Este 2018 no será olvidado por los economistas argentinos, en particular por los abocados al seguimiento y proyección de las variables macroeconómicas mes a mes, porque ha sido un año de "constante revisión", dijo Gloria Sorensen, economista jefe de BBVA Research, y a poco más de dos meses de terminar aún persisten dudas sobre las estimaciones de corto plazo.

En el ya clásico encuentro trimestral con periodistas, entre los que participó Infobae, la economista presentó el informe correspondiente al cuarto trimestre, en el que resalta que "la prolongada crisis cambiaria, con su fuerte impacto en la confianza de los consumidores y de las empresas, y el nuevo apretón monetario y fiscal, nos hacen revisar a la baja la previsión de crecimiento del PBI en 2018 y 2019, dos años en los que caerá, aunque en términos trimestrales comenzará a recuperarse en el primer cuarto del año próximo. También revisamos significativamente al alza las estimaciones de inflación para ambos años, a 46% en diciembre de 2018 y 29% en diciembre de 2019″.

Gloria Sorensen: “Revisamos significativamente al alza las estimaciones de inflación para ambos años, a 46% en diciembre de 2018 y 29% en diciembre de 2019”

De todas formas, la buena noticia fue que en ambos casos, las previsiones revisadas arrojan desaceleración en el cotejo trimestral. En actividad, ahora se proyecta que el PBI virtualmente se estancaría en este último tramo del año respecto de los tres meses previos, aunque en comparación con un año atrás se aproximaría al punto más débil del ciclo con un receso de 4,8% y se profundizaría al 5% en el período siguiente en contraste con la última suba registrada de 3,9 por ciento.

En materia inflacionaria, "los economistas hemos venido corriendo de atrás todo el año" dijo Sorensen, "especialmente tras la intromisión del Poder Ejecutivo en la política monetaria con el evento del 28 D. Son muchas dudas para un Banco Central que este año ya cambió dos veces de presidentes y de esquema monetario-cambiario". Ahora, tras la aceleración a 6,5% en septiembre, la entidad proyecta 4,5% para octubre y una desinflación, a un ritmo medio de 2% mensual hasta fines del año próximo.

Como consecuencia de ese escenario, la economista observó que "el mercado laboral también comienza a mostrar los efectos de la recesión, con una suba de la tasa de desempleo en el segundo trimestre que "seguirá hasta promediar 9,3% en 2019".

Cambio del escenario externo

En el orden internacional el panorama luce menos inquietante que el que se esperaba por efecto de las políticas comerciales de los EEUU y China, y de la suba de las tasas de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos.

Y si bien Gloria Sorensen estimó que "las economías emergentes de América Latina verán atenuadas sus tasas de crecimiento, pero continuarán siendo un poco más receptivas de productos argentinos que ahora cuentan con el incentivo de una fuerte depreciación real del peso y recesión, que generarán un brusco cierre del déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos a 2,3% del PBI en 2019, con un ajuste de la balanza comercial de bienes y servicios que alimentará los flujos comerciales de divisas".

Las economías emergentes de América Latina verán atenuadas sus tasas de crecimiento, pero continuarán siendo un poco más receptivas de productos argentinos que ahora cuentan con el incentivo de una fuerte depreciación real del peso y recesión

De todas formas, el equipo de BBVA Research destaca: "En el horizonte persisten serias dudas en el plano económico que se vinculan con ¿si el nuevo esquema monetario podrá estabilizar el mercado cambiario y, luego, bajar la inflación, logrará su objetivo? Y ¿sobre cuál será el impacto recesivo de la actual política monetaria y fiscal, y cuándo y a qué ritmo comenzará a crecer Argentina, y cuál será el impacto de estas políticas en variables sociales clave como la pobreza y el empleo?".

Y concluyen: "Un escenario más conservador que nuestro escenario base con prolongación de la crisis por más tiempo, una demora en la reducción de la inflación en 2019 tras el fuerte salto inflacionario de 2018, o una recesión más prolongada de lo esperado, implicarán un deterioro social con implicancias muy inciertas en términos de conflictos", que llevarían a nuevas revisiones negativas de los pronósticos.

Pero  por ahora, transcurridos los primeros 23 días del nuevo esquema de política económica que contiene "todas las recomendaciones ortodoxas del Fondo Monetario Internacional", está dando resultados, pero aún falta recorrer el camino virtuoso hacia el aumento de la preferencia por los pesos que posibilite reactivar la economía, sin generar nuevas alteraciones en el mercado de cambios y en materia de inflación, dos prerrequisitos para mejorar las expectativas locales y de los inversores del resto del mundo.

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