“Tu cerebro no se cree lo que dices y ya está”: un psicólogo explica otra estrategia para abordar el problema de la autoestima baja

Fran Sánchez considera que, aunque mejorar la manera en que nos hablamos es útil, el verdadero cambio depende de que nuestras acciones reflejen el valor que expresamos sobre nosotros mismos

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El psicólogo Fran Sánchez en uno de sus videos.(TikTok/@minddtalk)
El psicólogo Fran Sánchez en uno de sus videos.(TikTok/@minddtalk)

La relación entre autoestima y autodiálogo ha centrado buena parte del debate sobre salud mental en redes sociales, pero el psicólogo y divulgador Fran Sánchez ha planteado una opinión frontal: “Hablarte bien no va a cambiar casi nada”. Este mensaje, difundido en su cuenta de TikTok (@minddtalk), desmonta el consejo habitual de apoyarse exclusivamente en el lenguaje positivo para transformar la percepción personal.

La tesis de Sánchez introduce una distinción fundamental entre los tres estratos que conforman el autoconcepto. Estos niveles son: lo que la persona dice de sí misma en público, lo que se dice a solas y, en tercer lugar, la conducta que adopta. Según el especialista, la clave reside en “cómo estén estos tres niveles”. A partir de este eje, Sánchez dibuja tres escenarios posibles, donde la alineación (o la incoherencia) entre palabras, pensamientos y actos determina el alcance y la solidez de la autoestima. El caso más nítido es aquel en el que todo está “alineado hacia abajo”.

Cuando el mensaje que se lanza a los demás es negativo, la voz interna se suma en la misma línea y las acciones ratifican el autodesprecio, el resultado es una “inseguridad desbordante”. Sánchez lo ejemplifica: “No valgo para nada, todo me sale mal. ¿Quién me va a querer siendo como soy?”, y subraya que en esa situación “no hay duda, todo está alineado hacia abajo”. Aquí, el autoconcepto negativo se refuerza en cada dimensión: pública, privada y conductual.

El segundo patrón descrito por Sánchez emerge cuando existe una diferencia entre la fachada y el interior. “Hablas bien de ti hacia afuera, pero por dentro te dices lo contrario. De cara al mundo intentas proyectar seguridad, dices que vales mucho, que puedes con todo, que no te conformas con cualquier cosa, pero en tu cabeza sigue el: no soy suficiente, no voy a dar la talla, seguro que sale mal”. Esta disonancia interna acaba por impregnar los comportamientos: “Tus conductas irán en esa dirección. Dudas frecuentes, evitas situaciones, buscas reconfirmar constantemente que todo va bien”.

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Qué es la coherencia entre pensamiento

Sánchez ha dedicado especial atención a un tercer tipo de incoherencia, en el que discurso y pensamiento parecen coincidir, pero se desmoronan en la acción. “Ya hablas bien de ti hacia afuera, te hablas bien por dentro, pero tus acciones siguen diciendo lo contrario”. Para ilustrarlo, plantea: “Imagina a alguien que dice: yo sé lo que valgo, no me conformo con cualquier cosa, yo quiero una relación sana. Se lo dice a los demás y también a sí mismo, pero luego conoce a alguien que le da poco, que aparece y desaparece, y en lugar de irse, se queda. Se adapta, justifica, espera y cada vez que va a poner un límite, se retracta”.

En ese punto, la enseñanza que el propio cerebro extrae de la experiencia no procede de lo que se dice, sino de lo que se hace: “En el fondo quizás aceptas ese trato porque a lo mejor es lo que mereces”. Esta ruptura entre intención y comportamiento se reproduce, según Sánchez, en áreas como la vida profesional: “Imagina a alguien que dice: yo soy muy buen profesional, hago muy bien mi trabajo y sé mucho de lo mío. Pero luego, cada vez que se relaciona con sus compañeros, no participa por miedo a equivocarse, evita exponerse, no acepta puestos de más responsabilidad por miedo”.

“Tu cerebro no se cree lo que dices y ya está. Solo se lo cree si existe un match con lo que haces”, ha enfatizado Fran Sánchez en su intervención. A pesar de reconocer la utilidad de iniciar un autodiálogo más positivo, el psicólogo insiste en que “hablarte bien es un buen inicio y es importante, pero la autoestima solo cambia de verdad cuando empieza a haber una coherencia entre lo que expresas, lo que te dices y lo que haces”. Para Sánchez, en esa convergencia reside la posibilidad real de construir “una autoestima buena y sólida”.