En los últimos 75 años la razón vital de las dudas son dudas sobre las reglas de juego”
En los últimos 75 años la razón vital de las dudas son dudas sobre las reglas de juego”

Desde el segundo acuerdo con el FMI el Gobierno ha venido cumpliendo con holgura con los objetivos de política monetaria y fiscal. Sin embargo, el alto costo que representó, en términos de inercia inflacionaria, la fuerte devaluación del peso entre fines de abril y fines de septiembre último, y en particular de severa contracción de la actividad económica en el segundo semestre, ha generado la conclusión de fracaso entre muchos economistas y gran parte de la dirigencia política y empresaria.

En alguna medida, el ex ministro de Hacienda, destacado consultor de empresas y de organismos internacionales y Premio Konex 1996, Ricardo López Murphy, también forma parte de los que no le asignan una buena nota a la gestión de los primeros 3 años de Cambiemos, pero a diferencia muchos, en diálogo con Infobae reconoció algunos de sus logros, y repartió responsabilidades que se circunscriben a los últimos 70 0 75 años.

– ¿Cómo ve la coyuntura económica, comparte las definiciones del ministro Nicolás Dujovne sobre los postulados del plan económico y programa del Gobierno de Mauricio Macri?
– Creo que el diseño de la política económica debe incluir lo que hacen los países exitosos. Básicamente, tienen una combinación muy balanceada entre instituciones que aseguren la regla de juego, entre otras, los derechos de propiedad. Es decir:

1. No hay juego posible si está supuesta o implícita la idea de confiscar, robar al otro. Eso que nuestra Constitución histórica cautelaba con tanto cuidado, y lo trataba como de traición a la Patria. Pero eso ha sido un problema de la sociedad Argentina. Diría que en los últimos 75 años la razón vital de las dudas son dudas sobre las reglas de juego.

2. En los países que les va bien predominan un orden fiscal y monetario, que asegure las funciones del Estado y su financiamiento sostenible; y un orden que asegure un patrón de medida confiable. En el fondo, la moneda es un patrón de medida que cumple con varios atributos, porque no es concebible una sociedad que funcione con el trueque. Entonces ese es el servicio público por excelencia que, como todas las cosas que hace el Estado en la Argentina, está muy mal hechas. Llevamos 75 años de altísima inflación, se le han quitado 13 ceros a la moneda; se han confiscado 5 veces los depósitos; se ha defaulteado 8 veces la deuda pública. Por eso, poner todo en vereda es esencial.

La moneda es un patrón de medida que cumple con varios atributos, porque no es concebible una sociedad que funcione con el trueque. Entonces ese es el servicio público por excelencia que, como todas las cosas que hace el Estado en la Argentina, está muy mal hechas

El requisito de idoneidad del funcionario público creo que es un atributo: el conocimiento y la calidad moral. Un régimen fiscal y monetario, de manera que financie al Estado de manera sostenible y lo haga ante la ley, sin discriminaciones, con reglas previsibles. Eso debe ser el presupuesto de una sociedad organizada.

3. En general, los países exitosos tienen una fuerte interrelación con el mundo, en bienes; en servicios; en tecnología; financiamiento, ya sea inversión directa, integración del mercado de capitales interno y externo. En eso la Argentina ha tenido claroscuros. Fue una economía extraordinariamente exitosa hasta los años 30, en término de haberse desarrollado mucho más que sus vecinos; y después de la Segunda Guerra Mundial comenzó un proceso de decadencia. Una forma muy fácil de verlo es cómo fue cayendo nuestro PBI per cápita respecto a los países desarrollados y respecto a nuestros vecinos, que es muy llamativo.

Igual que la caída del PBI por habitante ha sido la disminución de la participación de la Argentina en el comercio internacional, diría más agudo esto último. Creo que ese aislamiento estructural y deseado por la elite argentina, no diría por perversidad, sino por una mala lectura de lo que había ocurrido en la Primera Guerra Mundial y en la Gran Depresión de los 30. Creo que una parte de la elite argentina muy poderosa se enamoró de los modelos derrotados en la Segunda Guerra Mundial, modelos que en la década del 30 habían tenido una gran prevalencia y nosotros adoptamos muchas de las hipótesis de trabajo que rigen desde la Ley (Alfredo) Rocco italiana de trabajo, hasta la idea del estatismo, el aislamiento, el dirigismo, el corporativismo.

Igual que la caída del PBI por habitante ha sido la disminución de la participación de la Argentina en el comercio internacional, diría más agudo esto último

Un gran temor en la elite argentina, un fenómeno intelectual y cultural, es a la competencia interna y externa. Esa idea de que el Estado digitalizaba todo, y le decía a cada uno y lo contenía. Es toda una visión muy contraria al rumbo que tomó el mundo, y a lo que yo creo que siguieron los países exitosos.

Esa elite no está sola, Donald Trump tiene una lectura muy similar; y Marine Le Pen también. De un mundo que, entre 1970 y 2016 multiplicó su PBI por 5, creo que fue el éxito más extraordinario en la historia de la humanidad, fue un fracaso. A mi me parece que esa visión por parte de la elite argentina de la posguerra; y por Trump no creo que sea acertada; que sea equilibrada; no creo que registre la naturaleza de los problemas; y además creo que esa estrategia agrandó los costos y generó obstáculos a nuestro desarrollo humano.

4. Todos los Estados tienen una política importante en materia de educación, tecnología, acumulación de capital humano, esas áreas no tienen las características mercantiles de otros servicios; y en general hay esfuerzos denodados, quizá no de la magnitud que a mi gusta, pero lo han hecho en ciertas áreas; algunos muy exitosos como creo yo fue el esfuerzo liderado por Raúl Prebisch, después del 55, sobre el INTA y la transformación de la tecnología agropecuaria. Creo que en energía atómica también.

5. Un éxito importante que han tenido los países exitosos es que sus Estados en particular cumplen un rol muy distinto al que tiene en la Argentina. En general han hecho una contribución a la infraestructura muy significativas, a las inversiones de capital. Está muy orientado a que capitalice a la sociedad, acá la descapitaliza.

Nuestro régimen tributario no es un sistema sesgado  que promueva el ahorro, que es la gran debilidad de la economía argentina, nosotros prácticamente en 2017 la inversión neta fue financiada con ahorro extranjero, no teníamos ahorro interno. En los países ordenados el Estado contribuye al proceso de acumulación, por el sesgo de su sistema impositivo, porque el mecanismo esencial es la inversión de capital. Pero, ¿en la Argentina el Estado que hace? frente al el menor problema que tiene deja de invertir en capital; y hace otra cosa más terrible: sube los impuestos a la producción. Lo que nunca toca es lo que actúa de manera más detrimental del crecimiento que es el gasto corriente. La Argentina está diseñada para hacer un gigantesco gasto corriente que absorbe las energías sector privado y descapitaliza a la sociedad.

Nuestro régimen tributario no es un sistema sesgado  que promueva el ahorro, que es la gran debilidad de la economía argentina, nosotros prácticamente en 2017 la inversión neta fue financiada con ahorro extranjero, no teníamos ahorro interno

Diría que una estrategia seria en la Argentina debería robustecer la inversión de infraestructura; debería sesgar el sistema impositivo a promover el ahorro; y debería abatir el gasto corriente a los niveles parecidos a los que teníamos en el 2000. Eso sería un programa integral, al cual habría que agregarle un rol que cumple el Estado que es crear la institucionalidad, por ejemplo la institucionalidad en el mercado de capitales; en seguros; bancos; en organismos desregulatorios, defensa de la competencia. Con un énfasis en metas de capital humano significativo.

Por ejemplo, un Estado que funciona tiene un servicio educativo que da 200 horas de clases, nosotros nunca hemos podido cumplir con eso; tenemos aproximadamente un poquito más del 70% del alumnado que llega a cumplir con la escuela secundaria. Un insumo crucial es el capital humano. El sistema universitario tiene un muy mal rendimiento, tiene una a tasa de deserción enorme, muchos estudiantes y muy pocos graduados; los indicadores de prueba PISA son muy malos. Ese es un área donde la Argentina supo ser excelente, con criterios de selección de cargos por concurso internacional, en las  Universidad de Córdoba; de La Plata. Toda esa atmósfera de excelencia no está más.

“En los países desarrollados el rol del Estado está muy orientado a que capitalice a la sociedad, acá la descapitaliza”
“En los países desarrollados el rol del Estado está muy orientado a que capitalice a la sociedad, acá la descapitaliza”

– ¿Cree que si el Gobierno logra instalar la institucionalidad de la disciplina fiscal y monetaria, el resto de las variables y características de los Estados exitosos que acaba de enumerar podrán comenzar a verse en la Argentina?
– Veo una complejidad en el accionar del Estado muy grande.

– ¿Cuánto tiempo cree que llevaría normalizar el Estado?
– Creo que llevaría muchos años, porque requiere de un proceso de consolidación muy grande. Por ejemplo, corregir los desajustes que tiene el gasto corriente del sector público; el descalabro en el Sistema Previsional; va llevar muchos años. Se han incorporado 3,7 millones de jubilados sin aporte; se duplicó el empleo público. Corregir eso  va a exigir un esfuerzo enorme.

Corregir los desajustes que tiene el gasto corriente del sector público; el descalabro en el Sistema Previsional va llevar muchos años

– El Gobierno cometió el error de subestimar esa realidad y pensó que bajar la inflación iba a ser fácil…
– El Gobierno cometió 3 errores iniciales, que en realidad se cometieron en la campaña electoral, la cual es muy importante, como la de ahora, por el clima de opinión; por el mandato que genera. Los errores fueron creer que resolver el problema inflacionario iba a ser sencillo; creer que reemplazada una gestión populista y corrupta iban a llover las invasiones; y subestimar la gravedad del escenario externo, que no era el mismo que habíamos tenido en los años de viento cola; ni en la tasa interés, ni en los precios de las materias primas.

Obviamente,se fracasó en materia de inflación, se fracasó en materia de crecimiento; en enfrentar los temas fiscales. Todo eso creo que estuvo vinculado a un diagnóstico equivocado que era muy generalizado, no es que Daniel Scioli tenía un diagnóstico diferente. Los dos decían que no iban a hacer nada, Mauricio Macri tampoco. No lo digo agresivamente, sino que mi propósito es que se entienda: el diagnóstico esencial era que no había que hacer grandes modificaciones.

– Aún así, de esos errores de diagnóstico y, sobretodo de haber levantado la vara de sus objetivos económicos más allá de lo posible en muy corto plazo, ¿cree que realmente no se hizo nada, o se hizo mucho más de lo que se percibe y de lo que era posible?
– Creo que haber normalizado las estadísticas fue un salto muy importante en la sociedad argentina, porque se había llegado a falsear los datos, no sólo de precios, de PBI, pobreza, criminalidad; fue un escándalo lo que pasó, muy propio de los regímenes totalitarios. Y haber normalizado las reglas de exportación, haber acabado con las restricciones cuantitativas; y los costos inmensos, hay un trabajo Julio Nogués que esas restricción costaron unos USD 10.000 millones. Eso es verdad que se normalizó.

Haber normalizado las estadísticas fue un salto muy importante en la sociedad argentina, porque se había llegado a falsear los datos, no sólo de precios, de PBI, pobreza, criminalidad; fue un escándalo lo que pasó, muy propio de los regímenes totalitarios. Y haber normalizado las reglas de exportación

Y diría que el Plan de Obras Públicas, del cual tengo varias observaciones a proyectos que jamás hubiera hecho, ni hubiera pensado siquiera, pero me parece que tiene más racionalidad que el Plan de la Central Térmica de Río Turbio que todavía no funciona y que se han gastado más de USD 1.000 millones. Todos esos disparates ahora no se hacen.

Por tanto sería un juicio extremo no reconocer que hubo cierta normalización en cosas que eran casi de volver transparente la situación. Pero también creo que no hubo, y no hay un diagnóstico claro sobre la inmensa reforma que hay que llevar adelante en todo el área del sector público, en parte, creo, porque nadie quiere hablar sobre esos temas. No digo a nivel de deseos. Escucho a mucha gente que compara la situación actual con la que le gustaría. Ese no es el problema de la política, que es en qué contexto, con qué instrumento, con qué medios voy a ir de un lugar al otro.

“Nuestro Congreso está dominado conceptualmente por esa mentalidad que atribuyo a la corriente que viene de la Segunda Guerra Mundial, que fue un fracaso ostensible”
“Nuestro Congreso está dominado conceptualmente por esa mentalidad que atribuyo a la corriente que viene de la Segunda Guerra Mundial, que fue un fracaso ostensible”

– Con ese cuadro, en un régimen presidencialista como tenemos, cuánto de responsabilidad le atribuye al Poder Ejecutivo y cuánto al Congreso que,  justamente en todo estos cambios fundamentales que usted propone; la duplicación del empleo público fue más en las provincias más que en la Nación?
– Igual en la Nación creció mucho. Es verdad que nuestro Congreso está dominado conceptualmente por esa mentalidad que atribuyo a la corriente que viene de la Segunda Guerra Mundial, que fue un fracaso ostensible. ¿A qué países le ha ido bastante bien? En Chile, Uruguay, Perú, no hacen estas cosas. Me parece que nuestro Congreso, al igual que el Ejecutivo, y al igual que muchos periodistas, porque se trata de una batalla política, una batalla cultural, deberían comprender la naturaleza de los desafíos y de las respuestas que podemos tener. Es cierto que hubo un clima que hace más compleja resolución de estos problemas.

Ahora, si se hace un discurso como el que estoy haciendo y lo compara con el 2015 (me divertía mucho, porque Daniel Scioli decía que no  había que hacer nada, Mauricio Macri lo mismo, y yo en cambio decía que había que hacer una corrección dramática), se encuentra una enorme renuencia a creer que tenemos que modificar las cosas. El statu quo es muy dominante. Por ejemplo, nadie habla de crear fuentes de trabajo, sino defender las preexistente. Acá todavía deberíamos tener las diligencias del viejo Oeste.

Se encuentra una enorme renuencia a creer que tenemos que modificar las cosas. El statu quo es muy dominante. Por ejemplo, nadie habla de crear fuentes de trabajo, sino defender las preexistente. Acá todavía deberíamos tener las diligencias del viejo Oeste

La cuestión crucial es si se coincide con este diagnóstico del prevalente lo que se tiene que hacer es construir una mayoría para gobernar. Creo que producto de un diagnóstico que era distinto al que tengo desde allá, en 2015, no se trabajó en eso. Ahora, he dicho públicamente a fines del año pasado y le reitero ahora que el país necesita por lo menos 10 años de disciplina fiscal, es decir balancear las cuentas públicas y va necesitar para que sea viable hacer grandes reformas. Para que ambas cosas sean posibles se tiene que construir un gobierno de mayorías. Y ahí viene el punto. Si se va hacer un gobierno de mayorías tiene que construir la coalición que sea factible.

En general el Gobierno no estuvo dispuesto a eso. Cuando se le preguntaba por qué no hacía cosas, la respuesta era "porque estamos en minoría". ¿Qué hace para construir mayorías? Nada. Por eso digo que el próximo gobierno, después de las elecciones yo creo que hay que hacer una suerte de Pacto de la Moncloa, que en realidad fue un pacto económico. El programa de Enrique Fuentes Quintana, en España, en la segunda mitad de la década de los 70, fue de consolidación y estabilización de las cuentas públicas. Eso requiere de reformas muy importantes y de un gobierno mayoritario. Y que, como es un gobierno de coalición, no es el presidente que nombra a sus ministros, a sus amigos, a sus afines y conocidos, los nombra respetando la regla de la coalición, que vota en el Parlamento, defiende en la opinión pública e integra el Gabinete de Ministros.

– ¿Cuál es el rol del empresario, porque todo el Estado no lo puede hacer? ¿Cómo se cambia la mentalidad empresaria que también está asesorada por los economistas?
– La idea de que la clave en la Argentina, el lobby, el cabildeo, es que hay que conseguirse un decretito. Mucho del empresario criado en la posguerra trabaja para eso, digamos al régimen tributario subjetivo o regulatorio subjetivo que le haga una transferencia de ingresos. Hay todo una mentalidad construida sobre eso que es una parte. La otra parte, es que el grueso del empresario tiene mucho temor al riesgo, que lo resumiría en el índice de riesgo país: que la situación fiscal no se pueda poner bajo control y que eso produzca traumatismos como los ha generado en los últimos 75 años.

Diría que y si no  hubiera riesgo de traumatismo, y si hubiera reglas estables, previsibles y anónimas, es decir objetiva, habría igualdad ante la ley y no el dedo del poder de los amigos diciendo quién va a ganar plata y quién no. No creo que nuestros empresarios sean muy diferentes al peruano, chileno, americano. Me parece que sometidos a esas reglas van a cambiar automáticamente.

“Si no hubiera riesgo de traumatismo, y si hubiera reglas estables, previsibles y anónimas, es decir objetiva, habría igualdad ante la ley y no el dedo del poder de los amigos diciendo quién va a ganar plata y quién no. No creo que nuestros empresarios sean muy diferentes al peruano, chileno, americano”
“Si no hubiera riesgo de traumatismo, y si hubiera reglas estables, previsibles y anónimas, es decir objetiva, habría igualdad ante la ley y no el dedo del poder de los amigos diciendo quién va a ganar plata y quién no. No creo que nuestros empresarios sean muy diferentes al peruano, chileno, americano”

¿Cómo ve la política monetaria y cambiaria del Banco Central?, Domingo Cavallo la cuestionó porque ve que no toma en consideración que la Argentina es un país bimonetario, donde el peso sólo se usa para transacciones pequeñas.
– El Peso existe, y existe el dólar. Por ejemplo, están las experiencias de Uruguay, de Perú, que son economías muy bimonetarias, y por supuesto la nuestra lo es. Creo que hay que tomar en cuenta ese detalle; tender a un buen sistema financiero, con buenas reglas de solvencia es vital para eso. Y respetar una economía en la que hay un alto nivel de sustitución de monedas es muy importante.

tender a un buen sistema financiero, con buenas reglas de solvencia es vital para eso. Y respetar una economía en la que hay un alto nivel de sustitución de monedas es muy importante

Me parece que si la situación fiscal estuviera ordenada los problemas que tiene Banco Central serían distintos. Me hubiera gustado que no hubiese intentado bajar la cotización del dólar de $42 o $43, es decir, que las reglas de intervención hubieran estado puestas más cerca de lo que habían sido, entre $38 y $48, no empezar en $34 y $44. Eso hoy sería un tipo de cambio de $42 o $43 y el Banco Central estaría comprando fuertemente. Me gustaría que cuando la cotización perfora el piso de la banda comprara libremente.

– ¿Cree que la amplitud de la de la zona de no intervención del 30%, está contribuyendo a desalentar el carry trade porque el que vende dólares para colocarse a tasa sabe que cuando quiera volver a pasarse a dólar se le  dispare, y no tenga una renta real asegurada?
– Yo no hubiera seguido un diseño de este tipo. Me parece que eso surge de la experiencia tan traumática del 2018 cuando flotábamos, pero vendíamos todas las reservas como si tuviéramos un régimen de tipo de cambio fijo. Y después se hizo un acuerdo con el Fondo que teníamos que flotar y vendimos de nuevo las reservas que nos prestaron. Veo que producto de esas cosas surgió una regla que a mi me parece extrema. La forma en la que la modificaría para el próximo trimestre sería seguir deslizando las bandas al 2% por mes y cuando toca la zona de abajo compraría dólares sin restricción.

– ¿A riesgo de terminar con el objetivo extremo de emisión cero?
– Creo que eso no es razonable con las tasas de inflación que tenemos y además me parece que hay un problema de adquisición de reservas genuina, no a través de emisión de deuda externa.

– En ese caso se estaría frente a una demanda voluntaria de pesos…
– Esa sería una muy buena señal. Veo, por ejemplo al Banco Central de Uruguay comprando fuertemente, defendiendo el peso. Nunca incurrió en un déficit fiscal de la magnitud que tuvo y aún tiene la Argentina. Creo que el problema que tiene desde hace 3 o  4 años es que no logra recomponer el superávit primario que el gobierno uruguayo anuncia y nunca lo alcanza. Pero nunca se les hubiera ocurrido incurrir en los déficit colosales  como acá.

Ese error de apreciación de creer que se pueden tener déficits fiscales enormes con un sistema financiero tan chiquito y sin mercado de capitales, eso fue inconcebible. No tener claro que para poder financiar el desequilibrio de las finanzas públicas hay que tener mercados financieros y de capitales muy grandes, que no los tenemos. No es sólo que a mí no me gustan los déficit fiscales porque eso nos vuelve vulnerables. Una forma de financiamiento del país es tener deudas bajas. ¿Cómo garantizo la autonomía de la Argentina, su independencia, cuál es la clave de eso, su capacidad de actuar cuidando sus intereses, con totales grados de libertad? Bueno, teniendo deudas bajas. Por eso, los déficit fiscales son esclavisantes, no sólo descapitalizan, no sólo crean inflación, no sólo mal asignan los recursos, sino que además de última instancia le hacen perder la autonomía a los países.

Los déficit fiscales son esclavisantes, no sólo descapitalizan, no sólo crean inflación, no sólo mal asignan los recursos, sino que además de última instancia le hacen perder la autonomía a los países

Por supuesto que creo que nuestro régimen tributario es extraordinariamente agresivo. Lo invito a que lo compare con el de un país desarrollado. Me pasó hace un mes hablando con un embajador sobre el tema, y varias veces pasamos del inglés al español, para saber si estábamos hablando de lo mismo, pese a que tengo un muy buen inglés. No podía entender la cantidad de impuestos que tenemos, "la presión tributaria no puede ser cierta". Eso es lo que impide la llegada de inversiones extranjeras: la deuda, el déficit, y un sistema tributario que es anti empleo y anti inversión.

Fotos: Lihue Althabe