
La capacidad de los mamíferos para una verdadera regeneración de tejidos completos ha sido históricamente limitada, ya que incluso en las personas las heridas suelen resolverse mediante la formación de fibrosis.
Sin embargo, estudios recientes indican que la regeneración podría ser una posibilidad latente en estos animales, aunque bloqueada por el entorno en el que ocurre la reparación, según destacaron Francisco José Esteban Ruiz, profesor titular de Biología Celular en la Universidad de Jaén, y Oscar H. Ocaña Terraza, profesor contratado doctor en el Departamento de Biología Experimental de la misma universidad, en el sitio especializado The Conversation.
Estas investigaciones, publicadas en la revista científica Science, sugieren que factores como el ácido hialurónico y el nivel de oxígeno en el tejido serían determinantes en este proceso. Un punto central resaltado al analizar estos trabajos científicos es la influencia decisiva de factores locales, como la rigidez del tejido, la composición de la matriz extracelular y señales moleculares, que en conjunto determinan si una herida evoluciona hacia la cicatrización o permite un proceso regenerativo.
Estos avances abren nuevas perspectivas para la biología y la medicina regenerativa, al plantear la posibilidad de intervenir en los mecanismos que regulan la reparación tisular en mamíferos.
Estudios sobre regeneración en mamíferos

Para profundizar en cómo influyen estos factores en la regeneración, los estudios recientes analizaron modelos animales. El primer estudio se enfocó en la regeneración de la punta del dedo en ratones: los autores hallaron que los tejidos que suelen cicatrizar presentan una matriz rica en colágeno y mayor rigidez, mientras que los capaces de regenerar son más laxos y contienen mayor cantidad de ácido hialurónico.
Al modificar experimentalmente el contexto de la lesión para aumentar y estabilizar el ácido hialurónico, los investigadores observaron una reducción en la formación de fibrosis. En ese escenario, la regeneración celular se activaba incluso en regiones donde habitualmente no ocurre. La formación de cicatrices no es un resultado inevitable; depende de las condiciones del entorno en que ocurre la reparación.
El segundo trabajo exploró el impacto del nivel de oxígeno en la regeneración. Al comparar extremidades embrionarias de ranas y mamíferos en el laboratorio, los investigadores identificaron que los ambientes con baja disponibilidad de oxígeno, como ocurre en los renacuajos, activan el factor HIF1A —lo que favorece la proliferación y migración celular. Esta activación impulsa genes ligados a la reparación regenerativa; sin embargo, en condiciones normales de oxigenación, típicas de los mamíferos terrestres, ese proceso permanece bloqueado.
El oxígeno regula no solo la activación genética inmediata, sino también modificaciones epigenéticas que determinan el acceso al material genético encargado de la regeneración. En los modelos experimentales empleados, únicamente se activan respuestas regenerativas iniciales, sin que se logre la regeneración completa de extremidades.
Regeneración en mamíferos y otros animales

La explicación de por qué los mamíferos no regeneran con la facilidad de anfibios o peces parte del rol del entorno y la interacción entre células y matriz extracelular. Salamandras, por ejemplo, y ciertos peces son capaces de regenerar extremidades u órganos enteros, una facultad que no depende solo del código genético, sino del microambiente donde ocurre la lesión.
En los mamíferos, la reacción natural frente al daño es formar una cicatriz, lo que bloquea los programas genéticos de regeneración que parecen estar presentes, pero “silenciados”, afirma el sitio especializado. Por lo tanto, la regeneración en estos animales no sería un atributo perdido, sino un proceso potencialmente activo si se modifican las condiciones ambientales y moleculares.
Repercusiones para la medicina regenerativa
El conjunto de hallazgos procesado apunta a que manipular de forma controlada el entorno tisular podría desbloquear nuevas perspectivas en la medicina regenerativa. Entre las posibles aplicaciones, los científicos anticipan una mejora en la cicatrización sin fibrosis, la capacidad de fomentar la regeneración ósea y opciones de tratamiento para enfermedades vinculadas a reparaciones tisulares deficientes, como la diabetes.
Esta corriente de investigación permanece en una fase inicial, basada en modelos como la regeneración de la punta del dedo o el trabajo con tejidos cultivados. No implica que los mamíferos hayan logrado regenerar órganos o extremidades por completo. Sin embargo, los avances recientes sugieren que las limitaciones regenerativas de la especie podrían estar relacionadas con factores modificables y no con una incapacidad genética absoluta. “Somos profundamente ignorantes sobre la naturaleza”, sentenció el médico y ensayista Lewis Thomas.
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