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Como en ‘Juego de gemelas’: dos hermanas idénticas criadas por familias distintas se encontraron gracias a una fotografía

La historia de Olivia y Emaline recuerda a la película de Disney, aunque ocurrió en la vida real: una confusión con una imagen llevó a sus familias a descubrir su vínculo

El caso de las gemelas Olivia y Emaline
La fotografía de una niña desconocida en un grupo de adopción llevó a una familia a descubrir que existía otra pequeña con el mismo rostro y un vínculo mucho más profundo. (Composición/Disney//PEOPLE/Olivia Coogle’s and Emaline Ricketts’ Families)
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La historia de Olivia y Emaline parece sacada del guion de Juego de gemelas (The Parent Trap), la popular película de Disney protagonizada por Lindsay Lohan en 1998, donde dos hermanas idénticas descubren por casualidad que fueron separadas al nacer. Sin embargo, el encuentro entre estas dos jóvenes ocurrió en la vida real y no necesitó de un campamento de verano ni de un intercambio de identidades: una fotografía publicada en un grupo de adopción fue la pista que reveló que ambas eran hermanas gemelas.

Según contó la revista PEOPLE en un reportaje exclusivo, Olivia y Emaline fueron adoptadas por familias estadounidenses distintas después de pasar por el mismo orfanato en China. Aunque sus documentos indicaban diferentes fechas de nacimiento, ambas niñas habían llegado al mismo lugar con pocos días de diferencia y fueron adoptadas cuando tenían alrededor de siete meses.

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La coincidencia comenzó cuando las dos familias formaron parte del mismo viaje de adopción. En ese momento, varios integrantes del grupo notaron que las bebés tenían un parecido extraordinario. Incluso uno de los padres, un profesor de microbiología, propuso realizar una prueba de ADN después de tomar muestras de las niñas, pero las familias rechazaron la idea porque pensaban que simplemente compartían rasgos físicos similares.

Meses después, una imagen cambió por completo la historia.

Una fotografía reveló el vínculo entre las hermanas

El caso de las gemelas Olivia y Emaline
El reencuentro de Olivia y Emaline ocurrió en el aeropuerto de San Francisco, donde una fotografía capturó el primer momento en que volvieron a estar juntas. (Fotos: PEOPLE/Olivia Coogle’s and Emaline Ricketts’ Families)

Stacey Coogle, madre de Olivia, estaba revisando fotografías del grupo de adopción en Facebook cuando encontró una imagen de una bebé que pensó que era su hija. Al observarla con más atención, descubrió que algo no coincidía: la niña de la fotografía no era Olivia.

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“Mi esposo miró por encima de mi hombro y dijo: ‘¿Cuándo tomaste esa foto de Olivia?’. Yo respondí: ‘No lo hice. Esa es Emaline’. Y ahí fue cuando todo cobró sentido de golpe”, recordó Coogle a PEOPLE.

La madre envió la imagen a Sherilyn Draper, madre de Emaline, junto con una fotografía que mostraba los rostros de ambas niñas lado a lado. La reacción fue similar: Draper también creyó inicialmente que la imagen correspondía a su propia hija.

“Pensé: ‘Esa es mi hija, pero no es mi hija’”, relató Draper, quien vive en California, al medio estadounidense.

Después de hablar con sus respectivos esposos, ambas familias comenzaron a considerar la posibilidad de que las niñas fueran hermanas. Finalmente, cuando tenían aproximadamente 18 meses, realizaron una prueba de ADN que confirmó la sospecha: Olivia y Emaline eran gemelas idénticas.

El caso de las gemelas Olivia y Emaline
Las hermanas gemelas mantuvieron una relación cercana desde la infancia con videollamadas, visitas familiares y actividades compartidas a pesar de la distancia. (Fotos: PEOPLE/Olivia Coogle’s and Emaline Ricketts’ Families)

“Es un milagro que se hayan encontrado. Podrían haber pasado toda su vida sin saberlo”, afirmó Draper a PEOPLE.

El encuentro presencial ocurrió pocos meses después de la confirmación genética. Cuando las niñas tenían 22 meses, la familia Coogle viajó a California para que las hermanas pudieran conocerse. En el aeropuerto internacional de San Francisco, una fotografía capturó uno de los momentos más entrañables de su historia: ambas niñas colocaron sus manos sobre el vidrio que las separaba mientras se miraban por primera vez.

“¡Estaba llorando! Esto es un milagro. El hecho de que en 18 meses lo descubriéramos y en 22 meses volvieran a estar juntas es extraordinario”, dijo Draper.

Según sus familias, la conexión entre ellas apareció de inmediato a pesar de que no habían interactuado nunca hasta ese momento. “Pasaban las páginas de los libros una para la otra. Se alimentaban entre ellas. Había un vínculo muy claro, realmente se conocían”, explicó la madre de Emaline.

Con el paso de los años, Olivia y Emaline conservaron su cercanía filial pese a vivir a miles de kilómetros de distancia. Sus familias organizaron videollamadas en las que veían programas juntas, dibujaban, inventaban historias y realizaban fiestas de té virtuales. Además, se reunían una o dos veces al año.

Actualmente, ambas tienen 20 años y continúan compartiendo intereses similares, como el arte y la música. Olivia estudia diseño gráfico en la Universidad Estatal Murray, en Kentucky, mientras que Emaline cursa literatura inglesa y estudios asiáticos en Occidental College, en California.

El caso de las gemelas Olivia y Emaline
A los 20 años, Olivia y Emaline continúan compartiendo una conexión especial marcada por sus intereses comunes y la historia que las unió. (Fotos: PEOPLE/Olivia Coogle’s and Emaline Ricketts’ Families)

La doctora Nancy L. Segal, directora del Twin Studies Center de la Universidad Estatal de California en Fullerton y especialista en estudios sobre gemelos, incorporó a las hermanas en una investigación sobre gemelos adoptados desde China y criados por separado.

“Cuando eres adoptado de otro país y tus padres no tienen el mismo origen que tú, saber que tienes una hermana allá afuera es bastante importante”, explicó Segal a PEOPLE.

La investigadora además comentó que el caso insólito de Olivia y Emaline refuerza su teoría sobre ciertas conductas en los gemelos. “Cuando los gemelos se crían juntos, quieren diferenciarse y exageran las diferencias más insignificantes”, afirma Segal. “En cambio, en el caso de los gemelos que se crían por separado, esto no supone un problema tan grande, y de hecho tienen más libertad para ser ellos mismos”. Como resultado, sí tienen intereses similares de forma genuina.

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