Ante la incertidumbre política, al mercado solo lo moviliza la búsqueda de cobertura en dólares. (Foto: Archivo Infobae)
Ante la incertidumbre política, al mercado solo lo moviliza la búsqueda de cobertura en dólares. (Foto: Archivo Infobae)

A una semana de las elecciones presidenciales el mercado financiero tuvo su propia “grieta”, entre los valores medidos en pesos y en dólar oficial, y aquellos ponderados por las paridades en las que el “cepo” parcial no tuvo incidencia.

La expectativa de los operadores se concentra en lo que sucederá el 27 de octubre. Y el día después, cuando se empiecen a manifestar medidas y nombres para encarar cuatro duros años de gestión en un país que vuelve mostrar su peor cara desde el punto de vista económico: deterioro de los indicadores sociales, dos años en recesión, inflación sin precedentes para el siglo XXI, controles de cambio y una creciente dificultad para cumplir con sus compromisos de deuda.

En el promedio de bancos del microcentro porteño el dólar finalizó ofrecido a $60,73 al público. Y en el segmento mayorista o interbancario cerró a $58,35, con una mínima ganancia semanal de 0,5% o 30 centavos.

Gracias al “cepo” parcial que rige desde septiembre, con límites para la compra de divisas y las transferencias al exterior, el Banco Central consiguió acotar la suba del precio del dólar en los mercados formales, con una esperable pérdida de reservas.

Signo evidente de la tensión electoral y la falta de indicios sobre la futura política económica fue el avance de las cotizaciones del dólar derivadas de la operatoria bursátil y en el mercado paralelo.

Fuera de las restricciones, el dólar “contado con liquidación” trepó 10% y alcanzó los 75 pesos, un máximo histórico con una brecha de 28% respecto del mayorista. El dólar libre o “blue”, en el reducido mercado paralelo, llegó a operarse el viernes por encima de los 67 pesos, para cerrar a 65,25 pesos.

En ese sentido fue elocuente el movimiento de las cotizaciones de las acciones argentinas, que en una misma semana cosecharon ganancias en pesos pero sufrieron un bravo castigo medidas en dólares.

Es una “grieta” financiera que derivó de la política, pues la contundente derrota del oficialismo -alineado detrás de Mauricio Macri- en las elecciones primarias, a manos del Frente de Todos, encabezado por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, produjo un histórico descalabro en el precio de los activos argentinos, incluida su moneda, y decantó en un apresurado control de cambios y reperfilamiento de la deuda.

El índice S&P Merval culminó el viernes cerca de los 32.000 puntos, con una ganancia acumulada en cuatro ruedas -por el feriado del lunes 14- de 1 por ciento. Pero medido en dólares, según el “contado con liqui”, sufrió una caída de 7 por ciento.

El índice líder de ByMA (Bolsas y Mercados Argentinos) resta en promedio un 45% en dólares en 2019. La renovada pérdida de valor de esta semana se plasmó en el recorrido de precios de los ADR de compañías argentinas que se negocian en las bolsas de Nueva York.

En las últimas horas solo moviliza a los mercados de cambios y bursátiles la búsqueda de cobertura en divisas, con escasos volúmenes negociados. No hay otros objetivos hasta que las decisiones políticas aporten nuevas directrices para planificar los negocios.


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