SAN PABLO – La ministra de Agricultura de Brasil, Tereza Cristina, descorchó el champagne. Es que después de 23 años de negociaciones, China liberó su mercado para la importación de lácteos brasileños y habilitó como proveedores a 24 establecimientos del país. La potencia asiática es el principal comprador mundial y, hasta ahora, sus grandes fuentes de abastecimiento son Nueva Zelanda, Estados Unidos, Francia y Australia. Para el gobierno de Jair Bolsonaro, la inclusión de Brasil en esa lista de proveedores es una "conquista" singular: hoy elabora 32,1 millones de toneladas anuales y representa 7% de la producción mundial. Es el triple de la producción argentina, de 10,5 millones de toneladas y con una presencia mundial de 1,5%.

De ahora en adelante los brasileños tendrán un desafío: producir quesos, leche en polvo y condensada, en calidades y precios equivalentes a los que cuatro países que juegan "en primera". Como indicó la asociación que reúne a los fabricantes, Viva Lácteos, la expectativa es alcanzar volúmenes significativos en quesos para dentro de dos años. La entidad evaluó que ya en 2021 podrá exportar 4.500 millones de dólares sólo en ese rubro (70 veces más que en la actualidad).

La entidad refrescó un informe: China importa tan sólo en leche en polvo 800 mil toneladas anuales; una dimensión que supera la fabricación de las plantas brasileñas, que en ese producto alcanza a 600 mil toneladas. Ese será otro de los lácteos que integrarán el menú de despachos al mercado chino.

Lo notable del caso es que el mercado más importante para las ventas externas de leches y quesos de Argentina es precisamente Brasil: los vecinos acaparan 40% del total vendido al exterior por el país. El segundo mercado es Rusia y el tercero es Argelia; China viene después. Los ítems más comercializados son leche en polvo entera y suero, seguidos por leche en polvo descremada, quesos de pasta dura, semidura y mozzarella. Actualmente son 32 las empresas nacionales que exportan lácteos. Los principales destinos son Brasil, Argelia, Rusia, China, Chile, Paraguay, Indonesia, Uruguay, Japón y Bolivia.

La ministra Tereza Cristina se regocijó: "Brasil siempre buscó tener acceso al mercado chino" y "esta decisión de China traerá aparejado un fuerte impulso a la cadena productiva láctea", donde conviven hoy 1,2 millones de productores. Si de algo puede jactarse es del resultado que obtuvo en su misión a Beijing de fines de mayo. Fue allí donde consiguió destrabar los últimos obstáculos para los lácteos. Su viaje coincidió con el del vicepresidente Hamilton Mourao, quien fue recibido en la capital asiática por el presidente Xi Jinping. En ese encuentro el general brasileño se esmeró en introducir un cambio de expectativas, al insistir que China es un socio estratégico. "Nos interesaba deshacer las confusiones que pudieron generarse en la campaña electoral del año pasado" explicó recientemente.

Las exportaciones globales de Brasil a China treparon a 64.000 millones de dólares en 2018. La soja lidera en el menú de bienes exportables con 43%, seguida por óleos brutos de petróleo (23%) y mineral de hierro.

Son estos números los que convencieron al propio Jair Bolsonaro de visitar al coloso. Su gira será en octubre y en noviembre Brasilia será la sede de la reunión de presidentes de los BRICS, con la presencia de Xi Jinping y de Vladimir Putin ya garantizada.

La situación de Argentina revela un retroceso en las exportaciones de leche en polvo, aunque se registró una suba en la de quesos. El secretario de Agroindustria Luis Miguel Etchevehere había dicho, en relación a la comercialización de lácteos en el exterior: "Estamos poniendo foco en las oportunidades comerciales para la lechería de cara al Mercosur", pero luego añadió: "También a otros destinos a los que aún no hemos llegado". Frente a un Brasil que sale a la caza de los mercados mundiales ¿qué espacio le restará a la Argentina?