El ministro Nicolás Dujovne y el secretario del Tesoro de EEUU, Steven Mnuchin
El ministro Nicolás Dujovne y el secretario del Tesoro de EEUU, Steven Mnuchin

El Fondo Monetario Internacional nunca va a hacer públicas sus preferencias políticas, y mucho menos en vísperas de una elección. Desde hace un tiempo repite que está dispuesto a trabajar con cualquier gobierno y que no es su rol opinar sobre procesos electorales.

Pero no es difícil adivinar por quién se inclina. Sus gustos son, en definitiva, los mismos que expresan sus socios mayores, con Estados Unidos a la cabeza. El Tesoro norteamericano, a cargo de Steven Mnuchin, jugó fuerte a favor del acuerdo con el FMI. Y lo seguirá haciendo, siempre que el país se mantenga en la senda actual.

En el caso de la Argentina, el concepto que eligen los técnicos del Fondo para señalar el rumbo más deseable es "continuidad". A esa idea atan sus expectativas, aunque saben que es como aferrarse a un palo enjabonado. "Va a estar muy peleado", ilustró un observador local, conocedor del impacto que la elección puede tener en la relación con el Fondo y la atención con que se sigue todo el proceso desde la capital norteamericana.

El Tesoro norteamericano, a cargo de Steven Mnuchin, jugó fuerte a favor del acuerdo con el FMI y lo seguirá haciendo, siempre que el país se mantenga en la senda actual

La vulnerabilidad de la economía argentina todavía preocupa en las oficinas del FMI. Los técnicos destacan cada vez que pueden que lo peor pasó y que el país debe mantener el curso de las políticas acordadas en el programa stand-by para crear las condiciones de un crecimiento sostenible. Ya ven indicios saludables y esperan que las señales positivas se consoliden en el último trimestre del año.

Pero hay riesgos en el camino y un gran interrogante para el mediano plazo. Lo admitió días atrás el director del Departamento para el Hemisferio Occidental del Fondo, Alejandro Werner. "La economía argentina está en una situación vulnerable", sostuvo en su última conferencia de prensa ante las preguntas de los medios argentinos, entre los que estaba Infobae.

Christine Lagarde, ex titular del Fondo, y DAvid Lipton, director interino
Christine Lagarde, ex titular del Fondo, y DAvid Lipton, director interino

Ahora sólo queda esperar. El resultado de las PASO puede empezar a dibujar un escenario totalmente nuevo para el país a partir de enero. Mientras, la Argentina empieza a transitar desde hoy lo que en su último staff report, de mediados de julio, el FMI describió como los "riesgos elevados del programa" asociados en gran medida "a la incertidumbre por el período electoral que se avecina".

Ese futuro ya llegó. Los técnicos podrán verificarlo en su próxima misión a la Argentina, que será anunciada en los próximos días, inmediatamente después de las internas partidarias. La lista de los enviados podría contener alguna sorpresa. Será la última evaluación antes de las elecciones de octubre y las conclusiones posiblemente sean las mismas que en oportunidades anteriores.

Mauricio Macri, creen en el Fondo, es quien mejor garantiza la continuidad del programa tal como fue diseñado, mientras que Alberto Fernández podría buscar una renegociación de los plazos para aliviar la carga de pagos una vez que termine el acuerdo a mediados de 2020. Lo anticipó el propio candidato de Cristina Kirchner.

Kristalina Georgieva, nominada por Europa para dirigir el organismo multilateral (Reuters)
Kristalina Georgieva, nominada por Europa para dirigir el organismo multilateral (Reuters)

Werner evitó comentar al respecto, pero en Washington muchos opinan que en realidad ese será, muy probablemente, el camino que deberá recorrer la Argentina sin importar quién gane. Se especula con la reconversión del actual programa stand-by (SBA) en un crédito de facilidades extendidas (EFF) que estire esos plazos.

"No sería gratis, eso vendría con otros condicionamientos", comentó en off a Infobae un observador local. La lista de exigencias incluiría reformas estructurales que los voceros del Fondo mencionan ya cada vez con más insistencia, como si quisieran preparar el terreno. Una reforma impositiva, en primer lugar, luego cirugía mayor en la legislación laboral y previsional. Eso, por supuesto, siempre que el próximo gobierno tenga la espalda política necesaria para encararlas.

Los voceros del FMI venían celebrando la estabilidad del peso frente al dólar en los últimos tres meses como una conquista de las políticas implementadas por el Banco Central y acordadas con los técnicos del Fondo. Pero ese logro también entró en un cono de sombras con la volatilidad de los últimos días.

A priori, el proceso de recambio en el FMI no tendría que tener mayor impacto local. Como se sabe, Christine Lagarde se irá a presidir el Banco Central Europeo y la reemplaza temporariamente quien era su segundo, es estadounidense David Lipton. Podría ocupar el puesto de Lagarde la búlgara Kristalina Georgieva, economista del Banco Mundial nominada por Europa para dirigir el Fondo.

Alejandro Werner y Roberto Cardarelli, funcionarios del FMI que estuvieron en Argentina en la última revisión del préstamo stand by
Alejandro Werner y Roberto Cardarelli, funcionarios del FMI que estuvieron en Argentina en la última revisión del préstamo stand by

El calendario electoral ayuda poco a despejar ese horizonte de dudas, en el que la inflación sigue al tope de las inquietudes, pero incluye también la estabilidad cambiaria y la debilidad general de la economía. El mes pasado el FMI debió bajar (una vez más) todas sus proyecciones para el país: en 2019 el PBI caerá 1,3% y el año que viene crecerá menos de los previsto, 1,1%.

Todas estas incógnitas hacen que la hoja de ruta que se inicia con las PASO se siga desde Washington con la atención de un thriller. Los funcionarios del FMI saben que la elección no se decide hoy y que las primarias no son más que un termómetro. Pero pueden dar un indicio bastante claro de lo que se puede esperar para octubre. O para noviembre. Si es que hay ballotage.

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