
“Lo importante es adaptarse y tratar de ser competitivos para exportar”, disparó este martes el presidente de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) y dueño de Algodonera del Valle, Luis Tendlarz, en un almuerzo organizado con periodistas. Buscó así fijar una posición superadora a la clásica crítica del sector sobre el “mal” de las importaciones sobre la industria. Y agregó: “Sentarse a llorar es fácil. Los que estamos acá no nos sentamos a llorar. Queremos competir”.
Lo acompañaban Javier Chornik, de TextCom (empresa que se dedica a telas especiales, como las que se usan para las camisetas de la Selección); y Edgardo Tertzakián, de Tecotex, quien fabrica hilos que se exportan a Brasil y Paraguay.
Tras graficar la crisis por la que atraviesa el sector, con 11.000 despidos en el sector formal, 12.000 suspendidos y una capacidad instalada que se ubica por debajo del 50%, desde FITA le presentaron al Gobierno nacional un plan para mejorar la competitividad y promover la formalización en la industria textil, según contaron sus dirigentes.
La iniciativa busca que los impuestos laborales que pagan las empresas (cargas sociales) puedan descontarse del Impuesto al Valor Agregado (IVA), mecanismo que, según sus impulsores, permitiría aumentar la recaudación sin generar un costo fiscal neto.
El proyecto fue desarrollado por los economistas Miguel Kiguel y Andrés Borenstein, quienes sostienen que “la formalización del empleo y la ampliación de la base imponible fortalecerían los ingresos tributarios”. Según estos especialistas, los efectos positivos también alcanzarían al consumo formal y aliviarían la demanda sobre los sistemas públicos de salud. “En un contexto como el actual, nuestro compromiso es impulsar políticas y espacios de diálogo que contribuyan a mejorar la competitividad de la industria”, afirmó Tendlarz.
Los empresarios afirmaron que el plan fue presentado hace algunos meses pero aún no tuvieron respuesta. Insistieron en que sería una gran ayuda para el sector, ya que bajaría 30% el costo. Vale aclarar que el sector es intensivo en mano de obra.

Si bien hubo varias manifestaciones por parte de funcionarios del equipo económico respecto de lo que creen de la industria textil, acostumbrada a la protección, Tendlarz reconoció que “al Gobierno le falta una política industrial” y que “cuando llega la desocupación, algo hay que hacer”. “Nosotros vamos a seguir insistiendo en nuestros pedidos para que se defienda la industria”, aseguró.
La actividad, en caída
La crisis del sector textil se reflejó en el último informe económico difundido por FITA, basado en datos oficiales. En agosto de 2025, la actividad de la industria retrocedió 18,1% respecto al mismo mes del año anterior. Esta contracción supera con holgura el promedio de la industria nacional, que descendió 4,4% durante el mismo período. El nivel de utilización de la capacidad instalada en el rubro textil descendió a 41,5%, mientras unas 5.000 personas perdieron empleos formales entre julio de 2024 y el mismo mes de 2025.
Otro de los temas abordados durante el encuentro fue el acuerdo que firmaron este mes la FITA, la Associação Brasileira da Indústria Têxtil e de Confecção (Abit) junto a la Associação Brasileira de Produtores de Fibras Artificiais e Sintéticas (Abrafas). Este documento apunta a impulsar la apertura de un proceso de negociaciones para alcanzar un Acuerdo Bilateral Sectorial con Estados Unidos, según confirmaron fuentes de la federación argentina. Entre los principales objetivos se encuentran la diversificación exportadora, la integración regional y la captación de nuevas inversiones para el sector.
Preocupación por los precios de la importación
La FITA también le planteó al Gobierno nacional la necesidad de monitorear los precios de los productos textiles importados y expresó su preocupación por la falta de referencia de valores en la Aduana Argentina. Según la entidad, estas medidas podrían contribuir a frenar prácticas desleales y ayudar en la recuperación de la industria. Este planteo se produce en un momento en que es furor la importación de ropa desde plataformas chinas como son Shein y Temu.
Durante el encuentro, los empresarios también fueron indagados respecto del valor del dólar con el que se sentirían cómodos y sobre las reformas estructurales que se están discutiendo al interior del Gobierno. Sobre el primer punto, Tendlarz precisó que “un dólar a $1.500 es razonable”, mientras que respecto de las reformas, señaló que está a favor de cambios laborales e impositivos y que una reforma laboral debería estar orientada a evitar la enorme cadena de juicios que hoy existen y que afectan a una gran cantidad de empresas, especialmente pymes.
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