Roberto Cardarelli, el economista del FMI que analiza la Argentina
Roberto Cardarelli, el economista del FMI que analiza la Argentina

Con el informe técnico con el detalle del caso argentino ya abierto al público, desde el Fondo Monetario Internacional buscaron resumir los ejes centrales del plan económico del Gobierno que resultaron en el otorgamiento del crédito "stand by".

A través de una serie de preguntas presentadas a Roberto Cardarelli, el economista jefe de la misión del FMI para la Argentina, el organismo multilateral detalló las razones del país para volver al Fondo, los ajustes económicos que se acordaron, el rol del Banco Central, y cuando se puede esperar una "vuelta a la normalidad".

– ¿Por qué decidió Argentina acudir al FMI?

– Argentina decidió acudir al FMI a mediados de mayo, cuando una serie de shocks combinados con vulnerabilidades económicas condujo a un cambio en la actitud del mercado que dio como resultado fuertes presiones sobre el peso, una prima de riesgo soberano más elevada y riesgos de liquidez a corto plazo. Los inversionistas empezaron a vender sus activos en pesos y el Gobierno se vio en dificultades para pagar las cuentas del resto del año.

– ¿Qué busca el nuevo plan económico?

– El plan económico de Argentina tiene como objetivo restaurar la confianza de los mercados financieros y disminuir progresivamente la presión sobre la capacidad del país para pagar sus cuentas. Para ello, el Gobierno se ha comprometido con un programa económico que reduce el endeudamiento, coloca la deuda pública en una firme tendencia a la baja y fortalece la credibilidad del marco de metas de inflación del Banco Central. Al mismo tiempo, el plan pretende proteger a los grupos más vulnerables de la sociedad de los inevitables efectos negativos que los recortes en algunos tipos de gasto tendrán en la economía. En última instancia, el objetivo del programa es facilitar un crecimiento más fuerte, más sostenible y equitativo que beneficie a todos los argentinos.

– Un objetivo central es reducir el déficit fiscal. ¿Cómo lo logrará el Gobierno?

– Sí, la meta del Gobierno es lograr un balance primario equilibrado, es decir, un balance de ingresos y gastos a nivel federal que no incluya el pago de intereses, para el año 2020. Eso es un año antes de lo anunciado originalmente por el Gobierno y se basa en medidas que apuntan a reducir el gasto del Gobierno federal. Estas medidas incluyen, por ejemplo, nuevos recortes en los subsidios energéticos, un gasto salarial menor y una reducción de las transferencias tanto a las provincias como a las empresas estatales. También hay algunas medidas fiscales —en particular, la suspensión de los recortes fiscales que se habían anunciado anteriormente—, pero solo representan una pequeña parte del reequilibrio fiscal.

Macri y Lagarde, en la cumbre del G7 en Canadá
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– ¿Cómo protegerá el Gobierno el gasto social en el marco del plan?

– El Gobierno propuso algunas medidas que ayudarían a los sectores más vulnerables. En primer lugar, el programa establece una cantidad mínima de gasto del Gobierno federal en determinados programas de asistencia social bien enfocados y altamente efectivos, tales como las transferencias condicionadas de efectivo que llegan a la mayoría de los pobres y grupos vulnerables. En segundo lugar, si la economía empeora, el Gobierno puede aumentar el gasto hasta un 0,2% del PIB ($30.000 millones) por año calendario, si cree que tiene margen en el presupuesto. En tercer lugar, el Gobierno puede tomar medidas para proteger a las personas que no están suficientemente cubiertas por la red de protección social.

– ¿En qué se centrará la política monetaria y por qué es importante que el país mantenga un tipo de cambio flexible?

– El Gobierno está comprometido con un régimen de metas de inflación con tipos de cambio de libre flotación. También anunció algunos cambios que reforzarían la credibilidad del marco de política monetaria. En particular, el Banco Central ha adoptado una nueva trayectoria de metas de inflación más creíble (por ejemplo, la meta de inflación para finales de 2019 pasó del 10% al 17%). El Gobierno también anunció una serie de medidas que reforzarán la independencia del Banco Central, entre ellas el cese inmediato de las transferencias de dinero directas e indirectas al Tesoro y la intención de enviar al Congreso una nueva Carta Orgánica para el Banco Central que fortalecería la autonomía de sus operaciones. Creemos que este plan tiene buenas posibilidades de reducir gradualmente la inflación. Además, permitirá que el tipo de cambio se ajuste sobre la base de la confianza de los inversionistas y actuará como amortiguador de los shocks, ya que sus fluctuaciones evitarán que los shocks externos afecten demasiado a la actividad económica.

– El plan exige que el Banco Central de la República Argentina sea independiente. ¿Por qué?

– Una de las razones por las que los inversionistas perdieron la confianza en la economía argentina es la pérdida percibida de independencia del Banco Central que ocurrió a principios de 2018, cuando el Banco Central redujo las tasas de interés. Eso ocurrió en un momento en el que las expectativas de inflación estaban muy por encima de los nuevos objetivos de inflación, que el Banco Central había aumentado apenas unas semanas antes. Esas decisiones provocaron una rápida depreciación del peso y pusieron en duda la independencia del Banco Central y su compromiso con la reducción de la inflación. Una parte esencial del nuevo plan es garantizar la autonomía financiera y operativa del Banco Central.

– ¿Cuándo prevé que la economía argentina vuelva a la normalidad?

– Creemos que después de un primer trimestre sólido, Argentina experimentará un crecimiento negativo tanto en el segundo como en el tercer trimestre de 2018. El país ha sufrido durante años una sequía que ha afectado a la producción agrícola, y la crisis de las últimas semanas ha tenido efectos en la inflación y en la confianza de los inversionistas. Esperamos que el crecimiento se estabilice en el último trimestre de 2018. Prevemos que la economía iniciará una recuperación gradual en 2019 y 2020, a medida que crezca la confianza y disminuya el costo del capital, junto con la inflación, mientras se recuperan las exportaciones, gracias al sólido crecimiento de los principales socios comerciales de Argentina (Brasil, Estados Unidos y China).

– ¿En qué se diferencia Argentina hoy de hace 15 años? ¿Ha cambiado también el FMI?

– Sí, las condiciones son muy diferentes para ambos. La economía argentina es menos vulnerable que antes de la recesión de principios de los años 2000. El régimen cambiario es un gran cambio. Ahora es flotante, no fijo, por lo que funciona como un amortiguador de los shocks. Los bancos y el sector privado también operan sin dinero prestado en moneda extranjera, por lo que sus balances no están en riesgo por una depreciación del peso. Además de estos cambios dinámicos fundamentales, el Gobierno ha puesto en marcha una serie de medidas favorables a las empresas que han ayudado a la economía a registrar un sólido crecimiento en los últimos siete trimestres. El FMI también ha cambiado. Nuestro apoyo al plan económico argentino hace más énfasis en la necesidad de fortalecer las medidas de protección social e incluir incentivos para aumentar la participación de las mujeres en la fuerza laboral. Hacerlo no solo es un imperativo moral, sino que también es esencial para asegurar que cualquier plan para estabilizar la economía sea aceptado por todos, pues eso significa que tiene más posibilidades de éxito.

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