
Las semanas previas a las Navidades han sido escenario de un nuevo brote de gripe estacional, que durante las fiestas podría experimentar un rebrote, debido principalmente a las reuniones familiares y otros eventos sociales que se darán durante las celebraciones. Por eso, los expertos han recomendado precaución y, sobre todo, la importancia de contar con una serie de alimentos que permitan conservar una dieta equilibrada, combinada con otros factores de estilo de vida saludable: sueño, ejercicio y poco estrés.
De este modo, desde el Instituto de Salud Pública de la Universidad de Harvard han querido publicar una nota informativa, a modo de recordatorio, para dar a conocer algunos de estos alimentos que podrían ayudar a mantener una salud fuerte, con un organismo preparado para combatir las distintas enfermedades que puedan aparecer.
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Cuidar el microbioma
El texto ha sido publicado en la revista The Nutrition Source, y es ahí donde se recuerda que “para la salud y el funcionamiento de todas las células, incluidas las células inmunitarias, es necesario consumir suficientes nutrientes como parte de una dieta variada”.
Destacan, para un adecuado funcionamiento del sistema de defensa de nuestro cuerpo, la vitamina C, la vitamina D, el zinc, el selenio, el hierro y las proteínas. Además, también han subrayado la necesidad de preservar el equilibrio en los microorganismos que habitan en nuestro intestino, el microbioma, que “juega un papel clave en la función inmunológica”.
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“Una dieta rica en fibra vegetal con abundantes frutas, verduras, cereales integrales y legumbres parece favorecer el crecimiento y el mantenimiento de microbios beneficiosos”, destacan. “Por lo tanto, una dieta que contenga alimentos probióticos y prebióticos puede ser beneficiosa”. Esto se debe a las bacterias, fibra y oligosacáridos que contienen este tipo de comida.
Los alimentos claves contra la gripe que recomiendan los expertos
Tras ofrecer estos argumentos, los investigadores de la Universidad de Harvard ofrecen un listado de alimentos probióticos y prebióticos que se pueden incluir fácilmente en la dieta, con grandes beneficios para la salud.
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En el caso de los primeros, mencionan algunos que pueden adquirirse fácilmente en los supermercados, como el kéfir -un producto lácteo fermentado con levadura y bacterias-, tanto de leche como de agua, y los yogures con cultivos activos vivos, así como las verduras fermentadas, el chucrut, el té kombucha, el miso -condimento hecho con semillas de soja, sal y hongos- o el kimchi -un plato coreano hecho con col asiática fermentada o repollo-.
En relación a los alimentos prebióticos, los expertos incluyen en la lista nombres tan comunes como el ajo, la cebolla, el puerro, los plátanos o los espárragos, así como otros productos más específicos, como el tupinambo, las hojas de diente de león o las algas marinas. “Sin embargo”, matizan, “una regla más general es comer una variedad de frutas, verduras, frijoles y cereales integrales para obtener prebióticos dietéticos”.
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Queda fuera, no obstante, la sopa de pollo, una receta tradicional para cuando nos encontramos malos sobre la que, si bien reconocen su popularidad, recuerdan que “no hay ningún ensayo clínico que demuestre que la sopa de pollo acelera la curación más que otros alimentos”. A pesar de esto, sus ingredientes, en mayor parte vegetales, hacen que también sea una posibilidad a contemplar, puesto que además es un plato ligero que no sobrecarga el estómago. “Proporciona líquidos y electrolitos para prevenir la deshidratación”, añaden en el artículo, “que puede ocurrir fácilmente con la fiebre”.
Algunos suplementos pueden reforzar la salud
Del mismo modo, también han querido abordar el tema de los suplementos, los cuales pueden no ser necesarios si ya contamos con una buena alimentación. Con todo, “estudios epidemiológicos han demostrado que quienes están mal nutridos tienen un mayor riesgo de contraer infecciones bacterianas, víricas y de otro tipo”, por lo que la suplementación puede ser útil en determinadas circunstancias y contextos en los que se pueda dar alguna deficiencia. “Los hogares de bajos ingresos, las mujeres embarazadas y lactantes, los bebés y los niños pequeños y los enfermos graves son ejemplos de grupos de riesgo”, por lo que se pueden tomar, eso sí, con moderación para no provocar efectos perjudiciales.
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Algunos de estos suplementos pueden ser también naturales. “Los estudios celulares han demostrado que la equinácea puede destruir los virus de la gripe”. En esas investigaciones, no se han extraído resultados concluyentes respecto a su consumo mientras ya se está enfermo, “pero tomarla mientras se está sano puede ofrecer una pequeña posibilidad de protección”. El ajo también entraría en esta lista por los efectos antivirales y antimicrobianos de alguno de sus componentes.
Por último, las catequinas del té, presentes en bebidas como el té verde, “pueden impedir que los virus de la gripe y algunos resfriados se repliquen y pueden aumentar la actividad inmunológica”, a pesar de que tanto sobre esto como sobre el resto de suplementos herbáceos falta aún un mayor volumen de investigaciones.
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