Christine Lagarde (AP)
Christine Lagarde (AP)

De vuelta en Washington, los técnicos del FMI ya transmitieron a la titular del organismo, Christine Lagarde, que las metas fiscales comprometidas por el Gobierno para el tercer trimestre fueron cumplidas con creces. También transmitirán los buenos resultados del nuevo esquema monetario y el compromiso del Banco Central por cumplir a rajatabla con el nuevo piso de reservas netas establecido.

Con estos datos favorables, el directorio del organismo se encamina a aprobar un nuevo desembolso, tal como estaba previsto en el nuevo acuerdo que entró a regir en octubre. De esta manera, el próximo pago del FMI será por USD 7.700 millones, irá directamente al Tesoro pero al mismo tiempo engrosará las reservas (porque los fondos son depositados en una cuenta en dólares del Banco Nación).

Luego, hay otro desembolso previsto para marzo por una suma todavía mayor, USD 10.900 millones. Para ese momento, el FMI le habrá girado a la Argentina el 70% del total de los USD 57.000 millones comprometidos.

Al ministerio de Hacienda le sobra para cumplir con la meta de déficit primario de 2,7% comprometida con el FMI para fin de año. Será mucho más complejo llegar al déficit cero en 2019

En cuanto a las metas fiscales, está todo encaminado para cumplir con el objetivo de 2,7% de déficit primario, que era la meta para el 2018, aunque incluso podría ser levemente inferior. Tanto desde Hacienda como analistas indican que podría ubicarse más cerca de 2,6% y no será aún mejor por el pago de bono de fin de año a estatales.

La situación se complica más para el 2019, cuando habrá que reducir ese rojo fiscal primario a cero, lo que implica un ahorro superior a los $ 300.000 millones.

Los números fueron revisados en forma meticulosa durante la misión del FMI que la semana pasada estuvo en Buenos Aires, encabezada por Roberto Cardarelli y el representante argentino ante el FMI, Trevor Alleyne.

Los dólares que entran del FMI tienen un sólo destino al menos para los próximos meses: la cancelación de deuda en moneda dura. Como el dólar se encuentra cerca del piso de la zona de no intervención, no es necesario que el BCRA salga a vender divisas, al revés de lo que sucedió en la primera parte del acuerdo.

Ante este panorama, lo más probable es que las reservas muestren un significativo aumento al menos hasta el primer trimestre del año próximo, cuando podrían superar los USD 60.000 millones.

El Gobierno esperar que esas divisas más lo que empiece a entrar por la cosecha gruesa desde abril sirvan como una suerte de "muro de contención" en los meses previos a las elecciones. Es decir la idea es evitar que se produzcan grandes saltos cambiarios antes de los comicios. La primera fecha relevante no es octubre, sino la segunda semana de agosto, cuando se realizarán las PASO.

Esa tranquilidad del dólar será clave para permitir que la inflación siga bajando y que las tasas también continúen reduciéndose a lo largo de los próximos meses.

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