Los motivos por los que hay que guardar juntas las patatas y las manzanas en la cocina

Almacenar en el mismo sitio ciertas frutas y verduras ayuda a combatir el desperdicio alimentario y permite conservar en buen estado los alimentos, lo que también favorece el ahorro en los hogares

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El Dr López Rosetti nos cuenta la importancia de consumir frutas y verduras.

A la hora de almacenar los alimentos en la cocina son muchas las dudas que se plantean para conservarlos en buen estado el mayor tiempo posible. Por ello, algo tan simple como guardar las patatas junto a las manzanas en la despensa puede ser de gran utilidad para combatir el desperdicio en casa. Aunque hay quienes pueden creer que esta es una mezcla extraña, los expertos aclaran los motivos por los que este truco es efectivo.

Almacenar patatas junto a manzanas puede ayudar a conservar mejor estos alimentos, una práctica que se basa en las características propias de las frutas y los tubérculos después de la cosecha y en la interacción que mantienen en un entorno cerrado. No obstante, el refrán “la manzana podrida pudre a su vecina” cobra sentido al abordar el almacenamiento de frutas y verduras. Suele creerse que es posible mezclar todo tipo de productos en el frutero o en una cesta, pero esta decisión puede resultar equivocada.

No todas las frutas deben almacenarse juntas. En ciertos casos, la combinación acelera el proceso de maduración y favorece su deterioro prematuro. Factores como la temperatura, el tipo de fruta y el momento de la cosecha influyen en la conservación, aunque uno de los aspectos más relevantes es la emisión de etileno, un gas que afecta la velocidad de maduración de los productos almacenados.

Por qué las manzanas ayudan a conservar ciertos alimentos

Las patatas pueden ponerse junto
Las patatas pueden ponerse junto a las manzanas para conservarse mejor. (Europa Press)

Las manzanas emiten de manera natural etileno, una hormona vegetal que regula la maduración de los alimentos. Este gas acelera el deterioro en muchas frutas y verduras, pero produce el efecto opuesto en las patatas: inhibe la aparición de brotes.

Cuando las patatas se almacenan solas, sobre todo en lugares con temperaturas moderadas, suelen desarrollar brotes verdes al cabo de unas semanas. Al situarlas junto a manzanas, el etileno actúa como inhibidor de la germinación y prolonga el estado de reposo de los tubérculos, lo que contribuye a mantener su frescura durante más tiempo y reduce el desperdicio.

Las investigaciones sobre conservación de alimentos han documentado el impacto del etileno en la poscosecha. Diversos estudios recomiendan almacenar las patatas en espacios oscuros, ventilados y alejados de la luz directa, condiciones que, combinadas con la presencia de manzanas, optimizan su conservación y evitan la formación de sustancias tóxicas, como la solanina, que puede aparecer cuando los brotes se desarrollan.

Este método casero, respaldado por especialistas en tecnología de alimentos, permite aprovechar la interacción química entre frutas y tubérculos y ofrece una alternativa sencilla para preservar los productos frescos y contribuir a una gestión más eficiente de los recursos en el hogar.

Un truco centenario para combatir el desperdicio alimentario

Las manzanas emiten una hormona
Las manzanas emiten una hormona vegetal que regula la maduración de los alimentos. (Freepik)

La combinación de manzanas y patatas en la despensa representa una alternativa eficaz para prolongar la vida útil de los alimentos y recortar gastos en el hogar. Al retrasar la brotación de las patatas, disminuye la cantidad de productos que acaban desechándose. Esta técnica no afecta la calidad de las manzanas, siempre que ambos alimentos se mantengan en un entorno adecuado: fresco, seco y alejado de la luz, como una despensa o un armario bien ventilado.

Especialistas en conservación de alimentos desaconsejan almacenar patatas en el frigorífico. El frío provoca la conversión del almidón en azúcar, lo que modifica el sabor y la textura de los tubérculos.

Aunque esta recomendación ha cobrado ahora visibilidad en redes sociales y blogs culinarios, su origen se remonta a prácticas habituales en el ámbito rural. Durante generaciones, se aprovecharon las propiedades naturales de algunos alimentos para conservarlos, mucho antes de la aparición de los conservantes y los envases modernos.