Número clave ante el FMI: el déficit externo fue de USD 5.191 millones en la primera parte del 2025

La balanza de pagos mostró un deterioro en la cuenta corriente, con fuerte peso del turismo al exterior. El Fondo Monetario proyectaba un desequilibrio de casi la mitad (USD 2.700 millones) para todo el año

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La economía tuvo déficit de
La economía tuvo déficit de cuenta corriente en la primera parte del 2025 antes del acuerdo con el FMI y la flotación del dólar. Reuters

Uno de los números claves que explican la marcha de la economía y que es seguido de cerca por el mercado es la balanza de pagos, es decir, el saldo de ingreso y salida de divisas. Este miércoles, el Indec dio a conocer que la cuenta corriente tuvo un déficit de casi USD 5.200 millones en la primera parte de 2025, una cifra muy superior al desequilibrio que proyectó el FMI para este año.

La cuenta corriente arrojó para el primer trimestre un déficit de USD 5.191 millones. Ese deterioro -ya que en el mismo lapso del año pasado había existido un superávit de USD 176 millones- estuvo sustentado por un récord en gastos al exterior en medio del proceso de apreciación del peso que impulsa el Gobierno de Javier Milei.

La diferencia de más de USD 5.300 millones en relación con el primer tramo del 2024 se explicó principalmente por el deterioro del intercambio de servicios, que duplicó su déficit y superó en un solo trimestre todo lo que acumuló en 2024.

El déficit de la cuenta de servicios ascendió a USD 4.502 millones. Dentro de esta categoría, el rubro viajes al exterior mostró una salida neta de divisas de USD 3.464 millones, un nivel récord histórico, según datos del Indec. El aumento de los gastos de argentinos fuera del país coincidió con la caída del tipo de cambio real, en el contexto del esquema de “crawling peg” del 2% mensual.

El déficit de la cuenta
El déficit de la cuenta de servicios ascendió a USD 4.502 millones

En términos comerciales, la balanza de bienes mostró un superávit de USD 2.060 millones, que resultó insuficiente para compensar el déficit en el resto de los componentes de la cuenta corriente. Las exportaciones de bienes alcanzaron los USD 18.702 millones, mientras que las importaciones totalizaron USD 16.642 millones. No obstante, el saldo fue USD 3.010 millones inferior al registrado en el primer trimestre de 2024.

Por otro lado, la cuenta de ingreso primario registró un déficit de USD 3.333 millones, una mejora interanual de USD 728 millones respecto al mismo trimestre del año anterior. El resultado negativo obedeció a egresos netos por renta de inversiones, principalmente vinculados al pago de intereses de deuda del sector público y privado. En tanto, el ingreso secundario aportó un superávit de USD 584 millones.

El dato del Indec corresponde al “devengado”, es decir, a todas las operaciones reportadas pero no necesariamente efectivizadas. La información “base caja”, o las transacciones efectivizadas, son informadas por el Banco Central, que reportó hasta abril once meses consecutivo de rojo en la cuenta corriente.

El jefe de estrategia de Cohen, Martín Polo, subrayó que “el déficit de la cuenta de servicios fue tan alto como todo el 2024” y calificó la situación como una muestra de “atraso cambiario explícito”. Según explicó, “la cuenta corriente te muestra que en las operaciones corrientes de la economía te faltaron 5.000 millones de dólares que tuviste que financiar o, si no lo financiaste, perdiste reservas”.

Polo agregó que “muchos miran el saldo de bienes, pero el déficit de la cuenta de servicios se duplicó”. En su análisis, puso el foco en la magnitud del desequilibrio generado por el turismo internacional y otros rubros vinculados al consumo de servicios importados, cuya demanda se vio incentivada por un tipo de cambio que se mantuvo estable en términos nominales mientras los precios internos subieron con fuerza.

El número del saldo de divisas es relevante porque el déficit de cuenta corriente busca ser compensado, por parte del Gobierno, con mayores ingresos en la cuenta financiera. Esto es, la entrada de dólares que en el segundo trimestre se reactivó por el desembolso inicial del FMI por USD 12.000 millones y el debut de los Bontes 2030 que sumaron dólares al Tesoro.

“Muchos miran el saldo de bienes, pero el déficit de la cuenta de servicios se duplicó” (Polo)

La cuenta corriente es un número que es seguido de cerca por el FMI. “Se proyecta que la balanza por cuenta corriente externa pase de un superávit del 1% del PIB a un ligero déficit este año, lo que refleja unas condiciones de intercambio menos favorables y una recuperación cíclica de la demanda interna”, estimó el staff. El desequilibrio para todo el 2025 era de USD 2.700 millones. Solo con el primer trimestre terminó por ser muy superior.

“A mediano plazo, se espera que una estricta adhesión al ancla fiscal, junto con un régimen monetario y cambiario más robusto y una mayor flexibilidad cambiaria para afrontar shocks y fortalecer la gestión de la demanda agregada, resulte en una cuenta corriente externa prácticamente equilibrada y una mejor cobertura de reservas, impulsada también por una mayor inversión extranjera directa (IED)”, continuaron los técnicos del organismo en su informe.

Federico Fillippini, de Adcap Grupo Financiero, definió: “El primer trimestre es un trimestre que estacionalmente no es bueno porque todavía no tenés algunas exportaciones del agro y demás. Entonces, más que nada es la comparación anualizada, la que corresponde a los últimos cuatro trimestres, y ese número hoy te da cero. Yo creo que (el déficit de cuenta corriente) va a estar más cerca de 2% del PBI, que es significativamente peor y tal vez peor de lo que está esperando el mercado, o por lo menos de lo que estaba proyectado en el acuerdo con el FMI”.

El Gobierno de Javier Milei mantuvo una política que puede definirse como de apreciación del peso. La moneda local fue una de las que más se encareció respecto al dólar en 2024, con una revaluación estimada de alrededor del 40%, según datos relevados por GMA Capital. Esta situación volvió más costoso el país tanto para visitantes extranjeros como para los propios argentinos.

La publicación The Economist ubicó a la Argentina con el segundo Big Mac más caro del mundo, a un precio de 7 dólares. Por su parte, un relevamiento realizado por el diario El País mostró que el costo de tomar un café en Buenos Aires es el más alto de América Latina. Ambos indicadores reflejaron el impacto de la apreciación cambiaria en el nivel general de precios.

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