Los secretos del oscuro e incómodo garaje en el que nació Mercado Libre

scatalano@infobae.com

Al principio lo fastidiaba mucho hablar de sí mismo, pero Marcos Galperin, el cofundador y presidente de Mercado Libre, aprendió que las historias de las empresas –sobre todo si son exitosas– tienen que tener mística y relato. La épica contagia y genera empatía, sobre todo si el objetivo es inspirar a otros. Por eso, de un tiempo a esta parte, cuenta con detalles cómo empezó, en un oscuro parking, la vida de la empresa de más valor de mercado de la Argentina, que celebra este año sus 20 años.

Hoy, además, con la presentación de los resultados del segundo trimestre del año, la acción de la empresa subió hasta casi 12% en Wall Street y alcanzó un valor de mercado de más de USD 36.200 millones.

Galperin hoy, en su primera oficina
Galperin hoy, en su primera oficina

Mercado Libre nació en un cochera, muy parecido a los comienzos de Apple –que vio la luz en el garaje de los padres de Steve Jobs–, o a HP, una de las pioneras de la era tech en Silicon Valley, en una oficina hecha de durlock en un subsuelo, muy distante del moderno edificio de diseño en el que tiene hoy su headquarters, pero a pocas cuadras de distancia.

El “museo” que se inauguró hoy en la calle Tronador 4800, en el barrio de Saavedra (Maximiliano Luna)
El “museo” que se inauguró hoy en la calle Tronador 4800, en el barrio de Saavedra (Maximiliano Luna)

"Ni arranqué y ya estoy llorando, yo antes no lloraba", dijo hoy Galperin en un vivo que hizo desde el Facebook de la compañía.

Se lo vio con una remera amarilla con la inscripción "Yo amo a Meli 20", recibiendo una torta con la sopló las velitas y recordando el cuartito donde empezó todo.

La puerta de la primera oficina (Maximiliano Luna)
La puerta de la primera oficina (Maximiliano Luna)

La oficina de subsuelo

Infobae también recorrió el "museíto", como le dicen hoy en la empresa a la vieja oficina. Allí están los palos de golf que fue el primer producto que puso a la venta el propio Galperin, la cámara con diskette con la que sacaban las fotos, grabaciones con los contestadores automáticos de esa época, fotos de los primeros empleados y buena parte de la decoración de esos días.

Los primeros empleados (Maximiliano Luna)
Los primeros empleados (Maximiliano Luna)

"Yo era chico, tenía 23 años y trabajaba en una empresa en Puerto Madero. De un día para el otro, me fui a la aventura de Mercado Libre. Cuando llegué, la oficina estaba en el cuartito del estacionamiento, una de esas típicas puertas de mantenimiento. Lo llamé a mi papá para decirle que me había equivoca. Me quería matar", cuenta Daniel Rabinovich, actual vicepresidente.

Ahí estaban Galperin, Hernán Kazah, el otro cofundador de la empresa, dos actuales VP, como Juan de la Serna y Osvaldo Giménez, y otros "históricos2, como Nicolás Berman, Rodrigo Benzaquen y Ramiro Cormensana.

Los palos de golf de Galperín, el primer producto que el propio fundador subió a la plataforma… y nunca vendió (Maximiliano Luna)
Los palos de golf de Galperín, el primer producto que el propio fundador subió a la plataforma… y nunca vendió (Maximiliano Luna)

"No había, Wifi, obvio, y los cables cruzaban por toda la oficina. Era muy precario, para ir al baño había que ir al bar. Y luz natural, olvidate. Pero había entusiasmo y la idea de que estábamos haciendo algo grande en un mundo nuevo", recuerda.

Parte del equipo inicial
Parte del equipo inicial

"El museíto es un lindo símbolo. Escuchamos mil historias de estas en EEUU y está bueno tenerlas acá. Hay tantos ejemplos de gente que progresa de maneras horribles, que esto es genial. Marcos publicaba los productos él mismo y también le respondía a los clientes", asegura Rabinovich.

Celulares y notas periodísticas hablando del boom de Internet (Maximiliano Luna)
Celulares y notas periodísticas hablando del boom de Internet (Maximiliano Luna)

Hay un detalle del garaje de "Meli", que para nada desmerece lo que vino después: la cochera era la del edificio donde estaban las oficina de la empresa de los Galperin, la curtiembre Sadesa, una de las más grandes del mundo; un negocio que fundó su abuelo materno, Walter Lebach, en 1941, y en el que se cimentó la fortuna familiar. La compañía es un verdadero gigante del negocio global del cuero, con presencia en dieciocho países, diez fábricas y cuatro mil cien empleados.

Con todo, Mercado Libre superó con creces el tamaño y el alcance de la empresa que incubó sus sueños hace 20 años.

Viejas computadoras, escaner y la cafetera de esos días (Maximiliano Luna)
Viejas computadoras, escaner y la cafetera de esos días (Maximiliano Luna)

"Nunca trabajé ahí, salvo algunos veranos. Cuando mis amigos estaban en Punta de Este yo estaba en Santa Fe, en la fábrica. Pero nunca fui empleado. Mis abuelos fueron emprendedores: el paterno llegó de Rusia con un dólar en el bolsillo y sin hablar el idioma, el materno llegó de Alemania y armó la empresa de cueros que mi papá, que solo fue a la escuela pública, internacionalizó", dijo alguna vez el CEO de Mercado Libre.

Diskettes y escritorios mirando a la pared, otro clásico del Mercado Libre inicial (Maximiliano Luna)
Diskettes y escritorios mirando a la pared, otro clásico del Mercado Libre inicial (Maximiliano Luna)

Las primeras reuniones de los pocos empleados de la empresa fueron encima del famoso parking subterráneo, en las propias oficinas de Sadesa.

"Fueron unas cuatro semanas así. Hasta que nos metimos al sótano del edificio. Alquilaron dos cocheras y las cerraron. Luego fueron cuatro y después seis. Al final, nos echaron: entraba más gente para abajo que para el edificio principal y era un poco insalubre", recordó Kazah, hoy al frente del fondo de inversión Kaszek.

El viejo logo y el foco en las subastas y no en la venta directa, como hoy (Maximiliano Luna)
El viejo logo y el foco en las subastas y no en la venta directa, como hoy (Maximiliano Luna)

Allí, para economizar lugar, todos se sentaban mirando a las improvisadas y movibles paredes. Así nacía el gigante del ecommerce de la región.

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