
Los créditos para que las pymes puedan pagar los salarios a sus empleados, con una tasa subsidiada, fueron una de las primeras medidas oficiales para paliar la falta de ingresos de las pequeñas empresas generada por la cuarentena. Su demorada implementación arrojó como resultado que de los $220.000 millones disponibles en el sistema financiero para ese fin desde finales de marzo, hasta el 5 de mayo habían sido efectivamente desembolsados a las empresas $141.000 millones.
Hubo fuertes críticas del gobierno contra el sector financiero por la lentitud en la colocación de los préstamos. Pero según datos oficiales, los bancos privados prestaron más dinero que los bancos estatales, aún cuando es sabido que estos últimos superan a los primeros en capacidad prestable, ya que disponen del fondeo del sector público. También disponen de mayor capilaridad, ya que los bancos estatales suelen estar presentes en localidades donde los privados no están.
De los $141.000 millones prestados a más de 91.000 pymes a una tasa especial del 24% entre el 19 de marzo y el 5 de mayo, los bancos privados de capital nacional agrupados en Adeba otorgaron $59.000 millones, 42% del total, mientras que los bancos estatales de Abappra y los bancos privados extranjeros de ABA colocaron un 29% cada uno ($40.800 y $40.600, respectivamente).
Según informó Adeba en base a datos oficiales, los bancos que más colocaron fueron Galicia ($25.960 millones), Nación ($21.828 millones), Macro ($16.638 millones), Santander ($15.712 millones), BBVA ($9.663 millones), Credicoop ($6.120 millones) Supervielle ($5.900 millones) y Comafi ($5.200 millones).
“El sistema financiero argentino en su conjunto, liderado por la banca privada nacional, ha acompañado la estrategia implementada por las autoridades frente a la crisis, asistiendo a más de 91.000 mipymes con una línea de préstamos de bajo costo, por un monto superior a $ 141.000 millones. Esto ha generado que en abril haya un desembolso récord en préstamos de los últimos 17 años,” señaló Adeba en un comunicado.
La lentitud en la implementación de estos créditos, originalmente puestos en marcha en marzo para que las pymes pudiesen pagar los salarios de ese mes durante el recesivo abril, generó abiertas críticas del gobierno hacia los bancos, incluyendo al presidente Alberto Fernández.
El 13 de abril, el ministerio de Desarrollo Productivo anunció la apertura de una casilla de correo para que las pymes denuncien a aquellos bancos que demoraban los préstamos. “Da un poco de bronca porque hay una crisis generalizada, muchos sectores con mucha angustia y los bancos parece que no lo terminan de entender”, señaló el titular de la cartera, Matías Kulfas, en esa oportunidad.
Contra el mensaje oficial, los datos muestran desde la banca pública salió menos asistencia financiera que desde la banca privada. Más allá de la participación en la torta de los tres grupos de bancos, es claro que el financiamiento no llegó a las empresas con la celeridad necesaria y que, un mes y medio después de su anuncio, se distribuyeron $141.000 millones de $220.000 millones disponibles. Un relevamiento de la Unión Industrial Argentina arrojó como resultado que 8 de cada 10 empresas, por distintas razones, no pudo acceder a esos créditos.
Escenario inédito
En la búsqueda de razones para explicar por qué los bancos públicos prestaron menos que los privados, el economista Fabio Rodríguez, de M&R Asociados, arriesgó: “A los bancos estatales les costó más el ejercicio inédito de calificar y otorgar créditos con las sucursales cerradas. Seguramente pagaron un costo de aprendizaje en un ambiente nuevo y de emergencia. Los bancos privados resultaron más eficientes o ágiles para armar las carpetas, recibir documentación y hacer toda la gestión necesaria para otorgar el préstamo en circunstancias especiales”.
“Además, no descartaría que los bancos públicos hayan arrancado en febrero, antes de que el Covid-19 estuviera en escena, a colocar préstamos para pymes, pensando en reactivar la economía. En ese terreno se anticiparon a los bancos privados”, agregó Rodríguez. Este factor podría ser relevante ya que la necesidad de financiamiento por la pandemia pudo haber llegado cuando las entidades estatales ya había puesto fondos en la calle. El Banco Provincia, por caso, lanzó líneas específicas para pymes durante el verano.
Por último, el analista menciona una tercera hipótesis para explicar la situación, en la que los bancos públicos prevén atender las necesidades de sus accionistas, es decir, el estado. Así como la pandemia hizo caer la facturación de las empresas, también erosionó la recaudación de impuestos. “Seguramente, pusieron un ojo en la necesidad de financiar al sector público. Es cierto que hay mucha liquidez, pero hay que ajustarse a las normas y distribuirla entre las diferentes demandas”, explicó Rodríguez.
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