
El campo argentino se encuentra en un escenario donde el notable aumento en la producción de trigo y soja no se traduciría en un ingreso de dólares proporcional, debido a la persistente debilidad de los precios internacionales. Aunque la campaña se perfila como histórica en términos de volumen, el contexto de sobreoferta global y valores deprimidos limita el resultado económico para el país, según especialistas.
En tal sentido un informe de la Fundación Mediterránea-IERAL anticipó que la cosecha de trigo superará las 26,8 millones de toneladas, impulsada por rindes promedio que pasan de 30 a 40 quintales por hectárea y un área sembrada apenas superior al ciclo previo. Se estima que el 65% de esa producción se exportará, unas 17,5 millones de toneladas, lo que con un precio promedio de USD 200 por tonelada generaría un ingreso de USD 3.500 millones.
Sin embargo, el reporte, firmado por Franco Artusso, remarcó que “el récord físico no tendría su correlato comercial: el precio internacional del grano se ubica en mínimos del siglo y el ingreso de divisas por las exportaciones de trigo 2025/26 quedaría lejos de otros registros alcanzados en el pasado”. Así, mientras el volumen exportado crecería un 37% respecto a la campaña anterior, el valor de las exportaciones solo aumentaría un 17%.
Artusso agregó que, en comparación con la campaña 2021/22, la producción de trigo será 20% mayor, aunque el aporte de dólares por ventas al exterior quedará 26% por debajo de aquel ciclo en términos reales (USD 4.700 millones en aquel entonces). La mejora en la producción se explica casi exclusivamente por mayores rindes, ya que la superficie cultivada se mantiene estable, y el precio internacional promedio utilizado para las proyecciones es considerablemente más bajo que el de los años de mayores ingresos.
Desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destacaron que el flujo de camiones hacia los puertos del Gran Rosario es inédito, con embarques de trigo proyectados en 2,48 millones de toneladas para diciembre, cifra que duplica la del año pasado y supera el récord anterior de diciembre de 2021.
Sin embargo, el reporte de la entidad advierte que las malas noticias llegan del lado de los precios. La entidad explica que la cosecha argentina se da en un contexto de fuerte recuperación de la producción mundial. Rusia, por ejemplo, levantó 88,8 millones de toneladas; Australia ronda las 37 millones; y la Unión Europea alcanzó 144 millones. A la vez, siete de los ocho principales exportadores incrementaron su producción, lo que generó una oferta abundante y presionó las cotizaciones.
El FOB argentino, precio de un producto cuando ya está cargado en el barco y listo para ser exportado desde el puerto de origen, del trigo, actualmente el más barato del mercado, se ubica entre USD 198 y USD 205 por tonelada, dependiendo del nivel de proteína. Esta competitividad le permite acceder a mercados alternativos, aunque sin lograr mejores precios. En este escenario, la abundancia global impide que la mayor producción local se traduzca en un salto de ingresos.
En el caso de la soja, el panorama también muestra fundamentos bajistas. De acuerdo con la BCR, la siembra en Brasil cubre ya el 94% del área prevista, con una proyección oficial de 177 millones de toneladas, seis más que el ciclo anterior y nuevo récord para ese país. Este avance, sumado a las buenas condiciones en las principales regiones productoras, sostiene las expectativas de una oferta sudamericana por encima de la del año pasado.
De hecho, en el mercado de Chicago, la oleaginosa ajustó a la baja un 9% desde el último pico de noviembre, cuando llegó a superar los USD 416 por tonelada. Los especialistas advirtieron la posición especulativa de los fondos, que había impulsado los precios semanas atrás, se revirtió con rapidez y acentuó la caída en las últimas ruedas. En efecto, el valor de la commodity se ubica en USD 386,37.
Desde Max Capital coincidieron que los precios en Chicago corrigieron más de la mitad de la suba registrada en noviembre: “Si las compras chinas a Estados Unidos no se reactivan y el clima en Sudamérica no presenta complicaciones, el recorrido de los precios sería bajista”. Localmente, los valores lograron desacoplarse del mercado internacional y se mantienen estables, aunque el contexto global limita el potencial de suba.
Los analistas coinciden en que la abundancia de granos en los mercados internacionales, el crecimiento de la producción en los principales exportadores y la ausencia de factores que impulsen los precios, mantienen limitadas las perspectivas de divisas para el agro argentino, pese a que la campaña actual será recordada por sus volúmenes históricos. Esta coyuntura de precios bajistas podría complicar los planes del equipo económico liderado por Luis Caputo de acumular divisas en un 2026 que luce desafiante en materia de pago de deuda.
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