, el trabajo está en diferenciar entre dos cosas: cuál es el malestar normal y adaptativo que llamamos los psicólogos para una situación y cuándo es más grande ese nivel de malestar de lo que debería suceder y, por lo tanto, necesito pedir ayuda”.