El estreno de Supergirl, protagonizada por Milly Alcock y dirigida por Craig Gillespie, ha dejado al descubierto los conflictos internos y creativos que marcaron su desarrollo. El resultado: una película de alto presupuesto que no logró conectar ni con la audiencia ni con la crítica, reavivando el debate sobre el futuro del género de superhéroes y el impacto generacional en la industria. La producción de Supergirl se convirtió en un caso ejemplar de tensiones creativas sin resolver. Desde que DC Studios, bajo la dirección de James Gunn y Peter Safran, tomó las riendas del universo cinematográfico, la expectativa era alta. Sin embargo, esta fue la primera cinta relevante no escrita ni dirigida por Gunn, lo que acentuó la presión interna y externa sobre el resultado final.
Fuentes cercanas al estudio confirmaron a The Hollywood Reporter que Gunn y Gillespie nunca lograron alinearse creativamente. Mientras Gunn defendía una visión específica para el relanzamiento de la franquicia, Gillespie buscaba dotar a la heroína de un tono y ritmo diferentes. Esta falta de acuerdo se extendió a todo el proceso de postproducción, generando una dinámica de competencia entre el corte del director y el del estudio. En marzo de 2026, DC Studios organizó una prueba sin precedentes: dos versiones de Supergirl compitieron directamente ante públicos de prueba. El corte de Gillespie era once minutos más largo e incluía más escenas del villano Krem, interpretado por Matthias Schoenaerts. Por su parte, el corte del estudio, ajustado por el editor Fred Raskin —colaborador habitual de Gunn—, buscó mejorar el ritmo y optimizar la narrativa para un público más amplio.
PUBLICIDAD
También puedes seguirnos en nuestro canal de WhatsApp, en Facebook y en Instagram
Las diferencias no se limitaron a la duración. El uso de la música generó fricciones decisivas. Mientras Gillespie es conocido por su manejo de bandas sonoras, Gunn ha construido parte de su identidad autoral en la elección de canciones emblemáticas. El corte original incluía una versión de Girls Just Want to Have Fun de Cyndi Lauper, que luego fue reemplazada por una versión de The Middle de Jimmy Eat World, decisión impulsada por el propio Gunn. Tras los primeros test screenings en diciembre de 2025, que recibieron una tibia acogida, el estudio decidió intervenir de manera directa en la postproducción. Jeremy Slater, guionista de confianza de Gunn, fue convocado para reescribir escenas clave y supervisar nueve días de rodaje adicional. La guionista original, Ana Nogueira, continuó colaborando en los cambios hasta el corte final.
PUBLICIDAD

El proceso de edición se volvió un campo de batalla simbólico. Gillespie confió en su editora de cabecera, Tatiana S. Riegel, quien trabajó en I, Tonya y Cruella. El estudio, en cambio, apostó por la experiencia de Raskin, responsable de la edición de la saga Guardians of the Galaxy y de Peacemaker. La presencia de dos editores destacados reflejó la lucha de poder y visiones opuestas. El clímax de la película experimentó múltiples reconfiguraciones, especialmente en la escena de la pelea final. Los cambios buscaban aumentar la tensión y dar mayor protagonismo a la villanía de Krem, pero también responder a las expectativas del equipo directivo del estudio, preocupado por el desempeño en taquilla ante la saturación del género.
El lanzamiento de Supergirl en junio de 2026 confirmó lo que las pruebas internas ya advertían. Con un presupuesto estimado entre 170 y 180 millones de dólares, el filme solo recaudó 37,1 millones en su primer fin de semana, por debajo incluso de la criticada Joker: Folie a Deux, que había alcanzado 37,6 millones dos años antes.
PUBLICIDAD
La recepción negativa no se limitó al público. Las puntuaciones de las proyecciones previas nunca superaron los 70 puntos sobre 100. De hecho, la mayoría de las pruebas se mantuvieron en la franja de los 60, cifra comparable a otros fracasos recientes como Batgirl (cancelada) y Shazam! Fury of the Gods. El propio Peter Safran salió al paso de las críticas, reconociendo ante el New York Times que la película no cumplió las expectativas de taquilla, aunque defendió la estrategia a largo plazo del estudio. La decisión final de apostar por el montaje del estudio, apenas dos puntos por encima del corte de Gillespie en las pruebas, evidenció que no existía una diferencia cualitativa relevante, sino una elección forzada por la dinámica de poder interna.

El futuro de DC Studios tras el tropiezo de ‘Supergirl’
Más allá de los conflictos internos y las dificultades de producción, el fracaso de Supergirl ha sido interpretado por la industria como un síntoma de un problema mayor: el agotamiento del género de superhéroes para las nuevas generaciones. Un ejecutivo del estudio, consultado de forma anónima, fue contundente: “A la Generación Z no le importan las películas de superhéroes. Ese género pertenece a los millennials.” Este cambio de paradigma afecta directamente a la estrategia de DC Studios. La figura de Gunn como rostro visible del estudio, con presencia activa en redes sociales y declaraciones sobre control de calidad, queda ahora bajo una lupa más exigente. El reto será mantener la relevancia del universo DC sin perder la conexión con una audiencia que busca propuestas nuevas y menos predecibles.
PUBLICIDAD
A pesar del revés, Gunn y Safran mantienen el timón de DC Studios y ya preparan futuros lanzamientos. Entre ellos destacan Clayface, una película de terror de bajo presupuesto centrada en el villano de Batman, y Man of Tomorrow, dirigida por el propio Gunn y programada para julio de 2027. También se encuentran en desarrollo una serie derivada sobre Jimmy Olsen y otra centrada en Mr. Terrific.
El contexto corporativo añade presión extra, ya que la posible adquisición de Warner Bros. por parte de Paramount introduce nuevas incertidumbres sobre el rumbo del estudio. Mientras tanto, la gestión de Gunn será observada con atención, ya que, a diferencia de otros directivos como Kevin Feige en Marvel, él asume un doble rol como cineasta activo y responsable creativo del sello. En este escenario, el caso de Supergirl se convierte en una advertencia sobre los límites del control creativo compartido y la necesidad de entender los cambios culturales y generacionales en el consumo de cine
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
‘Street Fighter’: un festival de golpes, colores y humor que hace justicia al videojuego sin mayores pretensiones
La película protagonizada por Noah Centineo y Andrew Koji cumple con creces las expectativas, aunque su exceso de ironía e ingenuidad pueden cansar por momentos

Entrevista a Jaime Lorente, que debuta como director con ‘El mal hijo’: “Ser padre me ha abierto una puerta de sensibilidad que antes no tenía”
El intérprete firma su primera película detrás de la cámara, una historia sobre la herencia paterna en un entorno marginal que compitió en la sección Nuevos Realizadores en San Sebastián

Primer vistazo a ‘El secreto de la asistenta’ con la reunión de Sydney Sweeney, Kirsten Dunst y el resto del reparto
El primer vídeo oficial compartido por la propia película muestra a la actriz encontrándose en rodaje con el resto del equipo

Este es el grupo de electrónica que se encarga de poner la banda sonora al Grand Theft Auto VI
Después de confirmar que tendrá a Bad Bunny o Lana del Rey entre sus locutores de radio, el esperado videojuego ha anunciado los artistas encargados de una ambiciosa banda sonora

Esta es la razón detrás de la salida de David Fincher de Netflix tras ‘Las nuevas desventuras de Cliff Booth’
La película que retoma la historia de Quentin Tarantino y su complicada producción ha sido la principal razón del choque del cineasta con el jefe de cine Dan Lin




