
El riesgo de que los adolescentes desarrollen trastornos en la conducta alimentaria ha alcanzado cifras preocupantes en el área Metropolitana de San Salvador. Casi la mitad de los jóvenes, específicamente el 49.87% de quienes cursan la adolescencia, enfrentan probabilidades elevadas de experimentar este tipo de afecciones, de acuerdo con los datos recientes publicados por la Asociación Estima en su estudio sobre la salud mental juvenil.
Según el informe de la Asociación Estima, el grupo más propenso se encuentra entre los adolescentes de 14 a 16 años que cursan la educación media, donde la prevalencia de riesgo llega hasta el 51.95%. Esta tendencia concuerda con estimaciones y estudios realizados en otras partes del mundo, que señalan la adolescencia temprana como un momento especialmente vulnerable para el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA), según datos obtenidos en el área Metropolitana de San Salvador.
Una característica central de estos trastornos es la alteración persistente en los patrones alimentarios y una preocupación excesiva por el peso corporal y la imagen física. El estudio destaca que el sexo femenino presenta un riesgo aún mayor, con una representación del 64% de los casos identificados.

Entre los factores asociados al desarrollo de los TCA, la exposición a redes sociales ocupa un lugar central. El 95.1% de los encuestados, adolescentes en San Salvador, tiene acceso a redes sociales, y el uso prolongado, especialmente más de dos horas diarias, esto se vincula directamente con el aumento de conductas problemáticas relacionadas con la alimentación y la imagen corporal, según la Asociación Estima.
Otra cifra sobresaliente del estudio es que el 75.8% de los estudiantes identificados en riesgo nunca recibió atención psicológica profesional. Aquellos que sí la han recibido, lo hicieron solo una o dos veces a lo largo de su vida, generalmente por intervenciones de entidades gubernamentales o privadas. Esta falta de seguimiento profesional aumenta el peligro de que los problemas alimentarios se conviertan en patologías a largo plazo, dificultando la identificación temprana y el acceso a tratamiento adecuado.

Señales de alerta y manifestaciones físicas de los TCA
El reporte de la Asociación Estima detalla los principales indicadores que pueden hacer sospechar la presencia de un TCA entre los adolescentes. Entre ellos sobresale la percepción distorsionada sobre el peso y la imagen corporal, fenómeno que lleva a muchos jóvenes a ver su cuerpo de manera diferente a la realidad. También se observa la negativa a consumir ciertos grupos de alimentos, lo que suele derivar en comportamientos restrictivos y en una relación conflictiva con la comida.
Las manifestaciones físicas incluyen problemas gastrointestinales recurrentes, como molestias estomacales y dificultades digestivas. En cuanto al bienestar emocional, los trastornos de ansiedad son frecuentes, acompañados por una constante preocupación por la alimentación y el peso. Otro síntoma relevante es la fluctuación significativa en el peso en cortos periodos, una señal que puede ser clave para alertar sobre el inicio o agravamiento de conductas alimenticias anómalas.
Consecuencias físicas y mentales en adolescentes
Los trastornos alimentarios tienen efectos profundos y, en muchos casos, duraderos tanto sobre el cuerpo como sobre la salud mental. La Asociación Estima advierte que entre los posibles resultados de un TCA se cuentan el desarrollo de depresión y ansiedad, condiciones que suelen intensificarse a medida que la enfermedad progresa.

La preocupación excesiva por el peso, la comida y la figura da lugar a comportamientos alimentarios peligrosos, los cuales pueden interferir gravemente en la capacidad del cuerpo joven para absorber los nutrientes necesarios, afectar órganos vitales y dar paso a una variedad de complicaciones físicas. En palabras de Mayo Clinic, “los trastornos alimentarios pueden dañar el corazón, el aparato digestivo, los huesos, los dientes y la boca. Pueden llevar a otras enfermedades. También están relacionados con la depresión, la ansiedad, las autolesiones y los pensamientos y comportamientos suicidas”.
La clave está en la prevención y la detección temprana desde las escuelas
A raíz de estos hallazgos, la Asociación Estima recomienda capacitar al personal docente y administrativo de los centros educativos, a fin de prevenir y detectar tempranamente conductas alimentarias problemáticas en la adolescencia. Para la organización, la intervención oportuna de la comunidad educativa es fundamental para reducir el impacto de los TCA y facilitar el acceso a los recursos de ayuda profesional.
¿Cómo buscar ayuda?
Si sospechas que una persona está pasando por una situación similar puedes buscar ayuda a través de la Asociación Estima en su sitio web ofrece información clara y accesible sobre los trastornos de la conducta alimentaria.
También puedes llamar al número de teléfono (503) 7930-2452 para quienes buscan apoyo profesional o información adicional.
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