
Shonda Rhimes, una de las creadoras más influyentes de la televisión contemporánea, celebra el décimo aniversario de su libro El Año del Sí y el hito de 450 episodios de Grey’s Anatomy, la serie que la consolidó como showrunner.
En una reciente entrevista para el podcast Call Her Daddy, Rhimes compartió aspectos inéditos de su trayectoria, su proceso creativo, su visión sobre el liderazgo femenino y los desafíos personales y profesionales que ha enfrentado.
Trayectoria profesional y salto a la televisión
Rhimes inició su carrera distante de los reflectores de Hollywood. Tras graduarse de Dartmouth atravesó una etapa de incertidumbre, una experiencia habitual para quienes terminan la universidad.
Su primer empleo fue en una agencia de publicidad, donde un ensayo sobre Barbie se convirtió en un anuncio de prueba, revelando su pasión por narrar historias.
Pronto incursionó en el cine, con guiones para películas como Introducing Dorothy Dandridge, Crossroads y El diario de la princesa 2. Este último proyecto le permitió escribir diálogos para Julie Andrews y descubrir cómo era trabajar en un estudio dirigido por una mujer.

La llegada a la televisión surgió tras el nacimiento de su primera hija, un deseo intensificado después de los atentados del 11 de septiembre. Rhimes detectó que “la televisión ofrecía un espacio único para el desarrollo de personajes complejos”, lo que la motivó a crear series.
Así nació Grey’s Anatomy, inspirada en su interés por el mundo médico y la vida de las mujeres en entornos dominados por hombres. El casting fue meticuloso: TR Knight, conocido en la serie como George O´ Malley fue uno de los primeros seleccionados, mientras que Ellen Pompeo, quien interpreta a Meredith Grey, obtuvo el papel tras una reunión personal, sin audición.
Sandra Oh fue considerada para otro personaje, pero finalmente dio vida a Cristina Yang, un personaje “con el que Rhimes se sintió especialmente identificada”.
Proceso creativo y filosofía de trabajo
El proceso creativo de Rhimes implica una extensa reflexión antes de escribir. “Suelo dedicar meses a pensar en una historia antes de plasmarla en papel” y descarta la existencia del “bloqueo del escritor”. Para ella, los días sin escritura también forman parte natural del proceso; la inspiración puede aflorar a partir de una línea, un personaje o una situación cotidiana, como la dificultad de depilarse en los baños del hospital, que inspiró escenas icónicas de Grey’s Anatomy.
La representación de mujeres complejas y diversas es una constante en su obra. Rhimes asegura que “nunca concibió la idea de crear una serie que no la incluyera a ella o a perspectivas consideradas externas”.

Buscar realidades pocas veces vistas en pantalla la llevó a abordar temas controvertidos, como el aborto de Olivia Pope en Scandal, enfrentando resistencia de las cadenas televisivas. Para la guionista, era fundamental que los espectadores vieran “a personajes queridos atravesar situaciones reales y difíciles”, alejándose de los estereotipos tradicionales.
Vida personal, maternidad e independencia
La maternidad y la independencia han moldeado la vida de Rhimes. Tras años en Los Ángeles, se trasladó a Connecticut durante la pandemia en busca de anonimato y tranquilidad. Su relación con sus hijas es estrecha, aunque reconoció, entre risas, que “ninguna se muestra especialmente impresionada por su trabajo”.

Decidió formar una familia sin pareja, convencida de que no era necesario seguir el modelo tradicional. Aunque durante mucho tiempo rechazó la idea del matrimonio, hoy se siente más abierta y admite que “su visión ha evolucionado con el tiempo y la madurez”.
El Año del Sí y el crecimiento personal
El Año del Sí marcó un giro en su vida. Durante un año aceptó todo aquello que le resultaba desafiante, desde hablar en público hasta cuidar de su salud. Esta etapa le permitió desprenderse de relaciones incompatibles con su nueva identidad y comprender que “el crecimiento personal puede resultar solitario, pero es esencial para el bienestar”.
Rhimes remarcó que decir sí a nuevas oportunidades incluye aceptar los fracasos, los cuales considera “lecciones necesarias en el camino hacia el éxito”.

Mirando al futuro, la mentora de Bridgerton y Scandal atraviesa una etapa de desarrollo creativo, con nuevas historias en mente y el deseo de innovar. Su interés en el golf, su pasatiempo más reciente, le ha permitido adentrarse en espacios poco comunes para mujeres como ella, apropiándose de nuevos territorios.
Rhimes evita referirse al legado, pero espera que las mujeres que vengan detrás encuentren caminos abiertos y no los recorran en soledad. Su mayor deseo es que haya espacio suficiente para que más mujeres avancen, “sin que el peso de ser pioneras recaiga únicamente sobre sus hombros”.
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