Idris Elba habla sin filtro sobre su cuerpo después de los 50 años y cómo combate el aumento de peso

El actor británico contó que antes no podía subir kilos y que ahora ocurre lo contrario, una experiencia ligada al metabolismo que enfrenta con constancia, movimiento y una mirada bastante realista del paso del tiempo

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Idris Elba contó que antes no lograba ganar peso y que después de los 50 su metabolismo cambia y tiende a engordar con más facilidad (REUTERS/Remo Casilli)
Idris Elba contó que antes no lograba ganar peso y que después de los 50 su metabolismo cambia y tiende a engordar con más facilidad (REUTERS/Remo Casilli)

Los cambios del cuerpo con el paso de los años son una realidad que Idris Elba describe sin rodeos. Según Men’s Health, el actor contó que en su juventud no lograba ganar peso, mientras que ahora tiende a engordar con mucha más facilidad.

El paso del tiempo modifica el cuerpo y esa transformación también alcanza a figuras muy asociadas con la forma física. Elba, en un texto de Men´s Health sobre envejecimiento, peso y metabolismo, puso palabras a una experiencia común después de los 50 años: notar que el organismo cambia aunque la persona siga siendo la misma. El actor asume que envejecer trae retos nuevos y responde a ellos con aceptación y entrenamiento

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Envejecer también cambia la relación con el cuerpo

Cumplir años no implica solo sumar una vela cada 365 días. También trae nuevas inquietudes ligadas a la salud, el bienestar y la apariencia, porque con el tiempo aparecen señales que alteran la relación con el propio cuerpo.

Las arrugas, los cambios del metabolismo o la pérdida de la figura de la juventud forman parte de ese proceso. La idea central del texto es sencilla: el envejecimiento no se puede frenar por completo, aunque sí se puede afrontar con hábitos que ayuden a retrasar parte de sus efectos.

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Idris Elba sostiene que el envejecimiento trae cambios físicos, pero afirma que la constancia en el ejercicio ayuda a revertir esa tendencia (REUTERS/Remo Casilli)
Idris Elba sostiene que el envejecimiento trae cambios físicos, pero afirma que la constancia en el ejercicio ayuda a revertir esa tendencia (REUTERS/Remo Casilli)

Esa es la actitud que encarna Elba en este testimonio. El actor, elegido hombre más sexy del mundo en 2018, reconoce que cruzar la barrera de los 50 ha traído cambios físicos que años atrás le habrían parecido ajenos.

La franqueza de Idris Elba sobre el peso y el metabolismo

Elba lo expresa con una frase directa: “Cuando era más joven, nunca conseguía ganar peso, y ahora que soy un poco mayor, me pongo rechoncho de forma natural”. La declaración, recogida por Men´s Health, sitúa el foco en cómo cambia el metabolismo con la edad.

Que una figura de Hollywood hable con esa naturalidad refuerza una idea que atraviesa todo el texto: el peso, la apariencia y la respuesta del cuerpo no permanecen estables con los años. Los cuerpos cambian y ese cambio forma parte de la vida.

El actor también apunta a la manera en que intenta corregir esa tendencia. “Sinceramente, si entreno durante unas semanas, esa rechonchez desaparece”, afirma el actor británico.

Su respuesta pasa por la actividad física

El texto subraya que el ejercicio no solo ayuda a conservar la forma física sino que también se vincula con una vida de mejor calidad y más larga.

La actividad física de Idris Elba se apoya más en el kickboxing, el shadowboxing y el skipping que en las rutinas de gimnasio (REUTERS/Mina Kim)
La actividad física de Idris Elba se apoya más en el kickboxing, el shadowboxing y el skipping que en las rutinas de gimnasio (REUTERS/Mina Kim)

La actividad física del actor no gira tanto alrededor del gimnasio como de prácticas como el kickboxing, el shadowboxing y el skipping.

El kickboxing, considerado tanto arte marcial como deporte de combate, integra golpes propios del boxeo con patadas que provienen de estilos como el karate y el muay thai. Su práctica se extiende al entrenamiento físico intenso, la defensa personal y la competición profesional.

Por su parte, el shadowboxing, también conocido como “hacer sombra”, consiste en reproducir una pelea contra un adversario imaginario, lanzando golpes, desplazándose y esquivando. Esta dinámica perfecciona la técnica, facilita la memorización de secuencias, incrementa la agilidad de pies y favorece la capacidad cardiovascular, todo sin emplear equipamiento.

Mientras que el skipping exige al practicante elevar las rodillas mientras corre en el sitio y se orienta a potenciar la zancada, la coordinación y los músculos de las piernas. A esa rutina se han sumado en los últimos años las sentadillas.

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