
El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, uno de los principales nodos de conexión aérea en Europa, se ha convertido en un hogar improvisado para cientos de personas sin hogar. Mientras millones de viajeros transitan por sus terminales cada año, cerca de 500 personas encuentran en este espacio su única alternativa para resguardarse del frío y la intemperie.
Nuevos “inquilinos” en Barajas
En declaraciones a Infobae España, el Sindicato Alternativa Sindical AENA/Enaire (ASAE) ha denunciado que esta situación ha generado un problema de seguridad y deterioro de las instalaciones. Según el mismo, los trabajadores de AENA y de empresas concesionarias han sido objeto de insultos y amenazas durante años, “representando un grave problema para la salud, higiene, seguridad y bienestar de todos”.
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Desde hace años, esta problemática ha sido motivo de quejas tanto de empleados como de viajeros, que han comparado algunos lugares de la T1, T2, T3 y T4, como “el Bronx” de Estados Unidos. Asimismo, AENA, conforme a lo que ha dicho a este diario, ha afirmado que “los aeropuertos son infraestructuras diseñadas y gestionadas para su función, no para habitar en ellas”.
Sin embargo, la realidad es que, debido a un “vacío legal” y a la falta de “legislaciones específicas”, AENA no dispone de las suficientes herramientas para limitar la permanencia de estas personas, a pesar de los reiterados problemas que se han reportado durante años. Además, este fenómeno no se limita solo a Madrid-Barajas, sino que también se replica a otros aeropuertos como El Prat (Barcelona), Gran Canaria, Tenerife Sur o Málaga, aunque en menor escala.
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Un problema con la seguridad
Otro aspecto importante es la presencia policial en Barajas. A pesar del elevado número de agentes debido al nivel de alerta antiterrorista de nivel 4, la ASAE considera que la actuación de la Policía Nacional es insuficiente.
Así, los problemas de seguridad en el aeropuerto van en aumento, no solo debido a la presencia de personas sin hogar, sino también por la proliferación de mafias dedicadas a actividades ilegales como “hurtos, prostitución, estafas, venta ambulante y tráfico de drogas”, según ha señalado la ASAE. Bandas organizadas, como plastificadores de maletas ilegales y vendedores ambulantes, han consolidado sistemas jerarquizados y generan conflictos tanto entre ellos mismos como con los trabajadores legales.
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“Tenemos un problema muy singular con la gente que se inyecta o fuma droga. Todos los días, a cualquier hora, en cualquier aseo, personal de AENA, junto con personal de seguridad, tiene que estar echando constantemente a drogadictos en pandilla fumándose un chino (heroína) en el aseo de familias con una humareda que no se veía dentro”, ha subrayado ASAE.
Por su parte, AENA ha dicho que “colabora con las administraciones que tienen las competencias (Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid) y con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FFCCSE)”. En el caso de las zonas públicas de las terminales, colabora con la Policía Nacional, tanto con el “apoyo de la seguridad aeroportuaria como con todo el soporte tecnológico para la prevención o investigación de delitos”, ha declarado.
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Un hogar improvisado
Entre cartones, en los bancos e incluso en los ascensores; algunos han perdido su trabajo hace poco y no tienen otra alternativa, ya que los albergues de Madrid no tienen plazas libres por la temporada de frío. Otros, son inmigrantes llegados a España esperando la resolución de sus solicitudes de asilo.
La presencia de personas sin hogar en el aeropuerto también ha afectado a la higiene y el uso adecuado de las instalaciones. Muchos de ellos frecuentan zonas como aseos, áreas de tránsito e incluso utilizan el mobiliario aeroportuario, dejando estos espacios en condiciones insalubres.
Para ellos, la vida en el aeropuerto implica desafíos diarios, desde la dificultad por mantener su propio aseo hasta la búsqueda de alimentos entre los cubos de basura o la limosna de los pasajeros. Además, las normas del aeropuerto no facilitan su estancia: hasta las 11 de la noche no se pueden ir a dormir y deben despertarse a las cinco de la mañana.
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Respuesta del Ayuntamiento
El alcalde José Luis Martínez-Almeida ha ofrecido “toda la colaboración” del Ayuntamiento para proporcionar refugio a estas personas, asegurando que el Samur Social ya está trabajando en el aeropuerto para brindar apoyo a estas personas sin hogar, “viniendo varias veces a la semana”, ha explicado AENA a este diario.
De este modo, AENA también ha confirmado que “el Ayuntamiento hace un análisis de cada caso individual, puesto que no existe una solución única para esta cuestión”. No obstante, las distintas administraciones han intercambiado responsabilidades sin ofrecer soluciones concretas, por lo que hasta la fecha no se han tomado las medidas efectivas.
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