
El Banco Central está más cerca de poner en marcha una normativa que fije un tope para las tasas de interés que cobran los bancos por el financiamiento con tarjetas de crédito, una iniciativa que tiene como objetivo dar un impulso al consumo. Está previsto que los detalles del tema se analicen durante la reunión de directorio que se realizará este miércoles por la mañana, a partir de las 10, según adelantaron a Infobae fuentes cercanas a la entidad.
Se trata de la reunión semanal del Directorio del Banco, que habitualmente se realiza los días jueves pero fue anticipada por cuestiones de agenda del presidente de la entidad, Miguel Pesce.
La semana pasada, en una entrevista radial, el propio presidente Alberto Fernández se quejó por las altas tasas que cobran los bancos —en especial las que se aplican para los préstamos personales y el financiamiento del saldo para los usuarios de tarjetas de crédito— y pidió al sector financiero que realice un aporte para dar un más impulso al consumo interno. En ese contexto, adelantó que iba a pedir la intervención de la autoridad monetaria, si los bancos no brindaban una respuesta favorable.
“El sistema financiero debe tener algo para la Argentina —dijo Fernández—. Yo me fui de viaje y me dijeron que estaban revisando tres cosas que les pedí: crédito para el consumo, para las pymes y tasas reales para las tarjetas de crédito. Y si no lo hacen convenceré al presidente del Banco Central para que intervenga. No se pueden cobrar esas tasas para hacer el pago mínimo. Estoy esperando, me queda esperanza”, señaló el presidente.

El único banco que respondió en forma positiva fue el Banco Nación, que adelantó que a partir de marzo reducirá la tasa de interés para financiar las compras con tarjeta de crédito del 67% al 49%, según explicaron fuentes de la entidad. Esa baja de tasas permitirá que costo financiero total (CFT) —que además de la tasa de interés incluye costos y gastos— pase de 120,2% a 78,5%. Aún resta que la medida sea aprobada por el Directorio de la entidad.
En la actualidad, la tasa para obtener financiamiento personal puede llegar hasta a cuadriplicar la tasa de referencia dispuesta por el Banco Central, que está fijada en 44% luego de varias bajas sucesivas que se dieron en las últimas semanas.
Si la medida del Banco Central prospera, se sumará a otras que puso en marcha el Gobierno para estimular el consumo interno como el programa Precios Cuidados y el congelamiento de las tarifas y el precio de los combustibles.
Por otro lado, el senador Oscar Parrilli presentó el martes pasado un proyecto de modificación de la Ley 25.065 para limitar las tasas de interés aplicadas por los bancos para las tarjetas de crédito y que fue acompañado por unos 20 senadores del interbloque del Frente de Todos. La iniciativa propone que la suma de las tasas de interés por financiación de saldos que apliquen las entidades bancarias y no bancarias no pueda exceder la tasa de referencia del Banco Central.
En 2014, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el Banco Central ya había fijado un tope máximo a las tasas de interés que los bancos podían cobrar por los créditos personales, prendarios o por tarjeta de crédito. “A través de esta regulación, el Banco Central se aseguraba que su política monetaria tuviera impacto en las tasas de interés de los bancos comerciales, beneficiando así a los clientes que buscaban financiamiento”, recordó el senador en los fundamentos del proyecto.
El apoyo de los comerciantes minoristas
Esta semana, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) aseguró que acompaña el pedido del Gobierno para que se concrete la baja de las tasas de interés de las tarjetas de crédito. “Si al consumidor le quitan esa presión tendrá más capacidad de compra, los costos de financiarse con la tarjeta son altísimos”, señaló el presidente de CAME, Gerardo Díaz Beltrán.
La financiación a través de tarjetas de crédito bancarias es el instrumento de deuda más utilizado por los adultos argentinos. Se estima que el 31,8% tiene al menos una asistencia de este tipo. Actualmente, los bancos tienen destinado un stock de $552.000 millones en este tipo de préstamos y ofrecen una tasa efectiva promedio de 129% para la financiación con tarjeta de crédito, detallaron desde la entidad que agrupa a los empresarios del sector.
También advirtieron que los comercio minoristas, además, deben afrontar las comisiones de pagos con tarjetas, de mantenimientos de cuentas y movimientos financieros. “Los montos que les transferimos a los bancos nos quitan liquidez y capital de trabajo. Algo similar sucede con el excesivo porcentaje de financiación que le cobran al consumidor por financiarse con la tarjeta de crédito”, destacó Díaz Beltrán.
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