La soledad no deseada empeora la memoria de los mayores, pero no acelera el deterioro cognitivo

Una investigación europea revela que los mayores que se sienten solos tienen una peor memoria

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Una mujer mayor come sola en su cocina. (Europa Press)
Una mujer mayor come sola en su cocina. (Europa Press)

Un 20% de los españoles dice sentirse solo, según el Observatorio de la Soledad No Deseada de la Fundación ONCE y la Fundación AXA. Entre la población mayor de 65 años, la sensación de soledad no deseada parece disminuir, pero sus efectos preocupan más: la soledad tiene un impacto en la longevidad, en la salud mental y física y es uno de los principales factores de riesgo del deterioro cognitivo y la demencia.

Ahora, un reciente estudio ha evidenciado que la soledad tiene efectos en la memoria de las personas mayores: aquellos que se sienten más solos tienden a recordar peor las cosas que los que se sienten bien acompañados. El estudio, elaborado por investigadores de la Clínica Universitaria de Navarra, la Universidad de Valencia, la de Rosario (Colombia) y el Instituto Karolinska (Suecia), ha sido publicado recientemente en la revista Aging & Mental Health.

El equipo analizó datos de la Encuesta sobre salud, envejecimiento y jubilación en Europa (SHARE), en la que participaron 10.217 personas, de 65 a 94 años, en 12 países del continente. Realizaron su seguimiento desde el año 2012 hasta el 2019, registrando sus respuestas a pruebas específicas de memoria y los niveles de soledad reportados en el inicio del estudio (baja, media y alta).

En general, la mayoría de los participantes (92%) aseguraron tener niveles de soledad medios o bajos al inicio del estudio, pero los participantes que declararon altos niveles de soledad al principio tenían peores resultados en las pruebas de memoria al comenzar la investigación. Sin embargo, el deterioro que mostraban a lo largo de los años era similar al de aquellos que decían no sentirse solos.

Para Luis Carlos Venegas-Sanabria, investigador de la Universidad del Rosario y autor principal del estudio, el resultado fue “sorprendente”. El análisis sugiere, según Venegas-Sanabria, que “la soledad podría desempeñar un papel más destacado en el estado inicial de la memoria que en su deterioro progresivo”.

Los españoles se sienten más solos que los alemanes

Un hombre mayor sentado solo en un parque. (Europa Press)
Un hombre mayor sentado solo en un parque. (Europa Press)

Las respuestas a la encuesta europea permitieron, además, analizar los resultados por regiones. Entre los participantes había personas de España, Alemania, Suecia o Eslovenia, entre otros, y se agruparon en cuatro regiones geográficas: Central, Sur, Norte y Este. Los investigadores comprobaron que los países del sur registraban los niveles más altos de soledad (12%), seguidos de la región oriental (9%), la central (6%) y la septentrional (9%).

Consecuentemente, en el sur y el este del continente se obtuvieron las peores puntuaciones iniciales de memoria. Las diferencias, apuntan los autores, pueden deberse a factores sociales, históricos o económicos, como la nutrición o el estrés de la posguerra. El equipo aconseja interpretar estas diferencias con cautela y no asumir un vínculo causal directo.

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El análisis reveló asimismo que otras variables tuvieron peso igual o mayor en el rendimiento de memoria. La edad avanzada y la presencia de depresión, diabetes o hipertensión se asociaron a menor puntuación de memoria, mientras que la práctica de actividad física, el estado de salud autopercibido como bueno y la participación en actividades sociales mejoraron las puntuaciones iniciales.

Los autores sugieren que implantar programas para reducir la soledad podría mejorar el rendimiento cognitivo de las personas mayores. Asimismo, proponen incluir pruebas periódicas de detección de la soledad en los exámenes cognitivos para evaluar las capacidades mentales de las personas mayores.