
A partir del próximo 1° de marzo, el Banco Nación reducirá la tasa de interés para financiar las compras con tarjeta de crédito del 67% al 49%, según explicaron a Infobae fuentes de la entidad. La baja de tasas generará que el costo financiero total (CFT), que además de la “tasa pura” de interés incluye otros costos y gastos, pasará del nivel actual de 120,2% a un 78,5%.
La medida impactará para los 2 millones de tarjetas Visa y MasterCard que el Nación, la entidad financiera más grande del país, tiene distribuidas entres sus clientes. Para su entrada en vigencia, será aprobada en los próximos días por el Directorio de la entidad.
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Durante la última semana, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, se había quejado en público por las elevadas tasas que cobran los bancos para financiar el consumo, en particular aquellas que se aplican a los préstamos personales y a las operaciones para aquellos usuarios de tarjeta de crédito que decidan realizar el pago mínimo y financiar el saldo.
“El sistema financiero debe tener algo para la Argentina”, dijo recientemente Fernández. “Yo me fui de viaje y me dijeron que estaban revisando tres cosas que les pedí: crédito para el consumo, para las pymes y tasas reales para las tarjetas de crédito. Y si no lo hacen convenceré al presidente del Banco Central para que intervenga. No se pueden cobrar esas tasas para quien abona el pago mínimo. Estoy esperando, me queda esperanza”, señaló el Presidente.
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Antes de que lleguen las directivas para que el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, orientadas a que la entidad reguladora del sistema financiero lograra un descenso de las tasas para reactivar el consumo, el Nación se anticipó, seguramente con la expectativa de que muchos bancos del sector privado sigan ese camino. El BCRA, en este sentido, amenazó con fijar tasas máximas para estas operaciones.
El pedido presidencial se basa en que en los últimos dos meses la tasa de referencia del BCRA descendió 19 puntos porcentuales (desde el 63% al 44%), lo que debiera impulsar una baja clara del resto de las tasas del sistema.
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Según la legislación vigente, todas las tasas de interés pueden ser fijadas libremente, a excepción de las tasas para aplicar a la refinanciación de saldos de tarjetas de crédito que nunca pueden superar en más de un 25% la tasa de préstamos personales cobrada por el mismo banco. Para aquellos bancos que ofrezcan tarjetas pero no préstamos personales, la tasa a partir de la cual puede sumarse ese 25% es el promedio del sistema para los préstamos personales y es publicada cada mes por el BCRA.
La última tasa promedio publicada es del 101,7%. Esta tasa sirve de parámetro para las tarjetas no bancarias, como las emitidas por las cadenas de supermercados, que tienen como tope ese 101,7% más el 25% que autoriza la ley de tarjetas de crédito.
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Las elevadas tasas, la caída del consumo, la recesión que atraviesa la economía desde hace dos años y el nivel de morosidad hace que el financiamiento de saldos de tarjetas, el negocio del revolving, no tenga un buen desempeño. Más allá del aprovechamiento que algunas entidades pueden hacer de poner tasas siderales para aquellos clientes que se ven obligados a pagar el mínimo y refinanciar, las altas tasas también son una señal del escaso interés de los bancos en acceder al negocio.
“El revolving de la tarjeta no es como un préstamo, donde el cliente planifica cuánto va a pagar de cuota todos los meses. Cada vez que alguien paga el mínimo de su resumen, nunca sabemos si se está empezando a crear una bola de nieve que tiene tantos riesgos que no hay tasas tan altas que puedan justificarlos”, explicaron a Infobae en un banco privado de primera línea, en el que remarcaron que no es un negocio “en el que los bancos salgamos a competir, como ocurre en cualquier otro segmento del crédito”.
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