El presidente Mauricio Macri (Télam)
El presidente Mauricio Macri (Télam)

Luego de otra semana de furia para los mercados, el Gobierno enfrenta un dilema de hierro hasta las elecciones y posiblemente hasta el 10 de diciembre. Esa disyuntiva que debe dirimir Mauricio Macri puede resumirse de las siguiente manera: dólar o reservas.

El Presidente definió, al menos para la semana próxima, que seguirá utilizando el stock del Banco Central como sucedió sobre todo la última semana, con el objetivo de evitar una disparada del dólar. La otra opción que le queda a mano es obvia: dejar de vender las reservas del Central, pero eso produciría un fuerte salto adicional del dólar. ¿Hasta dónde podría llegar la cotización? Teniendo en cuenta que el BCRA tuvo que vender más de USD 1.600 millones desde las PASO, claramente el precio de equilibrio sin intervención está mucho más alto que los $62 del cierre del viernes.

La implementación de controles cambiarios, que tanto se comentó en la última semana, es una variante muy cercana de esta segunda posibilidad. Esas restricciones al libre movimiento de capitales tendrían como objetivo reducir la intervención del Central en el mercado y, por ende, resguardar las reservas, que cerraron el viernes en USD 54.000 millones.

Alberto Fernández presiona para que le dejen más reservas, pero para eso habría que implementar controles cambiarios y exponer a este Gobierno a una disparada aún mayor del dólar. Quiere que el todo el “trabajo sucio” recaiga en Macri

Un desdoblamiento cambiario, por ejemplo, obligaría a quienes quieren viajar al exterior o simplemente atesorar dólar a recurrir a un mercado informal para hacerse de las divisas. Pero en ese caso la cotización sería sustancialmente más alta que la actual. y el dólar a $60 quedaría reservado para el comercio exterior. Y lo mismo sucedería con cualquier otra variante de control cambiario.

El ministro Hernán Lacunza (Gustavo Gavotti)
El ministro Hernán Lacunza (Gustavo Gavotti)

El "reperfilamiento" de la deuda de corto plazo que anunció esta semana el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, procura ahorrar reservas que deberían destinarse al pago de la deuda hasta fin de año. La idea es darle más "poder de fuego" al Central para que pueda disponer de más dólares para intervenir en el mercado. Por lo tanto, la señal es que al menos por ahora no se opta por el control cambiario sino por la otra opción, es decir evitar que el dólar se vaya por las nubes.

Macri optó por “reperfilar” la deuda antes que implementar una variante del cepo cambiario, es decir controles de capitales. Pero le quedan pocas reservas líquidas para evitar que el dólar se siga disparando.

Alberto Fernández dejó bien en claro en sus apariciones públicas que tiene el incentivo contrario al Gobierno, lo que hace muy difícil cualquier acercamiento. Para el candidato a presidente del Frente de Todos sería mucho mejor que el "trabajo sucio" lo haga Macri en vez de desgastarlo a él ni bien asuma. Por eso insiste con que el Central deje de "dilapidar reservas". Es decir alienta un control cambiario pero lógicamente a costa de un dólar disparado en el mercado extraoficial. Contar con reservas suficientes en el Banco Central le permitiría arrancar con más comodidad su mandato, en caso de ganar el 27 de octubre. Y a la vez un dólar "recontra alto" aumentaría la pobreza en los próximos meses (tal vez arriba del 40%), que él luego apostaría a reducir.

El presidente del BCRA Guido Sandleris (Maximiliano Luna)
El presidente del BCRA Guido Sandleris (Maximiliano Luna)

La gran dificultad que enfrenta Macri es que no tiene realmente demasiadas "balas" para defender el tipo de cambio. Un estudio realizado por Quantum Finanzas, que dirige Daniel Marx, concluyó que las reservas líquidas que le quedan al Central para intervenir en el mercado cambiario apenas superan los USD 11.000 millones. A razón de unos USD 300 millones diarios de venta, a duras penas le alcanzaría para llegar a las elecciones. Y siempre está el peligro de que se acelere la compra de divisas en un contexto de enorme incertidumbre política, tal como sucedió la última semana.

Será muy difícil que la incertidumbre política que tanto impactó en el dólar y los bonos se disipe hasta el 27 de octubre. Alberto Fernández no piensa dar a conocer su plan económico ni si gabinete hasta que gane las elecciones

Las reservas cayeron casi USD 14.000 millones en agosto y sólo el viernes USD 1.943 millones. En caso de repetirse estos números, en las próximas semanas, realmente el Central se quedaría con cero reservas de libre disponibilidad en octubre. Sin embargo, de esos USD 14.000 millones hay USD 2.600 millones que corresponden a la devolución del "repo" a un consorcio de bancos internacionales.  Y una cifra superior a USD 3.000 millones para hacer frente a la salida de depósitos en dólares.

Una posibilidad concreta es que el titular del Central, Guido Sandleris, opte por la estrategia del "muro" de USD 5.000 millones que en su momento utilizó Federico Sturzenegger luego de la primera corrida cambiaria, en abril de 2018. Poner a disposición muchos dólares para el que lo quiera comprar debería hacerse a un precio sustancialmente más alto que el cierre del viernes, a casi $60 en el mercado mayorista. Para que la estrategia tenga alguna posibilidad de éxito, el precio para salir a defender el tipo de cambio debería acercarse a los $65.

Por supuesto que este dilema de elegir entre Guatemala y Guatepeor no existiría si el mercado se calma en los próximos días. No hay sin embargo, indicio alguno de que esto pueda suceder. Alberto Fernández ya señaló que no explicitará su plan de Gobierno y tampoco dirá quiénes integrarán su Gabinete hasta no ser elegido. Por lo tanto, todo hace pensar que la incertidumbre se mantendrá en niveles tan elevados como los de estas tres semanas post PASO. Y todavía falta el doble de tiempo transcurrido para llegar al 27 de octubre. Una eternidad.

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