Gilby Clarke, el ex Guns N’ Roses que forjó una amistad con Pappo entre asados y guitarras: “Es mi héroe”

El músico estadounidense repasó su vínculo con el Carpo basado en la admiración, el humor y el culto al rock and roll

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Gilby Clarke pasó por el ciclo de Matías Martin y contó que consideraba a Pappo su “héroe” (Todo pasa – Urbana Play)

El rock & roll suele cruzar caminos de maneras inesperadas y, a veces, forja amistades que trascienden fronteras, estilos y hasta idiomas. Así lo demuestra la historia de Gilby Clarke, un nombre que resuena fuerte tanto por su paso por Guns N’ Roses como por sus colaboraciones con figuras icónicas del hard rock como Slash, y la órbita de Mötley Crüe y Metallica. Pero hay otro costado de Clarke que lo une profundamente con la Argentina: su entrañable relación con Pappo, leyenda del rock nacional y anfitrión de memorables encuentros en Buenos Aires. En cada visita al país, Clarke revive aquellos momentos con nostalgia y gratitud, y así lo contó en su paso por Todo pasa (Urbana Play).

En el programa, Matías Martin no dudó en pedirle a Gilby que compartiera su recuerdo más intenso de Pappo, una figura que despierta respeto y cariño en el ambiente musical argentino. Clarke respondió con una sonrisa y palabras sinceras: “Pappo es mi héroe. Sí, él fue una persona hermosa. Entablamos una gran amistad solo pasando el rato, como antes o después de los shows que tocamos juntos. Fui a su casa, hicimos asados, simplemente pasé mucho tiempo de calidad con Pappo”, relató el guitarrista que pasó por los Guns entre 1991 y 1994, evocando la calidez y autenticidad de esos encuentros fuera del escenario.

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La relación entre ambos músicos iba mucho más allá de los shows. Compartieron sobremesas, guitarras y charlas interminables, y Clarke no dudó en destacar la humanidad de Pappo. “Era un gran ser humano”, tradujo Harry Salvarrey, miembro del panel del ciclo, para la audiencia, subrayando el tiempo compartido antes y después de los conciertos y los asados en la casa del Carpo. En ese clima de confianza y anécdotas, surgió una historia que pinta de cuerpo entero el carácter intempestivo de Pappo: “Uno de los primeros días que conocí a Pappo, él tenía una gran pistola 44 metida en su barriga”, contó Clarke entre risas, generando carcajadas en el estudio.

"Era un gran ser humano", señaló Gilby sobre el fallecido ídolo argentino (Archivo)
"Era un gran ser humano", señaló Gilby sobre el fallecido ídolo argentino (Archivo)

No es la primera vez que Clarke se refiere a la huella que dejó Pappo en su vida. En abril pasado, durante la presentación del documental Algo ha cambiado, dirigido por Sergio “Chapete” Bonacci Lapalma, el exintegrante de Guns N’ Roses fue claro: “Era muy especial para mí, me influenció como persona, músico y artista. Me entristecí cuando me enteré de su muerte. Fue importante para mí. Y me interesa que su nombre quede en lo alto”. Sus palabras, lejos de la nostalgia vacía, reflejan el peso real que tuvo el músico argentino tanto en su carrera como en lo personal.

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Clarke rescata de aquellos años la complicidad musical, la admiración mutua y la oportunidad de aprender de alguien a quien describe como un verdadero “héroe”. Para él, Pappo fue mucho más que un colega ocasional: fue un faro musical y humano, capaz de inspirar dentro y fuera del escenario.

Gilby Clarke
Clarke junto a Slash durante sus años en Guns N' Roses (Instagram/Gilby Clarke)

La amistad entre Clarke y Pappo es también un recordatorio de la universalidad del rock y de cómo la música puede tender puentes insospechados. En Argentina, Gilby siempre fue recibido como uno más, y su vínculo con el Carpo se convirtió en parte de esa “hermandad rockera” que cruza fronteras y tradiciones. Los asados, las guitarras compartidas, las historias de ruta y hasta la anécdota de la pistola .44 son apenas postales de una relación que permanece viva en la memoria de quien la vivió y en el relato de quienes la escuchan.

Cada visita de Clarke al país es, en cierto modo, un reencuentro con ese pasado y con una parte de sí mismo que encontró refugio en el rock argentino. La historia con Pappo no es solo una anécdota más: es una lección sobre lazos que no se apagan y sobre la importancia de rendir tributo a quienes marcaron el pulso de la música local. Para Gilby, el Carpo sigue siendo un héroe, un amigo y una fuente inagotable de inspiración.

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