Nicky Hilton, entre la discreción y el legado: la heredera que eligió el bajo perfil frente al brillo mediático

La diseñadora y empresaria revela a “The Times” su pasión por el trabajo y la importancia de tener un propósito más allá del apellido

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Nicky Hilton defiende la privacidad familiar frente al peso mediático del apellido Hilton y la exposición pública (REUTERS/Maja Smiejkowska)
Nicky Hilton defiende la privacidad familiar frente al peso mediático del apellido Hilton y la exposición pública (REUTERS/Maja Smiejkowska)

Pertenecer a una de las familias más reconocidas del planeta, supone para Nicky Hilton mucho más que un apellido: implica custodiar la privacidad y redefinir el papel femenino entre el brillo y el escrutinio público. En una entrevista con The Times, la empresaria y diseñadora reflexiona sobre su decisión de mantener la discreción desde temprana edad y la nueva etapa que vive tras mudarse a Londres.

Lejos de la notoriedad de su hermana, Paris Hilton, Nicky ha construido una vida centrada en la privacidad y proyectos propios. Considera que la independencia femenina reside en controlar lo que se comparte, en cómo desarrolla su familia y en su contribución social, priorizando así un legado definido por su voluntad más que por la exposición mediática de la familia Hilton.

Nicky, en conversación con The Times, detalla el origen de la dinastía: “Somos la cuarta generación de una familia hotelera”, explica al recordar la infancia compartida con Paris antes del auge de los “reality shows”. “Crecimos en una época en la que las celebridades jóvenes lo eran todo”, rememora.

La propuesta de hacer juntas un programa de televisión llegó cuando ambas eran adolescentes, pero Nicky impuso un límite: “Me sorprende haber sido tan sensata a esa edad para no ceder toda mi privacidad”, afirma.

Y agrega: “Tenía las cadenas de televisión ofreciéndome un gran cheque y diciéndome: ‘Vas a ser muy famosa’. Pero soy más reservada que Paris. Eso de que nos enviaran a una granja y filmaran todo, no encajaba conmigo”.

Hilton prioriza el control de su imagen y la discreción en comparación con la fama global de su hermana Paris Hilton (REUTERS/Kylie Cooper)
Hilton prioriza el control de su imagen y la discreción en comparación con la fama global de su hermana Paris Hilton (REUTERS/Kylie Cooper)

“No quería ser graciosa. Quería ser elegante”, insiste, y cuenta que así lo transmitió a su hermana cuando declinó el formato que impulsaría la carrera de Paris.

A pesar de recorrer caminos distintos, conservan una relación fraternal estrecha. “Mis amigas bromearon diciendo que soy la guardiana. Ese es mi apodo”, relata Hilton a The Times, refiriéndose a su papel protector respecto a Paris.

“Tengo muy buen radar. Soy bastante perceptiva a la hora de identificar a quién acercar o alejar. Sé cómo mantener alejadas a ciertas personas. ¿Mi hermana? No tanto”, añadió.

Nicky Hilton, una vida de discreción frente al foco mediático

La diferencia de carácter marcó la vida de ambas. Paris Hilton se tornó un ícono global antes de la era de redes sociales, con una vida marcada tanto por éxitos económicos como por persecuciones de paparazis y polémicas. Nicky, en cambio, priorizó el bienestar personal y familiar.

Respecto al documental en el que Paris revela los maltratos sufridos durante su adolescencia, Nicky reconoce: “Fue definitivamente emotivo”.

En ese sentido, prefiere no abundar en detalles, pero la conversación deriva hacia el trato recibido por Paris y otras jóvenes famosas de su generación. “Es indignante cómo esas mujeres fueron vilipendiadas y acosadas”, afirma Hilton con contundencia a The Times.

“Era un comportamiento irresponsable y malintencionado. Eran chicas que solo salían a divertirse. A veces demasiado, pero no causaban daño a nadie. Me gustaría pensar que hoy eso no pasaría. Creo que, con estos movimientos por la justicia social, hemos comenzado a despertar y a darnos cuenta de que ese trato ya no se tolera. Aunque ha mejorado mucho, no sé si alguna vez terminará por completo”, contó.

Nicky Hilton priorizó el bienestar personal y familiar sobre la fama y el escrutinio mediático (REUTERS/Jeenah Moon)
Nicky Hilton priorizó el bienestar personal y familiar sobre la fama y el escrutinio mediático (REUTERS/Jeenah Moon)

De carácter tranquilo, Hilton subraya la importancia de la solidaridad entre mujeres y la necesidad de conquistar espacios propios ante una cultura mediática que durante años castigó a las jóvenes del espectáculo.

De Nueva York a Londres: familia y proyectos personales

El traslado a Londres marcó una nueva etapa para Nicky Hilton y su esposo, James Rothschild. Desde enero residen en Notting Hill, donde sus hijas, Theodora y Lily-Grace, reciben educación en casa según el currículo estadounidense y su hijo menor acude a una guardería local.

“Siempre venía a Londres desde niña, pero ahora siento que me he vuelto a enamorar de la ciudad. Notting Hill es encantador. Tengo mis sitios: el carnicero, la cafetería, el mercado en Portobello Road”, relata.

La adaptación ha sido natural, incluso con la llegada de viejos amigos provenientes de Nueva York o Los Ángeles. Entre los motivos del traslado, destaca razones familiares y profesionales, como estar más cerca de la madre de James Rothschild.

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Las hijas de Nicky Hilton, Theodora y Lily-Grace, reciben educación en casa siguiendo el currículo estadounidense tras su mudanza a Londres (Photo © 2023 Backgrid/The Grosby Group)

Hilton dirige dos marcas desde Londres. Por un lado, una línea de joyería personalizable, inspirada en sus hijas, y por otro, una colaboración con una firma infantil, ambas con base en la ciudad. Muestra su anillo con una foto de su perro y comenta: “No confío en gente a la que no le gusten los animales”.

Fama, activismo y la reivindicación femenina en la era digital

El contraste con la vida de Paris resulta más visible ahora. Nicky observa cómo su hermana ha canalizado el dolor personal hacia el activismo real. “Estoy muy orgullosa de ella”, afirma a The Times. Y suma: “¿Quién hubiera creído que estaría aprobando leyes en el Congreso y convirtiendo ese dolor en un propósito?”.

De esta manera, reconoce el trabajo de Paris, quien impulsa iniciativas legislativas para proteger a menores, una faceta que Nicky celebra abiertamente.

Sobre la fama en la actualidad, Hilton detecta mayor conciencia en la sociedad, aunque considera que el escrutinio sobre las jóvenes sigue vigente. Sostiene que el activismo es ahora parte esencial de las figuras públicas, que aprenden a defenderse y a transformar las dificultades en oportunidades de cambio.

Recuerdos y lecciones de una heredera moderna

Hoy, Nicky Hilton equilibra una vida familiar con una carrera consolidada y reivindica la importancia de encontrar un propósito propio más allá del apellido (REUTERS/Danny Moloshok)
Hoy, Nicky Hilton equilibra una vida familiar con una carrera consolidada y reivindica la importancia de encontrar un propósito propio más allá del apellido (REUTERS/Danny Moloshok)

Hilton evoca su infancia y adolescencia, marcadas por el lujo y la cercanía a celebridades. “Vivir en el Waldorf Astoria era divertido, definitivamente glamuroso”, narra.

“Un día podías coincidir en el ascensor con un presidente; otro, con los Rolling Stones. Paris y yo nos colábamos en el salón de baile para escondernos bajo las mesas o buscar regalos”, detalla.

Los años iniciales de la fama no estuvieron exentos de travesuras. Nicky rememora una sesión de fotos en Hollywood para Vanity Fair con apenas 16 años, a espaldas de sus padres, y los retos de crecer entre la exposición pública y el control familiar. “Me encantaba la escuela, pero ya a los 14 frecuentábamos clubes nocturnos en Manhattan”. relató. El acceso a la celebridad abría puertas, pero la presión y la vigilancia eran constantes.

Sus primeros pasos profesionales incluyeron una marca propia de moda y la colaboración activa en la Fundación Hilton. “Disfruto trabajando”, afirma Nicky Hilton en charla con The Times. “Me aburriría mucho si no lo hiciera”.

Hoy, con una familia propia y una carrera consolidada, Hilton reivindica la importancia de tener un propósito definido, incluso dentro de una familia marcada por la notoriedad y el privilegio. Considera que la motivación y el sentido son necesarios, más allá de cualquier apellido ilustre. Así demuestra que el linaje no basta: el legado real se fortalece con voluntad y convicción personales.