El Fondo Monetario Internacional difundió hoy en Washington el informe técnico elevado al board de la institución financiera el mes pasado, en el que los economistas del Fondo trazan un escenario optimista para la Argentina en el mediano y largo plazo, con una leve recuperación del crecimiento de la economía a partir del año que viene, tras un freno en 2018, y una aceleración proyectada para los años siguientes que se complementará con un menor nivel de endeudamiento.

Se trata del documento de discusión del acuerdo: la mirada de los técnicos del organismo.

A la hora de explicar cómo se podría bajar el déficit primario a 2,7% del PBI este año y a 1,3% en 2019, se propusieron medidas, entre ellas ponerle un freno la baja a las retenciones a la soja, a lo que el Gobierno dijo "no" por el momento, y retrasar algunos de los puntos de la reforma tributaria. También se mencionaron menos subsidios "ineficientes" a la energía y el transporte y bajar las transferencias a empresas del Estado, entre otras medidas.

Más detalles

Hacia fines de este año, de acuerdo con lo que proyecta el trabajo, se alcanzará el punto más alto de ese endeudamiento, cuando equivaldrá al 65% del PBI, luego de lo cual comenzará a caer progresivamente hasta el 56% del PBI al cabo de tres años.

Hacia fines de este año, de acuerdo con lo que proyecta el trabajo, se alcanzará el punto más alto de ese endeudamiento, cuando equivaldrá al 65% del PBI

"Los ajustes fiscales, la recuperación económica y tasas reales de interés más bajas contribuirán a colocar la relación de la deuda con respecto al producto en un camino descendente", indica el informe, que pone en números los escenarios sobre los que se basó el acuerdo stand by firmado por la Argentina el mes pasado, por un total de 50.000 millones de dólares.

Al mismo tiempo que muestran optimismo en el éxito del programa, sin embargo, los técnicos del Fondo llaman la atención sobre algunos riesgos que pueden comprometer la sustentabilidad de la deuda pública argentina, como las necesidades financieras en un escenario adverso o el alto porcentaje del endeudamiento en dólares.

Alejandro Werner, encargado del Hemisferio Occidental del FMI
Alejandro Werner, encargado del Hemisferio Occidental del FMI

Entre los factores que llevaron a una crisis de credibilidad en el mercado, el informe cita "una situación financiera global más estrecha, una mala cosecha y la introducción de impuestos a tenedores no residentes de bonos", lo que generó "una gran ansiedad" en los inversores. En esa lista de factores también adjudica parte de las responsabilidades a la "política gradual de consolidación fiscal", es decir al gradualismo adoptado por el Gobierno en los primeros dos años de la gestión de Mauricio Macri.

El crecimiento económico en 2019 será de 1,5% y trepará a 2,5 y 3,1 en los dos años siguientes, según el trabajo, que asigna al sector agrícola y a la recuperación de la confianza de los mercados un papel clave en esa recuperación. La inflación, en tanto, recién bajará a un dígito en 2021 según estas proyecciones.

"Esperamos que el crecimiento se estabilice en el último trimestre de 2018. Vemos que la economía va a iniciar una recuperación gradual en 2019 y 2020, a medida que la confianza sube y decae el costo del crédito junto con la inflación, y crecen las exportaciones gracias a un crecimiento sólido de los principales socios comerciales de la Argentina", comentó el Roberto Cardarelli, jefe de la misión del Fondo para el país, en una entrevista que el FMI difundió también hoy.

Roberto Cardarelli, uno de los técnicos del FMI
Roberto Cardarelli, uno de los técnicos del FMI

Antes del acuerdo

El informe técnico tiene fecha del 13 de junio y fue considerado por el consejo directivo del FMI el día 20. Ese día, al cabo de varias semanas de negociaciones con el equipo del ministro Nicolás Dujovne, el board del Fondo aprobó el acuerdo stand-by con la Argentina, en el marco de un programa a tres años que tendrá revisiones trimestrales.

La aprobación fue seguida inmediatamente de un primer desembolso de 15.000 millones de dólares. Christine Lagarde, quien pronto estará de visita en la Argentina, resaltó en aquella oportunidad que "en vista de los profundos déficits fiscales de los últimos años, el programa económico del Gobierno está anclado en el objetivo de lograr un equilibrio primario del gobierno federal para 2020".

Con la llegada del primer desembolso del FMI tres semanas atrás, instalado Luis Caputo al frente del Banco Central y recuperada cierta calma cambiaria, el Gobierno avanzó en los últimos días con la emisión de nuevos bonos en el mercado interno, con la finalidad de cubrir sus necesidades de financiamiento para lo que resta del año.

Nicolás Dujovne y Luis Caputo (Adrián Escandar)
Nicolás Dujovne y Luis Caputo (Adrián Escandar)

El mercado acompañó esta medida y saludó el horizonte de previsibilidad que otorga en momentos de fuerte incertidumbre para los mercados emergentes.

Pero si por un lado ceden las preocupaciones más inmediatas por las cuentas públicas y empieza a vislumbrarse como cierta la posibilidad de que el Gobierno cumplirá este año sin contratiempos con las metas pactadas con el Fondo, lo que comienza a crujir es la confianza en la fortaleza política de Cambiemos. Y no sólo por los ruidos internos que generan los socios de Mauricio Macri.

El informe técnico tiene fecha del 13 de junio y fue considerado por el consejo directivo del FMI el día 20

El ministro Dujovne pudo constatarlo días atrás en Nueva York. En la maratón de encuentros con inversores que protagonizó junto a parte de su equipo económico tomó la temperatura del mercado y registró las inquietudes en torno a la continuidad del proyecto del oficialismo que desvelan a los analistas y operadores de Wall Street.

El funcionario le llevó a los inversores norteamericanos un mensaje de tranquilidad y confianza económica, más allá de las complejidades de la coyuntura, pero se encontró con que la ansiedad de sus interlocutores, superado quizá el momento de mayor zozobra cambiaria, está concentrada ahora en la variable política. Saben que el ajuste, que el propio Gobierno calcula en unos 300.000 millones de pesos el año que viene, tendrá costos importantes en ese terreno.

A los inversores y representantes de los grandes fondos de inversión les gustaría escuchar que habrá un presupuesto 2019 aprobado por mayoría en el Congreso, incluido el respaldo legislativo a los recortes previstos en el acuerdo con el FMI para llevar el déficit fiscal a 1,3%. Lo mismo le gustaría ver confirmado a Lagarde.

Y les gustaría, sobre todo, escuchar que habrá macrismo más allá del próximo turno electoral. En esa dirección fueron muchas de las preguntas que recibió Dujovne en Nueva York, según confiaron a Infobae fuentes cercanas al ministro.

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