
En una de las esquinas de la intersección de la Avenida Alvear con la calle Ayacucho, en la ciudad de Buenos Aires, se encuentra el único edificio que queda en pie y que lleva la huella de uno de los arquitectos más prestigiosos de la Argentina: Francisco Salamone. Allí se puso en venta, recientemente, un departamento de tres ambientes que se destaca, sobre todo, por su gran luminosidad y circulación.
La obra de Salamone es más conocida en el interior de la provincia de Buenos Aires y está presente en otros municipios del país. Este arquitecto nació el 5 de julio de 1897 en Leonforte, Italia. Era hijo de otro arquitecto, Salvatore Salamone, y de Antonia D’Anna, y llegó a Argentina cuando tenía 9 años. Luego de cursar sus estudios de primaria, ingresó al colegio Otto Krause, donde obtuvo el título de maestro mayor de obras. Posteriormente, continuó sus estudios en la Universidad de La Plata y los completó en Córdoba. Se casó con Adolfina Vlieghe de Croft y tuvo cuatro hijos. Falleció en 1959, tres años después de que se inaugurara su edificio de Recoleta.
Los primeros trabajos de viviendas particulares y construcciones menores comenzaron en la década del ‘20 y en Córdoba. También tuvo un paso fugaz por la política, en la Unión Cívica Radical.

Luego se trasladó a trabajar a la provincia de Buenos Aires. Allí, con el comienzo de la modernización de obras públicas en los municipios del interior, se destacó durante el gobierno de Manuel Fresco (partido Conservador).
La ley 4017 de Bonos de Obras Públicas fue el instrumento que posibilitó la realización de estas obras. Los municipios que no contaban con equipos técnicos podían contratar profesionales y empresas constructoras para la ejecución de sus obras públicas mediante el llamado a licitación. En este marco, el arquitecto e ingeniero Salamone aparece dirigiendo y proyectando, junto a otros destacados arquitectos, edificios municipales, plazas y portales de cementerios, entre otros.

Durante esta etapa de modernización, Salamone organizó una estructura técnica-administrativa, ganando muchas de las licitaciones. Llegó a construir más de 60 grandes obras en pocos años, y otras tantas obras menores.
A partir de 1934, Salamone se trasladó la provincia, contó Fabiana Martínez, arquitecta y urbanista asesora de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Sitios Históricos, a Infobae. “En 1936 fue contratado por Fresco, etapa en la que desarrolla la mayor parte de su obra y la más conocida. Diseñó edificios municipales para las intendencias, mataderos, plazas, escuelas y sus tan famosos cementerios. Uno de los más conocidos es el de Saldungaray”, precisó.
Su arquitectura era monumentalista, ya que, además de ser un estilo de la época, se concretaba con el claro objetivo de transmitir la sensación de un Estado fuerte.

“Llegó a concretar esa gran cantidad de obras en solo 4 años, al resolver los proyectos con gran parte de las piezas de construcción fabricadas en serie y luego montadas en partes de la ornamentación, como bancos, farolas y remates de edificios. La característica clara en sus diseños del Art Decó se da en su concepción del avance de la civilización sobre la barbarie. Estaba inspirado en la escuela germana de la Bauhaus”, añadió Martínez.
Aunque varios lo llaman “el Gaudí de las Pampas”, según los expertos mucha similitud con el arquitecto español no tiene. Sin embargo, dijo Martínez, “se los puede comparar, porque son dos exponentes de diseños audaces y únicos”.
Hoy son apreciadas sus obras en distintos lugares como en Azul, Alberti, el Matadero muy famoso ubicado en Epecuén, un pueblo que fue devorado por las aguas del lago homónimo. Luego de bajar las aguas quedaron los vestigios de las viejas construcciones. Lo localidad es parte del partido bonaerense de Adolfo Alsina.

Aunque discípulo del racionalismo, Salamone sólo proyectó dos edificios de estilo racionalista y una vivienda particular en la ciudad de Buenos Aires. El más reconocido en la actualidad es el que está ubicado en la esquina de Alvear y Ayacucho.
“Entre sus conocidos se comentaba la fascinación que Salamone tenía en relación con la muerte y la ruleta o rueda de la vida. De allí que muchos de los accesos a sus cementerios sean alegorías a dichas figuras”, contó Martínez.
El edificio de Recoleta, notó el sitio Fervor x Buenos Aires, se aprecia algo de cubismo, con tratamiento escultórico en el revestimiento de la entrada, y un aire modernista que atrasaba la época. Y que, sobre todo, quizás por prudencia, guarda escasa relación con su obra anterior.

El edificio tiene planta baja, 7 pisos y dos retiros, con locales comerciales abajo y cuenta con grupo electrógeno propio.
Las obras de Salamone, extraordinariamente innovadoras para esa época y para cualquier otra, están catalogadas y protegidas como monumentos históricos, especialmente las realizadas en la Pampa Húmeda. Son motivo de atracción turística, se han hecho películas documentales y exposiciones fotográficas sobre ellas, y constantemente aparecen comentarios en todos los medios, en los que se ensayan interpretaciones diversas.

Cómo es la vivienda en venta
Es un departamento totalmente luminoso, con cinco balcones y palier privado. Tiene un living con ventanales y salida a dos balcones que miran hacia el hotel Alvear y el Río de la Plata.
Laura Gonzalo, broker residencial que trabaja para la inmobiliaria Bresson, dijo a Infobae que el departamento “es valioso por su estado y por estar en un edificio tan emblemático, un vestigio viviente de la única obra que perdura de Salamone en CABA”.

Está ubicado en el anteúltimo piso y, por dar a una esquina, tiene forma circular. Posee 180 metros cuadrados, de los cuales 40 son descubiertos. Cuenta con dos baños, un dormitorio y una habitación de servicio.
Su precio es de USD 690.000 y las expensas ascienden a unos 160.000 pesos.

“Se ingresa desde el ascensor directamente al living. Hacia la derecha se accede al balcón terraza y luego a la master suite con vestidor y baño con doble bacha, que fue modernizado por completo. A la izquierda está la cocina con salida a otro balcón y tiene una zona de comedor conectada al living”, añadió Gonzalo.

Cuenta con lavadero independiente y amplio, algo que hoy no se está haciendo en los edificios modernos que se suplen por el laundry.
El piso de la cocina es el original y el del living se reemplazo por mármol de Portugal. La master suite tiene piso parqué y el del baño principal mármol.

“Es ideal para una persona o una pareja sin hijos, también puede contar con personal de servicio. Y está en un barrio que siempre tiene demanda. Como en todos los barrios de CABA se ajustaron valores pero siempre quien compre en Recoleta defenderá muy bien lo invertido”, concluyó Gonzalo.
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