Un ojo de vidrio, lágrimas en el supermercado y selfies en el banco: las anécdotas más curiosas de Gascoigne con sus fanáticos

El ícono del fútbol inglés habló con FourFourTwo sobre los gestos más surrealistas que vivió junto a sus seguidores y confesó que la Gazzamania, tres décadas después de Italia 90, sigue sin dar tregua

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Paul Gascoigne es una leyenda del fútbol inglés e ídolo indiscutible del Newcastle y el Tottenham (REUTERS)
Paul Gascoigne es una leyenda del fútbol inglés e ídolo indiscutible del Newcastle y el Tottenham (REUTERS)

Paul Gascoigne ocupa un lugar especial en la historia del fútbol inglés. Ícono de la Premier League y figura indiscutible de la selección de Inglaterra. Popularmente conocido como “Gazza”, se ganó el corazón de millones de aficionados desde sus inicios en el Newcastle United hasta sus años de gloria en el Tottenham Hotspur.

Su actuación en el Mundial de Italia 1990 convirtió su nombre en sinónimo de talento, carisma y pasión, dando origen a la denominada “Gazzamania” que barrió con fuerza por todo el Reino Unido.

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Hoy, a sus 59 años, el exmediocampista sigue siendo objeto de devoción. El paso del tiempo no ha atenuado la admiración que despierta entre los fanáticos, quienes a menudo recurren a gestos insólitos y conmovedores para demostrarle su cariño.

En una entrevista con FourFourTwo, Gascoigne compartió algunas de las anécdotas más sorprendentes que ha vivido junto a sus seguidores, revelando cómo la fama puede ser tan abrumadora como entrañable.

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Devoción, lágrimas y hasta un ojo de vidrio

La pasión de los fanáticos resultó en gestos insólitos que el propio Gascoigne evidenció (Action Images/Carl Recine/File Photo)
La pasión de los fanáticos resultó en gestos insólitos que el propio Gascoigne evidenció (Action Images/Carl Recine/File Photo)

El fenómeno que rodea a Gascoigne se traduce en escenas que rozan lo surrealista. Durante la entrevista, el exfutbolista recordó el momento en que un admirador se arrodilló ante él en un supermercado, completamente sobrepasado por la emoción.

“Un hombre se acercó con sus dos hijos, se arrodilló y comenzó a llorar”, relató en su charla con FourFourTwo. Y agregó: “Pensé: ‘Levántate, amigo, tus hijos van a creer que te pegué’. Lloraba desconsoladamente. Eso me sucede a menudo con los hinchas”.

El contacto con sus seguidores va mucho más allá de simples saludos o pedidos de autógrafos. Gascoigne narró una de las situaciones más absurdas que le tocó vivir: “Un tipo se me acercó y me dijo: ‘Si te doy algo, ¿puedo sacarme una selfie contigo?’ Sacó su ojo de vidrio y me dijo: ‘¿Puedes sostener esto?’”, contó el exjugador.

El gesto, tan inesperado como extravagante, es una muestra de la devoción que genera su figura.

No son hechos aislados. Gascoigne explicó que, incluso en situaciones cotidianas, los fanáticos no dejan pasar la oportunidad de acercarse. “El otro día fui al banco por un trámite y el empleado, después de pedirme mi identidad, me pidió una selfie”, relató, entre risas.

La carga de la fama

Alcanzar la fama como la de Gascoigne tiene un lado menos visible y, en ocasiones, difícil de sobrellevar. Si bien reconoce que los encuentros con los hinchas suelen darle un “impulso”, también admite que la atención constante puede resultar agotadora. “Me molestan cada dos minutos cuando salgo en público”, confesó.

El contacto con los hinchas es una fuente de ánimo y energía para Gascoigne, quien valora cada encuentro como único (Action Images/Carl Recine)
El contacto con los hinchas es una fuente de ánimo y energía para Gascoigne, quien valora cada encuentro como único (Action Images/Carl Recine)

“Paso mucho tiempo solo, quizás demasiado, simplemente en casa. Es una pena, porque el lago de truchas está a unos 45 minutos y cuando pago las 95 libras (127 USD) —siempre voy por cuatro truchas— las pesco en diez minutos, todos se sorprenden, y luego regreso en taxi”, añadió.

La exposición pública trae consigo desafíos adicionales. Gascoigne señaló que la celebridad en Inglaterra implica una presión permanente, con la mirada de los medios y la opinión pública siempre encima. “A veces es difícil y pierdo los estribos. Es genial volverse famoso, pero en Inglaterra, una vez que eres una celebridad, intentan derribarte. He tenido que enfrentar mentiras constantes sobre mí”, afirmó.

La vida de Gascoigne se ha visto marcada por la lucha por encontrar equilibrio entre el cariño del público y la necesidad de resguardarse.

Un vínculo inquebrantable con los hinchas

A pesar de los momentos incómodos y la presión inherente a la fama, la relación entre Gascoigne y sus fanáticos sigue siendo única. El exjugador reconoce que, en cada encuentro, los aficionados logran transmitirle un entusiasmo que lo acompaña a lo largo de los años. “Cuando me encuentro con ellos en eventos, me levantan el ánimo”, confesó a FourFourTwo.

Las anécdotas recopiladas por Gascoigne no solo hablan de la admiración que despierta, sino también del impacto que tuvo en la cultura futbolística británica. “Gazzamania” no fue solo un fenómeno pasajero, sino una huella imborrable que sigue presente en cada saludo, cada lágrima y cada gesto insólito de quienes lo consideran un referente eterno.

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