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A falta de seis jornadas financieras para las elecciones presidenciales, se amplió la brecha de precios entre el dólar oficial, sobre el que la intervención del Banco Central tiene injerencia, y los tipos de cambio alternativos, como el “blue” del mercado paralelo y los derivados de transacciones bursátiles.

La operatoria del mercado de cambios cobra esta dinámica mientras tiene vigencia desde septiembre un “cepo” parcial para la compra de divisas y giros al exterior. Para personas físicas hay un límite de USD 10.000 por mes para efectuar compras y los rumores entre los agentes del mercado es que esta restricción se ajustará aún más en los próximos meses, una vez que quede despejada la incógnita electoral.

En el Banco Nación la divisa siguió ofrecida a $59,50 al público, sin variantes, como reflejo de la inmovilidad del dólar en el mercado mayorista, donde el Banco Central equilibró la oferta desde la apertura de la plaza. En el promedio de bancos del microcentro porteño el billete verde se pactó a 60,59 pesos.

En el mercado mayorista o interbancario se vendió a 58,32 pesos, con baja de tres centavos.

El monto operado en el segmento de contado (spot) alcanzó los USD 364,2 millones, mientras que en futuros se negociaron USD 203,3 millones en el ROFEX.

Los contratos de dólar futuro (en pesos atado al tipo de cambio) para fin de octubre cerraron a $59,95, mientras que para diciembre de 2019 terminaron a 69,77 pesos.

En el reducido circuito marginal, el dólar “blue” o “libre” ascendió 4,7% y se negoció en máximos históricos de 67,50 pesos para la venta, presionado por la demanda de cobertura antes de las elecciones presidenciales que se celebrarán el domingo 27, y cuyo resultado podría influir en la suba de los precios y decantar en nuevas medidas restrictivas, como ocurrió con las elecciones primarias del 11 de agosto.

A once días de las elecciones, la brecha entre el dólar oficial y el “liqui” regresó al 25%

Semejante brecha incentiva la maniobra conocida como “puré”: aquel que cuenta con USD 10.000, puede venderlos en el mercado paralelo por unos $660.000 y recomprarlos por $600.000 en el Banco Nación, para hacerse de una diferencia de 10% o $60.000 en forma inmediata y recuperar los USD 10.000. O a la inversa: comprar los USD 10.000 en la plaza oficial y revenderlos en el “blue” para quedarse con los pesos, con ese mismo margen de ganancia.

El “contado con liquidación”, cociente entre los precios en pesos de acciones y bonos argentinos y sus valuaciones en dólares, repuntó un 6,1%: a $73,11 poco después de las 16, registra una brecha de 25,4% con el tipo de cambio mayorista.

El “liqui” quedó cerca de los $73,25 que promedió el pasado 13 de septiembre, cuando el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores dispusieron regulaciones para limitar la operación conocida como “rulo” en la jerga financiera, que implicaba dilatar en no menos de diez días hábiles las operaciones, con el consiguiente riesgo asumido por la volatilidad de las cotizaciones de los activos domésticos en semejante lapso.

“El concepto de ‘trinidad imposible’ subraya la imposibilidad de alcanzar de forma simultánea los objetivos de estabilidad cambiaria, control de la política monetaria y libre movilidad de los mercados de capitales”, explicó Gustavo Reyes, economista del IERAL de la Fundación Mediterránea.

Reyes advirtió que “el control conjunto del tipo de cambio oficial y la política monetaria solo es posible cuando se restringe el libre movimiento de capitales. Este es el modelo que da origen a los cepos, cuyo caso extremo es el de Venezuela”.

“En los últimos días, el clima vuelve a ser más bien cauto, ante ya la cuenta regresiva de cara a las elecciones. Aun quienes son más arriesgados a la hora de invertir, deciden tomarse un tiempo para reflexionar sobre la gestión de sus activos”, indicó Santiago Abdala, director de Portfolio Personal Inversiones.

DÓLARES QUE NO LLEGAN

Por la mañana, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, se refirió por primera vez al caso argentino y manifestó que no habrá nuevos desembolsos hasta que haya una autoridad electa para el próximo período presidencial que se iniciará el 10 de diciembre.

“Estaremos muy interesados en ver cuál es el marco de política que se establece. Y cuando tengamos eso, podemos continuar esta conversación”, indicó Georgieva en una rueda de prensa en Washington (EEUU), de la que participó Infobae.

El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, están participando en la capital norteamericana de la Asamblea Anual del FMI y el Banco Mundial y se reunirán con Georgieva y con el saliente director gerente, David Lipton.

En el marco del acuerdo stand by firmado en 2018, el organismo multilateral ya desembolsó unos USD 44.000 millones para Argentina, por lo que restan diversos tramos del préstamo por otros USD 12.300 millones, de los cuales USD 5.400 millones, inicialmente previstos para septiembre, podrían llegar antes de fin de año.

Los ingresos de divisas del FMI son vitales para sostener el nivel de activos del Banco Central. Por los pagos de deuda, intervenciones de contado y salida de depósitos, las reservas del Banco Central acumularon una caída de 56 jornadas consecutivas y ahora están debajo de los USD 47.000 millones.


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