Fue despedazada y tardó 54 años en volver a vivir: la increíble historia de la Ferrari ganadora de Froilán González

Enzo Ferrari le regaló un auto al arrecifeño para que triunfe en la carrera más importante de Argentina. Pepe le puso un motor Corvette V8 y la combinación fue explosiva. Cómo un apasionado rescató sus partes originales haciendo “arqueología fierrera”

La Ferrari-Corvette de José Froilán González al detalle
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José Froilán González es uno de los tres argentinos ganadores en la Fórmula 1 junto a Juan Manuel Fangio y Carlos Alberto Reutemann. Es uno de los dos subcampeones mundiales junto al Lole. Pepe fue el piloto que le dio el primer triunfo a la Scuderia en la Máxima y eso siempre fue reconocido por Enzo Ferrari. A fines de los años cincuenta Il Commendatore le regaló al arrecifeño un auto para que pueda correr la carrera argentina más importante de entonces que eran las 500 Millas de Rafaela en un óvalo. Pepe ganó en dos oportunidades con dicho monoposto en 1958 y 1959. Luego lo condujeron otros pilotos, pero tiempo más tarde se le perdió el rastro al coche rojo con motor Corvette 283 V8 de 4.700 cc y 325 caballos de potencia. Fue el entusiasta Carlos Lioni, cuya pasión lo llevó a indagar por el paradero, quien logró recuperarlo por partes en una búsqueda y reconstrucción que tardó 54 años. Esta es la historia de cómo volvió a vivir una verdadera joya del automovilismo argentino.

Todos los años Autoclásica ofrece algún hallazgo y en la última edición fue esta Ferrari-Corvette. El coche se exhibió en la carpa que la muestra destinó para la conmemoración del centenario de la primera edición de las 500 Millas de Rafaela, que se disputaron entre 1926 y 1975. Estuvieron otros autos de Fórmula Fuerza Libre y también de Fórmula 1 Mecánica Argentina. Se trató de monoplazas criollos que en su época poco -o nada- tenían que envidiarles a los de la F1.

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“Froilán González fue el único argentino que ganó en Le Mans y en Silverstone con Ferrari, mérito que pocos tienen y por eso Enzo se hizo muy amigo de Froilán. Cuando él terminó su campaña en Europa, le pidió al viejo Ferrari que le arme un auto con todos los fierros que él quería para traerla a la Argentina y correrla en la categoría de Fuerza Libre. Se trata de una Ferrari 166 adaptada a las necesidades de Froilan, que solicitó 2.2 metros entre ejes con un poco más de trocha y frenos de 625 adelante y 340 MM atrás, con caja de dirección rápida de 340 MM. El chasis también fue adaptado con puente De Dion (suspensión) de 625 y caja puente”, le cuenta Lioni a Infobae

En tanto que el motor Ferrari “no estaba aceptado para la categoría, pero sí estaba aceptado correrla con un Chevrolet Corvette 283 V8. Entonces, en la Fuerza Libre, muchísimos autos de la época corrían con un motor Chevrolet V8 y acá en el Río de la Plata hubo cinco Ferraris de esa época. Una que era esa de Froilán González y otras cuatro estaban en el Uruguay: dos 500, una 375 y una 176 de ‘Beco’ Passadore”, agrega. Revela que “al monoplaza le hicieron una carrocería nueva porque la original estaba muy estropeada”. El éxito fue rotundo para el Cabezón de Arrecifes ya que “ganó en 1958 y 1959 en Rafaela”.

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Froilán González arriba de su Ferrari (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
Froilán González arriba de su Ferrari (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)

Carlos cuenta que luego el monoplaza fue conducido por otros pilotos en la tradicional competencia rafaelina. “En 1961 lo corrió ‘Larry’ (Alberto Rodríguez Larreta), que fue primero hasta la última vuelta que cortó un balancín. Luego, Froilán se lo vendió a otro corredor que se llamaba Emilio Barbalarga, que vivía en Rosario, quien le arruinó la caja de velocidades y la dejó sin aceite. A posteriori lo compró Carlos Sensi, de San Carlos Centro, y se lo dio a correr a dos pilotos locales, Federico Schwind y Felipe Lehmann. Más tarde pasó a la Peña de la Asociación Rafaelina de Automovilismo, y lo corrió Jorge Ternengo con un motor tornado, preparado por Oreste Berta, caja ZF y diferencial rígido. En el ’67, protagonizó un accidente fatal, donde murieron varias personas del público al tocarse con el coche de otro piloto de la época que se llamaba Manabella”.

Aquel incidente obligó a un cambio sustancial en el monoplaza: “El auto quedó prácticamente destruido después del accidente y volvió a correr en el ‘68 con el número 35, pero estaba terriblemente modificado. Los restos del auto fueron quedando porque le pusieron frenos a disco, le cambiaron la suspensión delantera, le pusieron otra dirección, el diferencial, en lugar de usar el puente De Dion (suspensión), usaron un diferencial rígido y el auto se fue desvirtuando”.

Al poco tiempo el coche se perdió, al igual que sus partes originales. Ahí apareció la pasión de Lioni para rescatar su historia. “El auto fue desapareciendo en el tiempo y las partes quedaron dando vueltas. Yo básicamente lo que hice fue reunir todo lo que encontré y lo volví a armar”, explica.

Su amor por el automovilismo viene de parte de su abuelo que era médico del Club Atlético Rafaela y su padre corrió en autos en la Fórmula 1 Mecánica Argentina. En 1972 decidió recuperar el auto de Froilán. “De ahí viene mi raye por los autos de carrera y empecé a recorrer gente conocida, amigos de mi padre y de mi abuelo. Empecé toda la búsqueda en el año ’72 y terminé de juntar los fierros cerca de 2010. Una vez que tuve todos los fierros, empecé a armar el auto para darle la identidad de la Ferrari”, explica.

Luego del trágico accidente de Manavella. Detrás asoma la Ferrari (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
Luego del trágico accidente de Manavella. Detrás asoma la Ferrari (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)

La búsqueda fue compleja para poder conseguir sus partes originales como “motor, chasis, caja diferencial y su carrocería. Cuando Froilán González decidió cambiarle la carrocería en el ’61, Alain Baudena y su padre, famosos carroceros de autos de carrera y Sport Prototipos, le hacen esta carrocería copiando un roadster de Indianápolis. Por eso desde ese momento el auto tiene el carácter de un auto tipo Indianápolis”.

Un tema clave fue el motor Corvette y cuenta que “Froilán se lo vendió a Jackie Forrest Greene, que fue dos veces campeón argentino de autos sports y corría con un Aston Martin. Y ese motor, Jackie se lo vendió a un tipo que corría en lancha en Río Tercero, y yo lo encontré allí y me lo traje tal cual como estaba armado. Después, conseguí cada pieza en el motor como los carburadores de Ferrari 375 y de Lancia que se usaban en la época y son muy complicados. Pero fui comprando los repuestos, los fui armando y tuve el honor que lo viera el último motorista que tuvo el auto, Aldo Bellavigna (histórico preparador). Cada parte del auto tiene su historia”.

Confiesa que logró llegar a cada elemento porque “la gente que apreciaba a Froilán siempre quería tener algo de él. Entonces, entre Santa Fe y Córdoba, que eran los lugares más fierreros, fueron apareciendo las partes del coche. Los lugares precisos fueron en Río Cuarto, Río Tercero y Marcos Juárez. También aparecieron partes en un desarmadero en Rafaela de un tipo que corría, que se llamaba Desiderio Curier. Fui encontrando piezas en diferentes lugares y a medida que las encontraba, las reconocía y eventualmente las compraba para armarlo”.

Entre otro de los elementos que lo marcó al poder encontrarlo destaca al “tren delantero y los frenos, que los tenía Oscar Ottonieri de Marcos Juárez. Ahí también encontré el puente de Dion, que lo tenía un tipo que era preparador de autos de carrera”.

Carlos Lioni estuvo 38 años buscando los restos del auto y luego de 54 la Ferrari volvió a vivir
Carlos Lioni estuvo 38 años buscando los restos del auto y luego de 54 la Ferrari volvió a vivir

“Todo lo logré con ayuda de amigos y fue un boca a boca para poder llegar a cada lugar y recuperar las partes. Hice ‘arqueología fierrera’ y logré armarlo ya que el auto sufrió un ‘canibalismo’ y sus partes se perdieron”, sostiene Lioni, cuya búsqueda lo llevó a traspasar las fronteras: “La caja de dirección la traje del Uruguay ya que se la habían vendido a un tal Attías, que había tenido al menos dos o tres Ferraris”.

Para poder plasmar su obra se armó de paciencia ya que “despacito fui armando el auto. La butaca es la butaca original de Froilán, que está retapizada, y todos los tanques, que son de aluminio remachado, me los hizo un artesano de acuerdo a planos que yo conseguí en su momento para que fueran tal cual como en la época”.

Sobre cómo hizo para comprobar la originalidad de las partes, explica que “uno va reconociendo las partes de una Ferrari y lo que ayudó es que de estos chasis se hicieron entre 15 y 20. Los frenos están todos cascoteados de tantos golpes que soportó el coche, pero son los originales”. Asevera que “todas las piezas que fueron descartando yo las fui comprando y fueron reconocidas como originales de Ferrari a medida que lo fui armando. Respeté las suspensiones originales Ferrari, los frenos, las ruedas, la caja de dirección, el puente De Dion y el chasis lo mejor que pude. Le puse el motor que usó en su momento Froilán González para ganar sus carreras del ’58 y del ’59. Hasta el volante y las calcomanías que tiene la carrocería son originales”, destaca.

La Ferrari en marcha: la sinfonía del motor Corvette V8

Una vez que logró reunir todas las partes del auto comenzó la restauración en 2010. Luego de 16 años, el monoplaza de Froilán volvió a vivir ya que indica que “lo completamos para Autoclásica. Unos días antes salimos a probarlo y anda muy bien. Me convocaron para esta reunión de Rafaela y lo trajimos”. Carlos puso en marcha el auto y se pudo disfrutar de la sinfonía del V8 de Corvette.

Froilán González hace 75 años le dio el primer triunfo a Ferrari en la F1, en tiempos en los que no sobraba un centavo en Maranello. Por eso Enzo Ferrari siempre lo quiso al arrecifeño, que también hizo historia al ser el primer argentino que venció en las 24 Horas de Le Mans, nuevamente al volante de un coche de Maranello. El gesto de Il Commendatore de regalarle un auto para que pueda vencer en la carrera más importante de Argentina durante medio siglo fue correspondido por el recordado Pepe.

Luego de 54 años entre la búsqueda de sus partes y su restauración, la recuperación de esta Ferrari-Corvette ganadora con el Cabezón de Arrecifes constituye un hito ya que se trata de un prócer del automovilismo argentino que aún es muy recordado y respetado en Maranello. El revivir de su auto es el mejor homenaje para el recordado y querido José Froilán González.

EL REVIVIR DE LA FERRARI-CORVETTE DE FROILÁN GONZÁLEZ:

Alberto Rodríguez Larreta en Rafaela (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
Alberto Rodríguez Larreta en Rafaela (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
Largada de la edición 1968 de las 500 Millas de Rafaela  (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
Largada de la edición 1968 de las 500 Millas de Rafaela (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
El monoplaza en su última carrera en 1968 (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
El monoplaza en su última carrera en 1968 (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
El rearmado del coche con su carrocería  (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
El rearmado del coche con su carrocería (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
El motor Corvette V8 de la Ferrari (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
El motor Corvette V8 de la Ferrari (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
Aldo Bellavigna observando el motor que él preparó décadas atrás (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
Aldo Bellavigna observando el motor que él preparó décadas atrás (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
El trabajo sobre los frenos (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
El trabajo sobre los frenos (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
El detalle de la rotura en los frenos
El detalle de la rotura en los frenos
El volante original con el Cavallino Rampante  (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
El volante original con el Cavallino Rampante (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
El monoplaza exhibido en el Museo Fangio  (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
El monoplaza exhibido en el Museo Fangio (Crédito: Gentileza Carlos Lioni)
Así se mostró la Ferrari-Corvette de Froilán González en Autoclásica
Así se mostró la Ferrari-Corvette de Froilán González en Autoclásica

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