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La pelea detrás de la crisis del fútbol mundial: por qué UEFA rechaza el plan de la FIFA para abrir el negocio a inversores

La propuesta impulsada por Gianni Infantino reabrió una histórica disputa por el liderazgo económico del fútbol mundial. En Infobae a la Tarde, Santiago Tissembaum explicó cómo funciona el proyecto y por qué despertó la resistencia de la UEFA y otras confederaciones

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La crisis que atraviesa el fútbol mundial suele explicarse como un enfrentamiento entre la FIFA y la UEFA por la creación de nuevos torneos o por la posibilidad de un boicot europeo a las competencias organizadas por el organismo que conduce Gianni Infantino. Sin embargo, detrás de esa disputa hay una discusión mucho más profunda: quién controlará la expansión económica del deporte más popular del planeta y bajo qué modelo crecerá durante las próximas décadas.

Ese fue el eje que desarrolló Santiago Tissembaum, creador del canal El negocio del fútbol, durante una entrevista con Infobae a la Tarde, donde analizó el trasfondo del proyecto FIFA Forward Enterprises y explicó por qué la resistencia de las principales confederaciones excede ampliamente el debate sobre una eventual privatización.

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A su entender, el punto de partida para comprender el conflicto consiste en observar cómo se financian hoy los dos grandes actores del fútbol internacional. Mientras la UEFA cuenta con un flujo constante de ingresos gracias a competencias consolidadas como la Champions League, la Europa League y el resto de sus torneos de clubes, la FIFA concentra buena parte de su facturación en un único evento que se disputa cada cuatro años. Esa diferencia de estructura económica condiciona las estrategias de ambos organismos y ayuda a entender por qué uno busca expandirse y el otro intenta preservar el equilibrio actual.

La UEFA rechaza el plan de Gianni Infantino porque teme que la FIFA avance sobre espacios comerciales vinculados al fútbol europeo (REUTERS/Benoit Tessier/File Photo)
La UEFA rechaza el plan de Gianni Infantino porque teme que la FIFA avance sobre espacios comerciales vinculados al fútbol europeo (REUTERS/Benoit Tessier/File Photo)

La FIFA depende casi exclusivamente de la Copa del Mundo masculina para sostener su economía”, explicó Tissembaum. En ese contexto, sostuvo que el organismo necesita encontrar nuevas fuentes de ingresos si pretende seguir creciendo y competir en una industria cada vez más globalizada. El proyecto FIFA Forward Enterprises, señaló, apunta justamente a ese objetivo: crear una nueva estructura comercial capaz de desarrollar productos y negocios que complementen los recursos que hoy genera el Mundial.

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Esa necesidad de diversificar ingresos es, para el especialista, uno de los motores de la iniciativa impulsada por Infantino. Mientras la UEFA administra un calendario que produce ingresos durante toda la temporada y concentra algunas de las competencias más rentables del deporte, la FIFA depende de un ciclo de cuatro años para obtener la mayor parte de sus recursos. En ese escenario, incorporar capital privado aparece como una herramienta para acelerar el crecimiento de nuevos proyectos sin modificar el funcionamiento institucional del organismo.

El plan FIFA Forward Enterprises busca abrir nuevos negocios e incorporar inversores para diversificar los ingresos de la FIFA (REUTERS/Denis Balibouse/File Photo)
El plan FIFA Forward Enterprises busca abrir nuevos negocios e incorporar inversores para diversificar los ingresos de la FIFA (REUTERS/Denis Balibouse/File Photo)

Sin embargo, Tissembaum advirtió que buena parte del debate público parte de una premisa imprecisa. Según explicó, hablar de una “privatización del fútbol” puede inducir a pensar que los inversores pasarían a intervenir en cuestiones deportivas cuando, al menos en el esquema presentado hasta ahora, la discusión pasa por otro lado. “Hoy no hay injerencia de privados en las decisiones deportivas. Lo que se plantea es vender una participación en una empresa que explotaría comercialmente nuevos negocios de la FIFA. Son dos cosas completamente distintas”, afirmó.

La aclaración, de todos modos, no alcanza para disipar las dudas de quienes rechazan la propuesta. El interrogante no se centra únicamente en el funcionamiento inicial del proyecto, sino en la evolución que podría tener con el paso del tiempo si esos inversores adquieren un peso cada vez mayor dentro de la estructura económica del organismo. Para Tissembaum, ese escenario explica buena parte de la preocupación expresada por distintas federaciones, que observan con cautela hasta dónde podría extenderse la influencia del capital privado si el modelo termina consolidándose.

La FIFA depende casi exclusivamente de la Copa del Mundo masculina, mientras la UEFA sostiene su negocio con torneos como la Champions League y la Europa League (REUTERS/Dylan Martínez)
La FIFA depende casi exclusivamente de la Copa del Mundo masculina, mientras la UEFA sostiene su negocio con torneos como la Champions League y la Europa League (REUTERS/Dylan Martínez)

El rechazo de la UEFA, además, tiene antecedentes concretos que permiten entender por qué la discusión adquirió semejante dimensión. Tissembaum recordó que en 2018 la FIFA ya había intentado captar inversiones de SoftBank y de Arabia Saudita para impulsar un Mundial de Clubes anual, una iniciativa que despertó una fuerte resistencia del organismo europeo. En aquel momento, explicó, la UEFA utilizó argumentos muy similares a los actuales y llegó a plantear la posibilidad de un boicot al considerar que la FIFA avanzaba sobre espacios comerciales que históricamente habían permanecido bajo la órbita del fútbol europeo.

La UEFA boicotea a la FIFA porque pelea por el control del negocio”, resumió. A su juicio, la discusión excede las diferencias políticas entre dirigentes y responde a una competencia por los activos más valiosos de la industria: las fechas disponibles en el calendario, la audiencia global, los contratos de televisión y los acuerdos de patrocinio que sostienen el crecimiento económico del fútbol.

En ese sentido, explicó que el calendario internacional se convirtió en uno de los recursos más disputados del deporte. Cada nueva competencia ocupa semanas que ya están comprometidas por ligas nacionales, copas continentales o torneos de selecciones y, al mismo tiempo, compite por captar espectadores, patrocinadores y derechos audiovisuales. “No hay espacio para crear más torneos. Todos pelean por ese lugar en el año, por la atención del público y por la facturación que genera cada competencia”, señaló.

La UEFA rechaza el plan de Gianni Infantino porque teme que la FIFA avance sobre espacios comerciales vinculados al fútbol europeo (EFE/EPA/ANDREJ CUKIC)
La UEFA rechaza el plan de Gianni Infantino porque teme que la FIFA avance sobre espacios comerciales vinculados al fútbol europeo (EFE/EPA/ANDREJ CUKIC)

Esa lógica también ayuda a comprender por qué la FIFA insiste en expandir el mercado más allá de Europa. Según Tissembaum, el verdadero potencial de crecimiento ya no está únicamente en los países donde el fútbol alcanzó su máximo desarrollo, sino en mercados gigantes que todavía ofrecen un enorme margen de expansión comercial. India y China aparecen como los ejemplos más evidentes de esa estrategia: poblaciones de cientos de millones de personas cuyo nivel de consumo deportivo podría transformar por completo la dimensión económica del negocio si lograran consolidar selecciones competitivas y una mayor identificación con el fútbol internacional.

Si conseguís que esos mercados se involucren de manera sostenida, el tamaño de la torta cambia por completo”, explicó. Desde esa perspectiva, el ingreso de capital privado no respondería únicamente a una necesidad financiera inmediata, sino también a la intención de acelerar una expansión global que requiere inversiones de gran escala para desarrollar nuevos torneos, plataformas comerciales y productos destinados a esos públicos.

Aun cuando el fútbol hace décadas funciona como una industria multimillonaria, Tissembaum consideró que el conflicto actual reabre una discusión sobre los límites entre el negocio y la competencia deportiva. Recordó que los clubes más importantes del mundo obtienen una parte sustancial de sus ingresos a través de acuerdos comerciales y patrocinadores, mientras que los derechos audiovisuales siguen siendo el principal motor económico de los grandes torneos internacionales. La diferencia, sostuvo, es que ahora el debate ya no pasa únicamente por cuánto dinero genera el fútbol, sino por quién administrará ese crecimiento y bajo qué reglas se distribuirán los beneficios.

La FIFA apuesta a mercados como India y China porque su expansión comercial puede redefinir el negocio del fútbol mundial (Vincent Carchietta-Imagn Images/File Photo)
La FIFA apuesta a mercados como India y China porque su expansión comercial puede redefinir el negocio del fútbol mundial (Vincent Carchietta-Imagn Images/File Photo)

“La preocupación del hincha no es que el fútbol sea un negocio, porque eso ocurre desde hace décadas. Lo que genera incertidumbre es hasta qué punto la búsqueda de rentabilidad puede terminar modificando las prioridades con las que se toman las decisiones”, reflexionó.

En medio del enfrentamiento que ya sumó el rechazo de varias confederaciones y abrió uno de los debates institucionales más importantes de los últimos años, el especialista entiende que el proyecto de la FIFA pone sobre la mesa una discusión que trasciende a un torneo o a una reforma puntual. Más que una disputa sobre el calendario o la organización de competencias, lo que está en juego, concluyó, es quién tendrá la capacidad de conducir el negocio del fútbol mundial en los próximos años y cuál será el equilibrio entre la expansión comercial y la autonomía deportiva.

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