
Un estudio internacional comprobó que los niveles de proteínas en sangre varían desde los primeros años de vida hasta la adultez temprana.
Esta advertencia, publicada en Nature Communications y liderada por el prestigioso Instituto Karolinska de Suecia, plantea la necesidad de crear estándares adaptados a cada etapa del desarrollo humano.
El trabajo se basó en el seguimiento de cien participantes de la cohorte BAMSE, con análisis de sangre realizados a los 4, 8, 16 y 24 años. Utilizando tecnologías de análisis proteómico de última generación, los investigadores midieron más de 5.000 proteínas, y pudieron seguir la evolución de unas 3.500 a lo largo del tiempo.
Más de la mitad de estas proteínas mostró variaciones asociadas a la edad. El periodo de mayor transformación se registró entre los 8 y 16 años, en plena pubertad.
“Muchas proteínas aumentan de forma muy marcada durante este intervalo y luego disminuyen en la adultez temprana, mientras que otras evolucionan de manera más gradual desde la infancia”, explicó Sophia Björkander, profesora asistente del Instituto Karolinska.

La pubertad modifica la sangre tanto como el cuerpo
El salto hormonal y biológico de la adolescencia deja una huella profunda en la composición de la sangre. El estudio detectó que, a partir de la pubertad, las diferencias entre varones y mujeres aumentan de forma sustancial. Hacia los 24 años, cerca del 30% de las proteínas analizadas diferían entre ambos sexos, incluyendo aquellas relacionadas con el crecimiento, el metabolismo, el sistema inmune y los procesos reproductivos.
Según Björkander: “Nuestro estudio muestra que los valores de referencia adultos no pueden utilizarse para interpretar los niveles de proteínas en sangre de niños y adolescentes. Las concentraciones dependen mucho de la edad, incluso en etapas tempranas de la vida”. Esta diferencia biológica, que se acentúa desde la adolescencia, pone en cuestión la validez de mediciones estandarizadas y universales.
Diagnóstico pediátrico: un desafío para la medicina actual
Las proteínas sanguíneas se emplean como biomarcadores en el diagnóstico de inflamaciones, desórdenes hormonales, enfermedades cardiovasculares y metabólicas. La investigación advierte que, en menores, valores catalogados como anómalos pueden en realidad indicar procesos normales de desarrollo y no patologías.

“El mapa de desarrollo proteico que estamos construyendo servirá de referencia para identificar desviaciones tempranas. Esto podría abrir nuevas posibilidades para la detección de riesgos de enfermedades crónicas y una medicina personalizada más precisa”, sostuvo Erik Melén, líder del proyecto BAMSE y profesor del Karolinska Institutet.
El estudio establece un atlas proteico de referencia que permite entender cómo evoluciona la composición de la sangre a lo largo de etapas críticas del crecimiento humano. Además, el equipo identificó que el desarrollo de la inmunidad y los cambios metabólicos pueden rastrearse a través de proteínas específicas, lo que podría mejorar la prevención y el diagnóstico temprano de enfermedades en la infancia.
El trabajo forma parte del Human Disease Blood Atlas, integrado en el Human Protein Atlas, y se basa en la cohorte BAMSE, una muestra sueca relativamente homogénea. Por ello, los autores recomiendan expandir el estudio a poblaciones más diversas para validar y ajustar los hallazgos a nivel internacional.

La creación de estándares de referencia ajustados por edad y sexo no solo evitaría interpretaciones erróneas en los laboratorios, sino que también permitiría detectar a tiempo alteraciones reales en el desarrollo.
“Las diferencias entre sexos se vuelven claras desde la adolescencia y la adultez temprana. Esto demuestra que la edad y el género son factores biológicos fundamentales a considerar cuando se emplean proteínas como biomarcadores”, resaltó Björkander.
La investigación publicada en Nature Communications bajo el título “Longitudinal protein profiling of blood during childhood into early adulthood” representa un paso hacia una medicina pediátrica basada en parámetros dinámicos y específicos para cada etapa de la vida.
El siguiente reto, según los propios autores, será ampliar la integración de estos datos con información genética y metabólica para lograr una visión completa del desarrollo humano y sus implicaciones clínicas.
Últimas Noticias
Comer temprano y ayunar doce horas, una estrategia que podría controlar la presión arterial
Especialistas de Northwestern Medicine comprobaron que ajustar el horario de comidas, en sincronía con el sueño, puede ser suficiente para el bienestar cardiovascular y mejorar la salud metabólica, sin dietas estrictas

Cómo combinar cardio y entrenamiento de fuerza sin perder músculo, según un experto
El médico deportólogo Sebastián La Rosa precisó qué factores determinan una correcta combinación de ambas disciplinas y aseguró que ese temor carece de sustento en la evidencia científica actual

Los errores más frecuentes al buscar una alimentación más saludable y cómo evitarlos
Restricciones extremas, productos dietéticos engañosos, falta de planificación y descuido de la hidratación son algunos de los obstáculos más habituales que los especialistas en nutrición identifican en quienes intentan mejorar su dieta

Nuevas directrices destacan la terapia conductual para el insomnio crónico
El tratamiento cognitivo-conductual es recomendado como el más eficaz para este trastorno del sueño, según una guía publicada en el Journal of Clinical Sleep Medicine

Por qué la obesidad deja huellas en el sistema inmune, incluso después de adelgazar
Investigadores del Reino Unido analizaron sangre y tejido graso de personas y ratones antes y después de intervenciones como la dieta, el ejercicio y los medicamentos. Las claves del hallazgo




