La educación intercultural bilingüe, una cuenta pendiente
La educación intercultural bilingüe, una cuenta pendiente

La Educación Intercultural Bilingüe es una de las ocho modalidades que contempla la Ley de Educación Nacional, sancionada en 2006. Pese a su respaldo, la población indígena no accede al sistema educativo en la misma proporción que el resto de los chicos argentinos. De hecho, la tasa de analfabetismo de los indígenas de 10 años o más duplica el promedio nacional y quienes estudian aprenden poco en las materias fundamentales.

Los datos se desprenden de un nuevo informe del Observatorio de la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE), que toma los últimos valores disponibles, del censo de 2010. Allí se observa que el porcentaje de personas analfabetas es de 1,9%, mientras que entre los indígenas asciende a 3,7%; un total cercano a los 30.000.

Cuando se desmenuza el número, se advierte que entre las mujeres pertenecientes a comunidades originarias el analfabetismo es mayor (4,2% contra 3,2%) y que hay provincias con dificultades severas a la hora de proveer educación a esa población, como Misiones, Chaco o Formosa.

La Ley de Educación, sin embargo, es taxativa. En su artículo 52 dice: "Garantiza el derecho constitucional de los pueblos indígenas a recibir una educación que contribuya a preservar y fortalecer sus pautas culturales, su lengua, su cosmovisión e identidad étnica; a desempeñarse activamente en un mundo multicultural y a mejorar su calidad de vida". Incluso la Constitución Nacional, reformada en 1994, dedica el inciso 17 del artículo 75 a respaldar el el derecho a una educación multicultural y bilingüe.

Para 2016, según los datos oficiales, había 2.340 escuelas con al menos un alumno indígena y 987 establecimientos con más de la mitad de su matrícula procedente de pueblos originarios. En ellas, la dinámica escolar es diferente: deberían tener al menos un docente a cargo de enseñar la lengua o cultura indígena.

"Se trata de un tema complejo ya que son pocos los docentes que tienen esta formación específica y, de hecho, son escasas también las ofertas formativas para estos perfiles. Solo existen algunos profesorados o postítulos en Formosa, Salta, Chaco y Santiago del Estero", le dijo a Infobae Cecilia Sleiman, docente, investigadora y coordinadora de producciones del Observatorio de UNIPE.

Argentina, donde hay casi un millón de personas se reconocen como pertenecientes a pueblos originarios, no es un caso aislado en la región. "La situación de los pueblos indígenas en la región muestra históricas y permanentes desigualdades sociales que la educación hoy aporta a su perpetuación en lugar de promover la igualdad en la sociedad en su conjunto y una mayor cohesión social. En la mayoría de los países hay grandes brechas entre los resultados de aprendizaje de los estudiantes indígenas y no indígenas", agregó la investigadora.

250 mil chicos indígenas van a la escuela
250 mil chicos indígenas van a la escuela

De ese millón de personas, 250.000 son niños o adolescentes que asisten a la escuela. La cobertura, entonces, no sería el problema mayor. De hecho, en primaria se acerca a la universalidad (98%) y aunque la matrícula indígena disminuye 10 puntos en la secundaria, los valores son destacables.

Los problemas surgen al prestarle atención a la calidad de esa educación, sobre todo cuando se mide en pruebas estandarizadas. Antes hay un par de aclaraciones que hace el informe. Por un lado, la estructura del lenguaje que se despliega en las evaluaciones puede ser un obstáculo para los chicos indígenas. Por otro, la mayoría pertenece a hogares de nivel socioeconómico muy bajo y esos contextos, se sabe, dificultan el desempeño escolar.

Hechas las aclaraciones correspondientes, de las pruebas Aprender se desprende que la población indígena consigue aprendizajes más endebles. En matemática, por ejemplo, el 74,2% de los chicos en el último año de secundaria está en los niveles más bajos. En lengua esa cifra alcanza el 45%.

La brecha es notoria y los especialistas advierten que se la "invisibiliza". Cómo mejorar es la cuestión. ¿Qué primer paso desandar? "Un primer paso sería diseñar mecanismos de financiamiento de los recursos necesarios, especialmente financieros y pedagógicos, y desarrollar políticas sostenidas para la formación específica del personal directivo y docente de las escuelas con estudiantes indígenas", planteó Sleiman.

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