
Mientras el “operativo colchón” tarda en despegar, los dólares empiezan a aparecer pero de parte de inversores internacionales. Tan solo en la última semana se registraron aportes por distintas vías que sumaron casi USD 5.000 millones. Si bien no todo implica un aumento de reservas, sí es un indicativo del mayor apetito que existe entre bancos y fondos por incrementar su presencia en el mercado local.
El Gobierno actuó como punta de lanza con dos transacciones relevantes. La primera fue el repo acordado con entidades internacionales. Fueron USD 2.000 millones a una tasa del 8,25% anual. Si bien en el mercado la consideraron algo alta por tratarse de un préstamo garantizado a solo dos años, demostró que hay fondos frescos para prestarle a la Argentina. Sergio Massa, por ejemplo, nunca logró cerrar en su gestión como ministro de Economía un acuerdo similar ante el desinterés del mercado.
A esta transacción se sumaron los USD 500 millones que se utilizaron para suscribir la reapertura del Bonte 2030. Estos fondos ingresarán la semana que viene y engrosarán las reservas, que la semana pasada volvieron a superar los USD 40.000 millones. Se trata de la operatoria favorita del Gobierno en esta instancia, aprovechando el interés de inversores extranjeros y también locales en aprovechar rendimientos que quedaron altos en pesos, tanto en un contexto de estabilidad cambiaria como de baja de la inflación La tasa fue levemente inferior a la de la primera colocación: 28,5% contra 29,5% anual.
Es posible que la secretaría de Finanzas también explore la posibilidad de colocar títulos de corto plazo (no más allá de dos años) en dólares. Sin embargo, para hacerlo la tasa debería en un rango del 7% al 8% anual. Sería una primera aproximación para explorar el mercado en moneda dura local, antes de que se den las condiciones para una emisión de deuda internacional.
Pero además de esta actividad oficial, hubo novedades por el lado del sector privado. Un grupo de petroleras locales acordó un préstamo por USD 1.700 millones para la construcción de un oleoducto. Si bien el ingreso de fondos será gradual, se trata de otra ventana por donde entrarán divisas fortaleciendo reservas.
El plan del ministro de Economía Luis Caputo es, justamente, apostar por el ingreso de dólares a través de la cuenta capital. Por eso evitó la intervención del Banco Central en el mercado cambiario para comprar dólares en el medio de las bandas. El peligro es que se emitan pesos sin demanda suficiente, lo cual presionaría sobre el tipo de cambio y la inflación.
Hubo además otra transacción relevante la semana pasada aunque mucho más sigilosa. El HBSC vendió el 8% de participación en Grupo Financiero Galicia, que había recibido como parte de pago de la venta el año pasado de su filial local.

Un grupo de fondos internacionales compraron esa participación, aunque por el momento no se divulgó de quienes se trata. Fueron USD 600 millones destinados a comprar una participación en el principal banco privado argentino. Más allá que no se trata de una transacción que signifique ingreso de divisas al mercado, nuevamente revela que aumentó el apetito por activos argentinos.
Incluso Banco Macro tuvo que postergar por unos días una colocación de bonos por alrededor de USD 500 millones en el mercado internacional. Dada la cantidad de operaciones que se cerraron en los últimos días, el peligro era saturar en tan poco tiempo la demanda por riesgo argentino.
El principal escollo, sin embargo, sigue siendo un riesgo país que se resiste a bajar de los 650 puntos básicos. La expectativa del Gobierno es que el pago de casi USD 4.500 millones que realizará el Gobierno el 9 de julio redunde en una reinversión al menos parcial por parte de los bonistas que cobrarán capital e intereses.
Es cierto que esto no sucedió en enero, pero hay buenas chances que sí suceda ahora. La decisión de la Corte Suprema de confirmar la condena a Cristina Kirchner la dejó imposibilitada de presentarse en las próximas elecciones. Para los inversores representa un dato positivo, que además aleja el horizonte electoral inicialmente previsto para el 7 de septiembre al 26 de octubre.
Pero además hubo avances significativos en los últimos meses: el acuerdo con el FMI, la liberación del cepo para individuos y la baja adicional de la inflación. Es decir que no solamente el escenario electoral luce más despejado para el oficialismo, sino que además la economía también presenta mejores indicadores. Está por verse aún hasta qué punto alcanza para convencer a los inversores, que en lo que va del 2025 se muestran mucho más cautos luego de una suba récord el año pasado, tanto en acciones como en bonos.
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