Las aerolíneas prefieren pasajeros delgados porque el menor peso les permite ahorrar combustible: el ‘efecto Ozempic’ ya se nota en la industria

El informe de un banco de inversión calcula que los ahorros del sector por este motivo pueden rozar los 1.000 millones de euros en un año

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El interior de un avión.
El interior de un avión. (Shutterstock)

Las aerolíneas están encontrando un aliado inesperado en el Ozempic y otros medicamentos para reducir el sobrepeso. Según estimaciones de la IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo) y de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA, por sus siglas en inglés), la expansión de los fármacos para adelgazar y de las nuevas pastillas desarrolladas para combatir la obesidad puede traducirse en un ahorro de cerca de 1.000 millones de euros en consumo de combustible solamente durante este año.

Al menos, así lo estima un análisis del banco de inversión Jefferies, que se apoya en un principio sencillo: menos peso a bordo implica menos gasto en queroseno, el principal combustible de los aviones.

El cálculo de Jefferies establece una fórmula que no se enseñará en las escuelas de negocios pero que los ejecutivos de las aerolíneas siguen con interés: “Una sociedad más delgada = menor consumo de combustible”, escriben sus analistas en una nota a sus clientes, en la que detallan el impacto que este cambio social tendría en los balances de aerolíneas que cotizan en Bolsa, como American Airlines, Delta Air Lines, United Airlines y Southwest Airlines en Estados Unidos. De acuerdo con estos analistas, un 10% menos de peso corporal promedio por pasajero puede suponer una reducción de hasta el 2% en el peso total de una aeronave, lo que se traduce en un recorte del 1,5% en el consumo de combustible. Y el combustible es, precisamente, uno de los principales gastos de estas empresas.

El banco de inversión va más allá y precisa que semejante disminución permitiría un aumento de hasta el 4% en las ganancias por acción de estas compañías. De cumplirse las previsiones, la factura global del combustible para las cuatro mayores aerolíneas estadounidenses podría situarse en torno a los 36.000 millones de euros, con un ahorro potencial de 500 millones de euros solo por este factor. En el caso europeo, el efecto es igualmente significativo. Este año, más de 850 millones de adultos tomarán al menos un vuelo en el continente. Según el estudio más reciente encargado por la EASA, el peso medio de cada viajero adulto se ubica en 76,3 kilogramos. Manteniendo el supuesto de una reducción del 10% en ese promedio, los ahorros se acercarían a los 969 millones de euros.

Dos jóvenes hackean las televisiones de un avión para jugar al Mario Kart. (TikTok/Les French Twins)

Obsesión con el peso

La obsesión de la industria aérea por reducir el peso no es nueva. Los mismos expertos de Jefferies recuerdan episodios ilustrativos: “Las aerolíneas tienen una larga historia de atención maniática al ahorro de peso en los aviones, desde las aceitunas (obviamente sin hueso) hasta el papel”. El informe menciona, por ejemplo, la decisión de United Airlines de imprimir su revista de a bordo en papel más ligero, lo que supuso un ahorro inmediato de 640.000 litros de combustible y 250.000 euros.

Ahora, la llegada de nuevos tratamientos contra la obesidad que eliminan las auto-inyecciones pueden atraer a muchas más personas interesadas en perder peso, lo que a su vez beneficiará al sector aéreo. Sin embargo, es poco probable que esto se traduzca en billetes de avión más baratos. La reducción del gasto en combustible servirá para mejorar los márgenes de ganancia de las empresas, pero no para modificar la estructura de precios del sector. La propia nota de Jefferies es categórica en este sentido: aunque los beneficios sean tangibles, los pasajeros no deben esperar rebajas en las tarifas.