Casi la mitad de las exportaciones en 2017 las generó la agroindustria. (Adrián Escandar)
Casi la mitad de las exportaciones en 2017 las generó la agroindustria. (Adrián Escandar)

El salto del dólar, que llegó a negociarse cerca de los 20 pesos, es consecuencia de decisiones oficiales que buscan apuntalar un período de crecimiento económico moderado, pero sostenible en los próximos años, con el sacrificio del objetivo inflacionario en el corto plazo.

Mucho se debatió sobre el déficit fiscal, su efecto sobre precios y la necesidad de mayor endeudamiento para financiar el gradualismo. Pero hay otro déficit, relacionado al comercio exterior y los servicios, que también está creciendo y puede comprometer el futuro desempeño de la actividad.

Del balance comercial difundido la última semana pueden extraerse varias conclusiones. Hubo déficit récord de USD 8.471 millones en 2017, con un aumento de 19,7% en las importaciones (USD 66.900 millones) y un virtual estancamiento de las exportaciones (+0,9%)por USD 58.428 millones.

En cuanto al monto, el resultado negativo del año pasado superó holgadamente el récord anterior, de USD 5.751 millones en 1994, y también los USD 4.943 millones de 1998. En términos del tamaño de la economía, Ecolatina señaló el rojo comercial de 2017 representó el 1,4% del PBI y fue "el mayor desde la salida de la convertibilidad".

Hay que distinguir que es normal que las importaciones crezcan en fases de expansión económica, más aún cuando todavía están debajo de los volúmenes récord de 2011, 2012 y 2013. En este punto, las compras de bienes de capital, donde se incluye la maquinaria para mejorar la producción doméstica, crecieron un 15,8% en el último año.

Preocupa más la debilidad exportadora, verdadera génesis del otro déficit que acompaña al fiscal, el de la cuenta corriente (bienes, servicios y rentas financieras). Cuando se discrimina el efecto de variación de precios internacionales, las exportaciones cayeron en cantidades un 0,4% en 2017.

"Al poner el foco en las exportaciones, se encuentra que los envíos al exterior medidos en dólares fueron el año pasado un 30% inferiores a los del año 2011. He aquí el motivo real del desequilibrio comercial, los dólares que llegan al país por las exportaciones han tenido una caída que duplica lo que cayeron los dólares necesarios para pagar las importaciones respecto de 6 años atrás", refirió Invecq Consultoría Económica.

Fuente: Invecq, en base a INDEC.
Fuente: Invecq, en base a INDEC.

Invecq enfatizó "la reducción en las exportaciones se explica tanto por una merma en los precios internacionales de los productos exportados como por una reducción en las cantidades comercializadas". Añadió que "en los últimos años tanto los precios como las cantidades han tenido que ver en la reducción de los dólares que recibió Argentina en concepto de sus ventas al exterior. Tomando el mismo período de análisis, respecto al año 2011, el país está enviando al resto del mundo un 20% menos de bienes que, a su vez, se venden un 13% más baratos que hace seis años".

Ecolatina indicó que el año pasado, "el alza de las importaciones se adicionó a la mala performance que tuvieron las exportaciones de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario", rubros que abarcan casi la mitad de las ventas externas argentinas.

Según el Balance Cambiario del Banco Central, los cobros por exportaciones de bienes de Oleaginosas y Cereales (granos sin procesar y derivados industriales), alcanzaron los USD 26.635 millones, un 45,6% del total exportado por el país.

Subrayó Ecolatina  que "las importaciones de bienes finales están alcanzando valores récord sobre el total e implican un fuerte gasto de divisas para la adquisición de bienes finales que no aumenta la producción ni la productividad de nuestro país y compiten con la propia industria nacional".

LUZ AMARILLA: DESACELERACIÓN DEL PBI

La actividad económica redondeó un 2017 con crecimiento cercano al 3% anual, pero diversos análisis económicos advirtieron una desaceleración en el tramo final del año. La decisión de bajar las tasas de interés y reacomodar al dólar un peldaño más arriba apuntan a también a dinamizar la actividad.

Un informe de Nadin Argañaraz y Bruno Panighel, del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal), indicó que desde el piso de la recesión de 2016, en el mes de julio, hasta noviembre de 2017, el PBI aumentó un 4,26%, pero que puntualmente en el trimestre septiembre-noviembre la economía se estancó.

"Lo relevante del comportamiento de los últimos meses es el estancamiento que muestra el indicador para los meses de septiembre, octubre y noviembre. En efecto puede apreciarse que el índice pasó de 100,97 en agosto a ser 101,00 en noviembre, lo que representa un crecimiento de apenas 0,03%".

Fuente: IARAF en base a INDEC.
Fuente: IARAF en base a INDEC.

La consultora Ferreres & Asociados prevé que "de cara al futuro, si bien la coyuntura nacional como internacional operarán de manera favorable, algunas dinámicas sectoriales están ofreciendo señales de desaceleración que habrá que monitorear".

Según el Índice general de Actividad (IGA) que elabora la consultora, la actividad económica creció 3,3% a lo largo de 2017, pero verificó en diciembre un aumento de 2,5% respecto a igual mes del año anterior, al tiempo que verificó una caída de 0,5% frente a noviembre en la medición desestacionalizada, la primera una merma mensual tras seis períodos consecutivos en terreno positivo.

Para el FMI, la actividad económica creció 2,8% en 2017, según cifras provisorias, mientras que proyectó un alza del PBI de 2,5% para 2018 y del 2,8% para 2019.

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Carla Calá, investigadora del IERAL de la Fundación Mediterránea, expresó que "la performance de las exportaciones apunta a mejorar en 2018, de la mano de una recuperación sostenida del nivel de actividad de los principales socios comerciales de la Argentina. El PIB consolidado de estos países había subido solo 0,9% en 2016, guarismo que pasó a 2,1% en 2017, con una proyección de 2,8% para 2018".

Sobre el cierre de 2017 es de rescatar el mejor desempeño de las Manufacturas de Origen Industrial, cuyas exportaciones aumentaron 11,7% interanual en el cuarto trimestre, por encima de las de Productos Primarios (+4,9%). En ese lapso, estacionalmente de menores liquidaciones del agro, las ventas de manufacturas de Origen Agropecuario cayeron 10,5 por ciento.

SALIR DE LA TRAMPA CAMBIARIA

"El ingreso de capitales que se registró durante el año, combinado con el aumento de los precios internos, atrasó el tipo de cambio, principalmente durante el primer semestre del año", señaló Ecolatina. "Esta situación abarató relativamente los bienes externos en relación a los de producción nacional incrementando los incentivos para la compra de bienes del exterior", agregó.

La reciente devaluación del peso no va a solucionar las carencias de productividad y competitividad de varios sectores, pero va a ayudar a atenuar las desventajas.

Así como el dólar en Argentina trepó 13% en menos de dos meses, la caída de la divisa norteamericana respecto del yuan, el real brasileño y el euro ampliaron aún más la mejora del tipo de cambio multilateral para el acceso de los productos argentinos en el exterior: Brasil, China, EEUU y la Unión Europea son los principales socios comerciales de la Argentina.

Con una inflación mensual de 0,3%, el dólar en Brasil se depreció 5,7%, de 3,34 a 3,15 reales el último mes. En la Argentina, con una inflación mensual de 3%, el dólar subió 6,5% (de 18,61 a 19,82 pesos). Con este movimiento de las tasas de cambio e inflación en solo 30 días, la producción argentina se abarató casi un 9% respecto de la brasileña en el último mes.

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Detrás de la rebaja de tasas en pesos que activó en enero el Banco Central hay seguramente intención de impulsar la actividad económica, al volcar más pesos al consumo y reducir los costos crediticios para las empresas, a costa de una inflación superior a la prevista.

Pero, en simultáneo, se le aflojó la rienda al dólar, que venía de perder por 30 puntos contra la inflación en los últimos dos años, para beneficio de sectores centrales de la economía, como el agro, la construcción y la industria automotriz.

La agroindustria es la actividad más competitiva y baluarte de las exportaciones. Frente a precios internacionales estancados, un tipo de cambio mayor incentiva las ventas externas y contribuye a mejorar los márgenes de las economías regionales. "Argentina tiene déficit comercial, no por falta de demanda, sino por las dificultades internas que enfrentan nuestras economías, como los altos costos y el precio de nuestra moneda, que erosionan nuestra competitividad", aseguró el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto.

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Algo similar sucede con las automotrices, aunque la dependencia de piezas e insumos importados licúa gran parte del beneficio de un tipo de cambio más ventajoso para exportar, incentiva la integración con partes nacionales. El déficit comercial del sector automotriz fue de USD 8.351 millones en 2017, y de USD 35.000 millones para el total de la industria.

La construcción tradicionalmente capta la inversión de pesos excedentes, es refugio de valor frente a la elevada inflación y la devaluación, demanda mano de obra intensiva y en gran parte del país se transa en dólares, un aliciente extra en períodos de alza de la divisa.