
El Banco Central inició el camino para desarmar el creciente stock de sus títulos, las Letras de Liquidez (Leliq), y transformarlos en bonos de la deuda pública. En su habitual reunión de los jueves, el Directorio de la entidad autorizó a los bancos que integren la parte de los encajes que actualmente tienen en Leliq en bonos del Tesoro en pesos con duración mínima de 180 días.
El BCRA aspira a que de este modo comenzará a reducirse el stock de Leliq, que actualmente supera los 2 billones de pesos. De ese monto, entre $700.000 y 800.000 millones, según cálculos oficiales, podrán ser colocados por los bancos en las licitaciones de deuda pública que regularmente realiza la secretaría de Finanzas.
Por cada depósito que realiza el público en un banco, éste debe “encajar” una parte en el Banco Central para asegurar su liquidez, como medida prudencial. Las entidades financieras pueden cumplir con ese requisito depositando efectivo, los títulos Bonte 2022 o bien Leliq, los títulos de regulación monetaria del BCRA.
Las Leliq son la contracara de la emisión monetaria: para que no “sobren” pesos emitidos en el mercado, que impulsan la inflación, el BCRA los absorbe dandole a cambio a los bancos estas Letras de Liquidez. La persistente aplicación de este mecanismo derivó en que el stock de Leliq alcance un volumen muy importante que comenzó a generar temores entre los analistas.

Para los bancos será una vía para obtener una mejor retribución de su dinero. Por las Leliq, el BCRA les paga 38%, mientras que los títulos públicos les rendirán por encima del 40%. La pelea entre la Nación y la Ciudad por el recorte de la coparticipación federal, les había recortado la rentabilidad por la aplicación a las Leliq del impuesto a los Ingresos Brutos. Cabe recordar que la contrapartida de esas Leliq al 38% son plazos fijos que para los particulares tienen una tasa del 37%, por lo que uno o dos puntos porcentuales toman relevancia.
A su vez, la medida ayudará al ministro de Economía, Martín Guzmán, a tener algo más de demanda de sus emisiones de deuda en pesos, un punto clave para el financiamiento público dado que la Argentina está fuera del mercado de deuda en dólares.
“Las Leliq tienen en la actualidad un rendimiento nominal anual de 38% y su renovación es mensual. La medida dispuesta por el BCRA permitirá a las entidades destinar parte de su stock de Leliq a la suscripción primaria de títulos públicos para destinarlos al cumplimiento de los requisitos de Efectivo Mínimo,” apuntó el BCRA en un comunicado. Agregó que “por su carácter voluntario, estará en las decisiones de cartera de las entidades financieras hacer o no uso de esta opción que diversifica la composición de sus activos”.
La decisión de reducir el stock de títulos del Banco Central a través de su paulatina conversión en bonos de deuda del Tesoro guarda ciertas similitudes a lo ocurrido con los BOTE (Bonos del Tesoro) en 2018 en la gestión de Luis Caputo, primero en el ministerio de Finanzas y luego en el BCRA, para deshacer el stock de Lebac, que eran los títulos del BCRA de aquel entonces.
Más allá de los cambios de nombres en los bonos, vuelve a haber deuda del Banco Central que se convierte en deuda pública. Una fuente oficial admite la analogía ante Infobae pero advierte que hay muchas diferencias: “El stock actual de Leliq es de una dimensión mucho menor que lo que era el monto de Lebac de ese momento, sobre todo si se lo mide en dólares, considerando la cotización del contado con liquidación, que sería la vía de salida. Además, las Lebac estaban en manos de particulares e incluso de fondos extranjeros. Había Lebac en poder de un jubilado y también en poder de Pimco”.
“A nivel consolidado, el dinero para pagar ambas deudas sale del mismo lugar”, explicó la fuente.
Asimismo, en el BCRA explican que la decisión del Directorio apunta a “generar un mercado líquido y profundo para los títulos públicos, fundamental para el óptimo funcionamiento del mercado de capitales”. En la autoridad monetaria entienden que más allá de las necesidades del Tesoro de conseguir financiamiento para cubrir el déficit fiscal, los títulos de la deuda pueden impulsar el reducido mercado de capitales en moneda local e incentivar a que el sector privado también haga emisiones.
La norma contempla además la existencia de una “ventanilla de liquidez” para que los bancos, en caso de tener alguna necesidad financiera, puedan venderle al BCRA los títulos públicos antes de los 180 días a precio de mercado, aunque pagando por ello una pequeña penalidad. “A los efectos de garantizar que los requisitos integrados tengan liquidez en todo momento, se estableció un mecanismo específico por el cual los bancos, en caso de ser requerido, pueden vender al BCRA los bonos que hayan comprado para integrar los encajes”, señaló el comunicado del BCRA.
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