“Hay que unirse para reclamar condiciones de competitividad razonables y pelear en todos los sectores donde se han generado desbalanceos.” Con esas palabras, Javier Madanes Quintanilla, dueño de Fate, había planteado hace casi dos años la urgencia de un cambio estructural para las pymes en la Argentina. La entrevista, realizada en mayo de 2024 en La Fábrica Podcast, volvió a cobrar dimensión luego de que este miércoles las autoridades anunciaran el cierre definitivo de la compañía.
En aquella oportunidad, Madanes Quintanilla describió un panorama complejo para las pymes argentinas. Consultado sobre el estado general del sector, el empresario no dudó en calificarlo como crítico. En ese momento, ya estimaba que la caída de la actividad superaba el 50 por ciento, una cifra que situaba a la industria en niveles alarmantes y que coincidía con el testimonio de otros actores del entramado productivo.
La explicación iba más allá de la baja en las ventas. Madanes Quintanilla analizó cómo, durante 2023, las pymes habían optado por acumular insumos para resguardarse de la incertidumbre económica y de las dificultades para asegurar el patrimonio. “(De pérdida) Estamos en más de un 50 por ciento, seguro. Y con un fenómeno que es muy difícil de determinar, porque ha habido una sobreacumulación de stocks intermedios en función de la dificultad de asegurar el patrimonio, sobre todo el año pasado. Entonces, el sector pyme se ha protegido comprando insumos, muy por encima de lo que necesitaba para procesar los productos”, explicó.

Esta combinación de altos inventarios y mercados recesivos forzó a las empresas a operar bajo una lógica estrictamente financiera. Según Madanes Quintanilla, la supervivencia cotidiana pasó a depender del flujo de efectivo, dejando de lado cualquier consideración de rentabilidad o proyección de crecimiento. En su visión, este mecanismo de funcionamiento representa una distorsión profunda, ya que las decisiones dejaron de basarse en criterios económicos sólidos y terminaron guiadas únicamente por la urgencia de sostener la caja.
“Ahora se encuentra con un mercado recesivo y stock de insumos muy elevado. Entonces lo que está funcionando es en función de la caja, no de un balance económico. Eso es perverso”, consideró.
Durante la entrevista, el dueño de Fate fue consultado sobre el mensaje que transmitiría a sus colegas del sector en medio de esa crisis. Lejos de recomendar paciencia o resistencia, subrayó la necesidad de abandonar la pasividad. Madanes Quintanilla consideraba que una actitud defensiva frente al “ataque demoledor” del contexto solo conduciría a un mayor deterioro. Por el contrario, propuso organizarse y articular un reclamo colectivo para exigir condiciones de competitividad genuinas.
“Creo que no hay que aguantar. Creo que hay que atacar. Hay que unirse para ir y reclamar condiciones de competitividad razonables, y pelear en todos los sectores donde se han generado desbalanceos”, propuso.
El cierre de Fate
Este miércoles, Fate anunció el cierre definitivo de su actividad como fabricante de neumáticos. La empresa argentina, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y con más de ocho décadas de trayectoria, despedirá a la totalidad de sus 920 empleados, liquidará su negocio y clausurará su planta industrial de la localidad de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando.
Un allegado precisó a Infobae: “Es un cierre definitivo y se le paga a todo el mundo lo que corresponde. A empleados, proveedores, bancos. Se liquida todo y se baja la persiana”. La noticia llega en un contexto de creciente crisis para el sector industrial local en general, con fuerte impacto por la apertura económica y el ingreso de productos importados al país. Uno de ellos, los neumáticos. “Hace 30 años que la empresa pierde plata, pero la invasión de cubiertas chinas cambió todo”, agregó la fuente.

Así, en principio, la empresa, que nació en 1940, indemnizará a todos sus trabajadores según las condiciones de la ley vigente.
En un breve comunicado, la empresa explicó que “los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo”. Es la única referencia que se realizó sobre los motivos del drástico cierre.

En ese texto, firmado por “el Directorio” y fechado hoy, la empresa subrayó su liderazgo industrial, cimentado en “la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad”. Indicó también que fueron pioneros en abastecer el mercado de neumáticos radiales y que supieron mantener una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina.
“Fate es una empresa de capitales argentinos que durante más de ochenta años generó empleo de calidad, desarrolló proveedores locales, exportó tecnología y contribuyó al entramado productivo del país. Esa identidad nos define y nos acompañará en los desafíos que se presenten hacia adelante”, expresaron.
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