
El Banco Central se encamina a una millonaria emisión de pesos, que incluso podría ser billonaria. Nadie tiene demasiado claro aún cuánto costarán las medidas definidas por el Gobierno, pero lo que sí se sabe es que dependerán del financiamiento puro del Banco Central, vía emisión monetaria. Ayer Domingo Cavallo publicó en su blog que podría duplicarse la base monetaria para hacer frente al déficit que se avecina y la necesidad de dotar de liquidez al sistema financiero. Pero en realidad son varias las consultoras locales que manejan pronósticos similares aunque no los divulgan por el momento.
En marzo, es decir en el inicio de los efectos generados por el aislamiento forzoso, el BCRA emitió una cifra considerable entre adelantos transitorios (emisión pura para financiar al Tesoro), por $125.000 millones y otros $ 258.000 millones que liberó de las Leliq para aumentar la capacidad prestable de los bancos, en particular para financiar la línea de asistencia a las pymes que no pueden pagar sueldos. La mayor parte fue entre el 15 y el 25 de ese mes y el total acumulado se acerca a los $500.000 millones, algo así como el equivalente al 25% de la actual base monetaria. Pero es apenas una “muestra gratis” de lo que se viene.
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La mega emisión de pesos sería hoy el “mal menor” para la economía. Casi nadie pone en duda que la prioridad es salir a socorrer a las empresas que dejaron de producir y en particular a los empleados que corren riesgo de no cobrar, lo mismo que a sectores vulnerables que se quedaron sin ingresos. Entre ellos, monotributistas e informales.
Al menos por ahora la aceleración en el ritmo de emisión no corren riesgo de generar una estallido inflacionario por dos motivos: uno de ellos es la paralización de la economía, pero el otro es que creció en forma significativa la demanda de pesos ante las restricciones a la movilidad y las dificultades para generar ingresos.
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Puesto de otra manera: ahora la prioridad ya no es ver de qué manera comprar dólares, sino cómo asegurarse los pesos para las próximas semanas, ante el cese de facturación en la mayoría de los negocios e incluso las dificultades para cobrar cheques, muchos de los cuales vienen rechazados o directamente no pueden ser depositados. La preocupación no es sólo asegurarse un stock de alimentos (lo que se refleja en una gran demanda en los supermercados), sino también conseguir el dinero suficiente para afrontar los gastos que se presentarán en las próximas semanas.
Pero este escenario no durará para siempre. Una vez pasada la peor parte de la tormenta el presidente de BCRA, Miguel Pesce, tendrá que salir a absorber una porción sustancial de los pesos emitidos en esta etapa y ahí es cuando pueden llegar las complicaciones.
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Los cálculos indican que la expansión de dinero podría superar los 1,5 billones de pesos, un verdadero récord histórico para la Argentina, aunque en una situación excepcional generada por el coronavirus. “Ahora es momento de tirar la soga para socorrer a los que tienen riesgo de ahogarse, pero luego habrá que tener mucha muñeca para salir a recogerla y hacer rápido”, graficaba un economista local.
Las estimaciones de inflación igual van en aumento. De niveles de 38% o 40% ahora se estima que el aumento del índice de precios podría superar el 50% o incluso algunos arriesgan que podría terminar arriba del 60%. Todo dependerá de la manera en que se vaya manejando esa enorme liquidez que volcará el BCRA. La emisión se hará través de tres vías básicamente: tapar los agujeros del déficit fiscal, volcar dinero en el sistema financiero para que no se corte la cadena de pagos y vencimiento de intereses deuda en moneda local.
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Miguel Zielonka, economista de Econviews, advirtió que será difícil calcular la inflación de marzo: “¿Qué precio le pondrán a la peluquería o a otros servicios, si estuvo todo cerrado?". La historia se repetirá en abril y además el INDEC anunció que no realizará por un tiempo “trabajo de campo” para hacer el relevamiento de precios en los supermercados. No hay dudas respecto a la medición del índice, en relación al viejo estilo del kirchnerismo, pero sí el mecanismo que se utilizará para conocer los datos.
La enorme cantidad de pesos que deberá emitir el Central por ahora no requerirá de un cambio de la Carta Orgánica de la institución, que establece límites relativamente duros. Sin embargo, las utilidades que obtendrá la entidad por la devaluación del año pasado (las reservas medidas en pesos aumentan significativamente su valor) permitirán seguir transfiriendo al Tesoro sin hacer mayores modificaciones, al menos una primera etapa.
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