@LEBasterra
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Uno de los primeros desafíos del próximo gobierno, en temas agropecuarios, será definir qué sucederá con las retenciones a las exportaciones, en medio de fuertes versiones de incremento para la soja, el maíz, el trigo y la carne vacuna. En ese contexto, el recientemente designado Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra, remarcó que hoy ya hay retenciones pese a que el gobierno de Mauricio Macri se jactó de no utilizarlas aunque finalmente sí lo hizo. Asimismo, destacó que “hay que buscar una forma para que una medida de esa naturaleza no afecte al desarrollo y la expansión del sector”.

En declaraciones a Infobae tras la presentación del nuevo gabinete, Basterra afirmó que “si esto no es una actividad con rentabilidad no vamos a lograr el objetivo de incremento de la producción y de ingreso de dólares a la Argentina”.

Para el flamante ministro, es menester terminar de ver cómo son los números fiscales para ver cuál es el instrumento adecuado para reducir el déficit que deja el gobierno de Cambiemos “sin afectar la actividad económica en los distintos sectores y obviamente tampoco al campo”.

Hasta el momento, los productores y dirigentes adelantaron su rechazo a un aumento de las retenciones y de la presión impositiva.
Hasta el momento, los productores y dirigentes adelantaron su rechazo a un aumento de las retenciones y de la presión impositiva.

Asimismo, destacó que en un trabajo en conjunto, el gobierno de Alberto Fernández tendrá que terminar de hacer el análisis y dar cuenta del genuino déficit y cuánto se tomó de deuda. “Es un área en conjunto del Gabinete para ver cómo se equilibran las cuentas”, explicó.

Sostuvo que deberán abrir todos los canales para llegar a acuerdos que contemplen por encima de todo el interés general. “En función de eso, debemos enfrentar la crisis que deja el gobierno que se va. Hacer que la Argentina pueda reactivar su economía y cumplir sus compromisos”, concluyó.

Basterra es ingeniero agrónomo, Diputado Nacional por Formosa desde 2011, y en las elecciones del último 27 de octubre consiguió una renovación de su banca. En el ámbito legislativo, fue presidente de la Comisión de Agricultura de diputados, desde donde profundizó su adhesión al espacio más duro del kirchnerismo.

Cabe destacar que ante un posible aumento de las retenciones a las exportaciones agroindustriales, se aceleró la comercialización de trigo en las últimas semanas en la antesala de una nueva cosecha. Según la Bolsa de Comercio de Rosario en octubre pasado se registraron ventas al exterior por las dos terceras parte de las exportaciones totales del cereal proyectadas para la presente campaña.

Ya son 7,4 millones de toneladas que se comprometieron comercializar al mercado internacional, de un total de despachos proyectado para toda la campaña que va de diciembre 2019 a noviembre 2020 de 11,5 millones. Prácticamente ya está para ser comercializado el 65% del saldo exportable del cereal para el presente ciclo, y donde en los próximos doce meses el trigo disponible para ofrecer al mundo es de apenas 4,1 millones de toneladas.

A través de un comunicado de prensa, los integrantes de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez) expresaron en los últimos días su rechazo “a las políticas que propician la continuidad de las retenciones que pesan sobre productos que el país vende al mundo y que tienen su máxima incidencia en aquellos que provienen del rubro agropecuario”.

Además, manifestaron: “Las retenciones constituyen el peor impuesto distorsivo que asfixia a las producciones generadoras de las divisas que nuestro país necesita de manera imperiosa. En la práctica, y contrariamente a lo que se pregona, las retenciones a las exportaciones han demostrado ser completamente ineficientes como herramienta de remediación de la pobreza estructural que agobia ya a un 40% de los argentinos”.

Frente a este panorama, proponen un sistema impositivo “progreso y equitativo”, que permita contemplar el resultado económico de las diferentes actividades, y posibilite una baja gradual de la presión fiscal que en la actualidad condiciona a las economías regionales, limita a la cadena productiva y frena la generación de fuentes y puestos de trabajo.

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