Mucho más que Preguntados: los planes de Max Cavazzani para su empresa de USD 500 millones y por qué no se iría a vivir a Uruguay

El joven empresario dirige una de las compañías mejor posicionadas del universo emprendedor argentino. Juegos móviles, inteligencia artificial y una marca emblema que no para de crecer

scatalano@infobae.com
Max Cavazzani, CEO y fundador de Etermax
Max Cavazzani, CEO y fundador de Etermax

Más de 700 millones de descargas, una valuación de mercado de más de USD 500 millones y un hit mundial, el juego de preguntas y respuestas para móviles Preguntados, que rompió todos los récords y llegó a ser primero en 125 países, suma 150 millones de usuarios activos por año y ya fue traducido a más de 34 idiomas.

Los números hablan por sí solos, pero Etermax, la empresa que fundó Máximo Cavazzani (34) hace 10 años, es mucho más aún. Para empezar, es una de las integrantes de la lista –muy corta– de startups locales con muchas chances de convertirse en un unicornio, las compañías tech que valen más de USD 1.000 millones. Pero a “Max”, como le dice a este ingeniero del ITBA, hijo de un empresario pyme textil que empezó a programar aplicaciones móviles antes de que apareciera el primer iPhone, no le importan tanto las cuestiones semánticas y las nomenclaturas del mundo entrepreneur.

Soltero –con novia y sin hijos–, Cavazzani habla con Infobae desde su casa en San Isidro, donde vivió toda la vida, del futuro de su empresa y su industria, de la Argentina y de cómo hizo para escalar una startup hasta convertirla en una compañía global sin recibir inversiones externas.

Dicen que Etermax vale USD 500 millones. Espero que sí, pero no lo sé. Valdrá eso si alguien pague en su momento, si eso ocurre. Ojalá que valga más, la verdad

— ¿Como empresario, cómo ve a la Argentina?

— Argentina nunca tuvo situaciones óptimas para los emprendimientos. Hace diez años que tengo una empresa y hace diez años más que pensaba en tenerla, y más o menos las cosas son similares. Ahora no estamos en el mejor momento, pero el mundo tampoco lo está. Tenemos resiliencia y estamos acostumbrados; no digo que sea bueno, pero es así y quizás eso nos permita recuperarnos más rápido. Me parece que la pandemia nos unió un poco y nos hizo darnos cuenta de las cosas que podemos lograr. Soy un ferviente convencido de que el futuro está en las economías del conocimiento. Tenemos una gran posibilidad ahí. La economía del conocimiento puede ser otra Vaca Muerta, y lo digo así para que se entienda de qué hablo: un lugar de riqueza para cada habitante de la Argentina. Esta crisis está validando esa idea. Así veo el país. Después están los pormenores, las idas y vueltas. Trato de no dejarme llevar por eso, por la política.

Preguntados, el juego emblema de Etermax
Preguntados, el juego emblema de Etermax

— ¿En este contexto, qué cuestiones complican más a una empresa como la suya?

Lo peor es la incertidumbre. El empresario es como una planta que quiere crecer: si le pones el sol cada día en un lugar diferente no va a crecer bien. Necesitamos ponernos de acuerdo en lo que queremos. Por ejemplo, con los temas de la economía del conocimiento nadie debería estar en desacuerdo. Y no es sólo la política, también la sociedad. Si a nosotros no nos importa hacia dónde va nuestra economía, a los políticos que nos gobiernan tampoco les podemos exigirles que les importe. Dicho eso, creo tenemos un montón de cosas buenas, como la capacidad de transformarnos. Hay otros países que por ahí están más estancados en un modelo que les funciona bien, pero ese modelo puede cambiar de un día para el otro. En esa capacidad de transformación, que muchas veces se da a la fuerza y no de la mejor manera, el país se parece a una empresa emprendedora.

— Etermax tiene subsidiarias en Uruguay y muchas empresas del sector se mudaron allí por cuestiones impositivas, entre otras. ¿Lo analizó, mudaría su compañía?

— Yo tengo una empresa internacional con varias sedes. Cada uno de esos lugares crece en función del talento que encontramos. En Uruguay hay un montón de talento y en parte eso se da porque otros latinoamericanos se están mudando también allá. Si es más barato, pero hay que ir a Islas Caimán, no me sirve. Trato de pensar mi negocio a 10 años y a mi país no lo puedo tomar como algo intrascendente.

— Y a nivel personal, ¿se iría?

— No estoy pensando irme a vivir a Uruguay. Me gusta vivir acá. Otros empresarios quizás quieren mudarse con sus familias y hacer cosas allá. Otros buscarán esquemas económicos que les cierren mejor, o más estabilidad. Para Etermax el valor está en la gente. Si pierdo a la gente, pierdo todo.

Argentina nunca tuvo situaciones óptimas para los emprendimientos. Hace diez años que tengo una empresa y hace diez años más que pensaba en tenerla, y más o menos las cosas son similares. Ahora no estamos en el mejor momento, pero el mundo tampoco lo está

— ¿Cuántos empleados hacen teletrabajo hoy en su empresa?

— En Argentina, todos. En Berlín, casi todos. En total somos unos 420.

— ¿Qué opina de la Ley de Teletrabajo que se votó en el Congreso?

— Honestamente, no leí la ley. No es que no me importe, no es que no vaya a ser trascendental. Están todos hablando del tema, pero si es mala no va a prosperar. Hay que promover el teletrabajo no ponerle trabas.

Etermax tiene 420 empleados y dos oficinas en Buenos Aires, una en Mendoza, una en Berlín y otra en Montevideo, y representantes comerciales en San Pablo y Ciudad de México. Su negocio se desarrolla en tres grandes áreas de negocios: Gaming (los juegos), In-Game Advertising (monetización y optimización de publicidad en videojuegos) y AI Labs (inteligencia artificial). Este último rubro lo cubre luego de adquirir, en 2018, a la empresa Cognitiva, especialista local en IA. Además, la semana pasada anunció la adquisición de Performash, una empresa de publicidad display y soluciones de video multiplataforma, con la que buscará potenciar su tecnología para la compra-venta de publicidad en juegos móviles y establecerse como referente de AdTech desde América Latina.

El año pasado lanzaron Triviatopia, una serie basada en los personajes de Preguntados, que se emite por YouTube y en Amazon Prime Video.

La compañía tiene oficinas en Argentina, Uruguay y Alemania
La compañía tiene oficinas en Argentina, Uruguay y Alemania

“Etermax está pasando por una situación especial, como todo el mundo, pero estamos bien. De un día para el otro tuvimos que trabajar todos desde nuestra casa y lo hicimos perfecto”, describe Cavazzani cuando se le pregunta cómo se adoptó su empresa a la pandemia. “Además, en este contexto se revalida nuestra visión: la gente usa más nuestros productos para comunicarse, para divertirse y para aprender. Tuvimos que suplir esos picos de demanda, algo que fue un gran desafío extra que se resolvió muy bien; lanzamos cinco juegos en lo que va del año y vamos a lanzar dos más. Estamos bien y crecemos”, asegura el CEO de Etermax, quien es emprendedor Endeavor desde 2015.

— ¿Qué empresa imagina que será Etermax en 10 años?

— Es difícil de explicarlo en términos clásicos porque tenemos una forma de pensar especial, muy objetiva. Me gusta hacer transformaciones, ser parte. Las empresas nuevas tienen que ser adaptables, experimentar. Crecemos de manera orgánica, con mucho de prueba y error, y con una gran estrategia autosustentable. Todo depende del contexto también, pero la base es aprender de lo que ya hacemos bien y mejorarlo, y ser lo más grande que se pueda. Eso quiero. Incorporar personas a esta nueva industria que lo que hace es resolverle más problemas a la humanidad y sacarle cargas. Quiero que seamos una empresa cada vez más grande; con cada vez más empleados, con mejores empleados; con cada vez mejores procesos y con cada vez más pies en industrias nuevas de innovación a las que les podamos aportar nuestro know how y aprender nuevas cosas.

— ¿Por ejemplo, qué industrias?

Gaming, claro, nuestro core, un segmento atravesado por cambios permanentes. Por ejemplo, Preguntados es el juego más jugado del mundo en Google Assistand y Alexa. O sea, jugar por voz, que es parte del futuro de las interfaces post-celular. Desarrollamos filtros de Instagram que tienen millones de usuarios. Fuimos el primer juego del mundo en Apple Watch. En publicidad, buscamos monetizar nuestro arte, pero no con las formas tradicionales. Estamos en esa carrera revolucionaria. Podemos ambicionar todo y no lograr nada, es verdad, pero en el medio hay un montón de transformaciones que se pueden dar. Otro de nuestros verticales es la inteligencia artificial aplicada a empresas que no la usan regularmente. La matriz de Etermax es tomar personas, potenciarlas y lograr que resuelvan problemas que generen valor. Ese es nuestro espíritu y es el que creemos que deben tener todas las empresas.

Cavazzani fundó la empresa hace 10 años en un rincón de la fábrica textil de su padre
Cavazzani fundó la empresa hace 10 años en un rincón de la fábrica textil de su padre

— ¿Etermax vale USD 500 millones?

— Espero que sí, pero no lo sé. Valdrá eso si alguien lo paga en su momento. Ojalá que valga más, la verdad.

— ¿Cuántas veces le quisieron comprar la empresa?

— Muchas. Preguntan, hay interesados. Siempre hay interesados en una compañía como Etermax porque no es un fantasma, es valor.

— ¿La vendería?

— Es una posibilidad. Vender, salir a la Bolsa, vender la mitad y sumarme a un gigante; sumarme a una empresa más chica. Ninguna de esas posibilidades está fuera de mis pensamientos, nunca, porque sé que puede pasar. Pero por ahora no pasan.

— ¿Van a seguir creciendo de manera orgánica, sin inversores externos?

— Mientras pueda, intentaré seguir así. Es más fácil. Claramente, si no tenés el dinero para crecer se complica, pero no fue nuestro caso. Estoy 100% de acuerdo con que la gente crezca con inversores, pero si se puede y todo se hace en casa las cosas suelen ser más dinámicas. Si en algún momento necesitamos inversión externa la buscaremos en la Bolsa o donde sea. No pongo ninguna ideología de esas cuestiones.

— ¿Tiene ganas de hacer otra cosa o se ve en la empresa por muchos años más?

— Increíblemente no estoy cansado. Me sorprende, pero Etermax me gusta cada vez más. Quizás me cansaba más al principio, cuando todo era remar contra la corriente. Hoy, me emociona estar en una empresa en la que pasan cosas y estar rodeado de gente talentosa. No soy un workaholic, pero la verdad es que no sé qué otra cosa haría.

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